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RED DE ESTUDIOS SOBRE SOCIEDAD, NATURALEZA Y DESARROLLO
  

    

Agrobiotecnología y Derecho: estudio de la recepción local –en lo ideológico y en lo normativo- de las modernas corrientes naturalistas occidentales (de los precursores del evolucionismo a la ingeniería genética) *

 

 Marisa Adriana Miranda


(* Proyecto desarrollado en el marco de la Carrera del Investigador Científico del CONICET)

 

Antecedentes

A partir de concebir al Derecho como un producto social, como un orden surgido de la sociedad humana y activo en el seno de ésta, su conocimiento científico no podría jamás limitarse al conocimiento (análisis) de la norma jurídica, sino que la Ciencia Jurídica debe abordar el conocimiento del Derecho por medio de las circunstancias sociales que lo determinan y del medio social en donde se produce o en el cual existe como "derecho vivo". Además, el estudio sociológico del Derecho exige que se proceda al examen de la acción ejercida por éste en la sociedad. Es decir, el Derecho es interpretado como un organismo vivo, del cual se debe conocer no solamente su existencia (y, llegado el caso, su validez), sino también su origen y su acción efectiva en la sociedad, como bien señala Knapp.

En este sentido, Norberto Bobbio considera como "una de las expresiones más importantes de la vocación de la Ciencia del Derecho de nuestros días... la ruptura de la línea de demarcación entre la actividad del jurista y la del sociólogo y, como consecuencia, la tendencia a transformar al jurista en social scientist".

Dado que el Derecho es siempre una creación social, o sea, humana, su conocimiento científico debe contribuir al conocimiento del lugar que ocupa el hombre en la sociedad, es decir, fundamentalmente, de la relación entre el hombre y el derecho y entre éste y el Estado.

Al respecto, cabe destacarse que los descubrimientos de las Ciencias Exactas y Naturales, y su explotación en el plano tecnológico, han influido en la Ciencia Jurídica planteándole nuevos problemas, puesto que el estudio del Derecho no puede estar aislado del de su aplicación y del de las reglas sociales que lo enmarcan.

Se parte de presuponer, pues, que toda teoría científica, cualquiera sea su grado de formalización o su nivel de explicitación, se ha desarollado históricamente como un intento de explicación de cierto dominio de fenómenos y como respuesta a preguntas específicas sobre dichos fenómenos. Las revoluciones científicas, y las nuevas teorías que emergen de ellas, no fueron producidas tanto por quienes encontraron nuevas respuestas para las viejas preguntas, sino por quienes fueron capaces de formular nuevas preguntas para los viejos -y nuevos- problemas.

Las actualmente reconocidas conexiones interdisciplinarias del Derecho -otrora fervientemente rechazadas por el positivismo que pregonara el aislamiento absoluto de la Ciencia Jurídica-, legitiman una exploración en áreas aparentemente tan disímiles, como pueden ser la Historia y las Ciencias Naturales. Efectivamente, el estudio pluridisciplinario de la problemática agroambiental exige -imprescindiblemente- la actuación conjunta de lo jurídico con las Ciencias Sociales y con las Ciencias Naturales.

Efectuadas estas consideraciones, corresponde especificar que el Proyecto pretende estudiar la recepción que han tenido en Argentina –tanto en la faz ideológica como en la estrictamente normativa- las principales corrientes naturalistas occidentales de los siglos XVIII, XIX y XX. Esto permitirá trazar el panorama de las influencias interdisciplinarias recíprocas en nuestro medio, desde los albores de la consolidación nacional y hasta el presente, fundamentalmente en lo que respecta a las Ciencias de la Naturaleza y las Ciencias del Hombre; facilitando, asimismo, la interpretación sociocultural de las normas jurídicas que –eventualmente- vienen a corporizar las ideologías dominantes respecto a la percepción de la relación hombre/naturaleza.

Si se entiende a la agrobiotecnología como el conjunto de técnicas que utilizan organismos vivos (o parte de ellos) para obtener productos o modificarlos, mejorar plantas o animales, o para desarrollar microorganismos con fines bien determinados, quedan incluidos dentro de este concepto tanto los nuevos instrumentos biológicos como los métodos tradicionales de selección genética que desde antaño se vienen aplicando -en un principio de modo intuitivo, posteriormente sobre la base de las leyes de la genética o del conocimiento bioquímico o fisiológico- para la mejora de productos agrícolas, ganaderos o de fermentación.

La agrobiotecnología debe ser considerada, en el orden de su "marco epistémico", como la respuesta científica a la búsqueda de satisfacción de demandas sociales; no pudiéndose, en consecuencia, concebir como el resultado de experimentos aislados en laboratorios ascéticos de cualquier influencia histórica y sociocultural.

Las corrientes intelectuales -y las exigencias sociales- que indujeron tanto la especulación teórica como la investigación científica desde el nacimiento mismo de la agrobiotecnología, probablemente en los comienzos de la agricultura, hasta los actuales planteos de invasión celular mediante la introducción de genes foráneos en la conformación celular de animales y vegetales "útiles", han ido modificándose a través de la evolución de la humanidad; en ese contexto, se considera necesario estudiar el clima de ideas imperante en el Occidente de los siglos XVIII, XIX y XX, respecto a la relación hombre-naturaleza, y evaluar las influencias que aquéllas han venido ejerciendo en nuestro país.

Por ejemplo, el espectacular resurgimiento de las "teorías del medio" por obra de Montesquieu (1689-1755) replanteó las cuestiones de la naturaleza de la ley y la legislación, de la sociedad humana y de las instituciones sociales en general.

Malthus (1766-1834), por su parte, presentaba una teoría ambiental del crecimiento de la población. En realidad, muchos de los pensadores importantes de los siglos XVIII y XIX como los ya mencionados Montesquieu y Malthus, amén de Buffon (1707-1788) y Humboldt (1769-1859), entre otros, tenían algo que decir sobre las influencias climáticas y la teoría de la población.

Se verá, entonces, cómo sus doctrinas -directa o indirectamente- han influido en el campo ideológico argentino respecto a la percepción de la relación hombre/naturaleza y la eventual corporización de aquéllas en el campo normativo.

Dado que, como se dijo, lo jurídico es un emergente social, que coexiste con -y se genera en- los avances experimentados -entre otras- por las Ciencias de la Naturaleza vinculados al dominio por parte del hombre del entorno que lo rodea, a la vez que vayamos reconstruyendo el clima de ideas vinculados con la naturaleza, se realizará el análisis jurídico doctrinario de las normas legales sancionadas en nuestro país con el propósito de orientar la intervención voluntaria del hombre en el ciclo biológico de animales y plantas, mediante el empleo de las más diversas técnicas, con el objeto de mejorar la especie, obtener mayores rindes o morigerar el efecto de alguna plaga. Este estudio se detendrá suficientemente en el marco de ideas dominante en el pensamiento de los operadores políticos -de entonces y de ahora- y las repercusiones que en ellos han venido adquiriendo las más diversas corrientes naturalistas como, por ejemplo, el darwinismo, el lamarckismo, el fijismo y el neodarwinismo, entre otros.

Complementariamente cabe destacarse que el marco normativo regulador de la agrobiotecnología, entendida -operativamente- como rama del saber que procura optimizar la actividad agraria (humana) por medio de la modificación de algunos caracteres intrínsecos de los seres vivos que constituyen el medio o el fin de tal actividad, debe encuadrarse dentro de los límites del Derecho Agrario, en el cual aún sigue vigente la definición de Vivanco como la parte del orden jurídico que rige las relaciones entre los sujetos intervinientes en la actividad agraria, con referencia a objetos agrarios y con el fin de proteger los recursos naturales renovables, fomentar la producción agropecuaria y asegurar el bienestar de la comunidad rural.

Al respecto, hace tiempo me adhiero a la teoría sostenida por prestigiosos iusagraristas, como por ejemplo Saenz Jarque, respecto a considerar la dinamicidad del objeto de estudio del Derecho Agrario. En el estadio evolutivo actual de la disciplina, entiendo corresponde su aggiornamiento -también en lo que respecta a las currículas universitarias-, incluyendo la regulación jurídica de la agrobiotecnología.

Tal como señalara para el derecho español Ballarín Marcial -y fuera destacado por Delgado de Miguel- se deben incluir dentro de dogmática actual del Derecho Agrario no sólo las producciones de la tierra sino las realizadas en invernaderos y granjas, en cuanto sean de productos alimentarios. Por tanto, dentro del marco de la producción agraria se encontrarían también "los productos obtenidos por procesos biológicos controlados por el hombre"; considerando, por otra parte, que este Derecho Agrario -llamado por ellos Agroalimentario-, comprende no sólo el fenómeno productivo, sino también la distribución y el consumo.

Y el Derecho Agrario parece, efectivamente, la rama (didáctica) mejor posicionada para estudiar esta cuestión. Dado que los principios reguladores de las normas jurídicas constituyen un conjunto sistemático que permite reglar la actividad humana con una intencionalidad definida y encaminada hacia el logro de fines concretos, en el Derecho Agrario, la actividad agraria, realizada por el interés de producir, y guiada por un fin económico y social determinado, presupone la aparición de múltiples relaciones intersubjetivas que deben ser regidas por disposiciones que respondan a principios adecuados a esos fines, lo que permite justificar la inclusión de esta rama del saber en la esfera cognoscitiva del Derecho Agrario.

Es, entonces, ya desde sus primeros principios donde se encuentra la justificación epistemológica de la introducción de la agrobiotecnología en sus filas.


Tareas a ser desarrolladas en el proyecto

  1. Análisis de la problemática jurídica y sociocultural vinculada a la relación hombre-naturaleza en Occidente durante los siglos XVIII, XIX y XX.
  2. Estudio de las corrientes naturalistas predominantes durante ese período, y su recepción en nuestro país.
  3. Reconstrucción del clima de ideas local en lo que respecta a las Ciencias Naturales en el período analizado.
  4. Exhaustivo relevamiento bibliográfico y legislativo.
  5. Análisis sincrónico y diacrónico de los datos hallados.
  6. Inscripción de lo jurídico en la realidad histórica y sociocultural de la Argentina del período estudiado.


Finalidades perseguidas

Las finalidades perseguidas se basan en obtener un completo estudio de la recepción local -tanto en la faz ideológica como en la normativa- de las modernas corrientes naturalistas occidentales predominantes a partir del siglo XVIII. A partir de ello, trazar el panorama de su encarnación normativa en nuestro medio, lo que permitirá interpretar socioculturalmente el fenómeno jurídico como indicador de la concepción moderna de la relación hombre-naturaleza.


Objetivos

Objetivos generales

Analizar la recepción jurídica de la agrobiotecnología en nuestro medio a partir de un abordaje sociocultural, desde una perspectiva histórica, de las principales corrientes naturalistas occidentales de los últimos siglos y su influencia en el ideario local.


Objetivos específicos

  1. Analizar en profundidad las teorías naturalistas vigentes en el Occidente de los tres últimos siglos.
  2. Evaluar su inserción en nuestro medio, tanto en la faz estrictamente científica como en la ideológica.
  3. A partir de un exhaustivo rastreo y estudio de las disposiciones legales vinculadas al concepto amplio de agrobiotecnología, evaluar la recepción jurídica de las teorías predominantes.
  4. Consecuentemente, inferir la interinfluencia recíproca entre las distintas ramas científicas (básicamente, entre las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales), que eventualmente se diera en la Argentina.
  5. Apreciar, respecto a la agrobiotecnología, la continuidad-discontinuidad entre los discursos "políticos" y la legislación efectivamente dictada.

 

Metodologías y tecnicas de investigación a emplearse

En el Proyecto se pretende realizar un análisis jurídico de las normas vinculadas a la agrobiotecnología -considerada ésta en su sentido más amplio- a partir de un abordaje sociocultural desde una perspectiva histórica, que permita la reconstrucción del contexto de su sanción y vigencia coercitiva. De esa forma, se procura releer -desde nuestro país- la percepción del vínculo hombre-naturaleza conforme su regulación normativa.

Puesto que será menester ver a cada una de las fases del progreso científico como un producto social, al tratar de analizarlo encontraremos, seguramente, "irregularidades y fluctuaciones". Entonces, habrá que volverse a las instituciones sociales, económicas, políticas, jurídicas, teológicas, etc. que le influyeron y sirvieron de entorno.

Entiendo que el "Método de las aproximaciones múltiples", defendido -entre otros- por Jacques Le Goff para la Historia, es el más adecuado, asimismo, para estudiar una problemática en principio reservada a las Ciencias de la Naturaleza, desde la perspectiva de las Ciencias Jurídicas y Sociales; puesto que, si bien la inmensa mayoría de los estudios sobre agrobiotecnología emanan de científicos de la naturaleza, cuando se pretende estudiar el producto social que ha emergido del progreso técnico -y el mismo progreso técnico debe ser considerado un producto social-, corresponde abordarlo multifacéticamente.

Muchas veces, el interés de indagar el pasado reside en aclarar el presente; el pasado se alcanza a partir del presente, según el denominado "Método regresivo", de March Bloch. Pero la Historia -utilizada en nuestro abordaje con un fin básicamente instrumental- no sólo tiene que permitir "comprender el presente a través del pasado" -actitud tradicional-, sino también "comprender el pasado mediante el presente" ("toda historia es historia contemporánea", según Benedetto Croce).

Obviamente, el método propuesto no lleva ingenuamente el presente hacia el pasado, no recorre hacia atrás un trayecto lineal que sería tan ilusorio como el de sentido opuesto. Hay rupturas, discontinuidades, que no se pueden saltar, ni en un sentido ni en otro.

Y entonces, las líneas se entrecruzan. El diálogo de los historiadores de larga duración con las otras Ciencias Sociales y con las Ciencias de la Naturaleza y de la vida se transforma en una constante; siendo, en este sentido en el cual pretendemos centrar nuestro enfoque metodológico. Ello, puesto que la evolución de las ciencias ha llevado a plantearse -recuerda Le Goff- el problema de saber si no puede haber una Historia que no sea la del hombre, aunque, una Historia de la naturaleza valorará, sin duda, el carácter cultural -y por consiguiente, histórico- de la noción de naturaleza. Así, pues, la Historia se vuelve siempre coextensiva al hombre.

Cierto es que la contradicción más flagrante de la Historia está constituida por el hecho de que su objeto es singular, un acontecimiento, una serie de acontecimientos, personajes que no se producen sino una vez, mientras que su objetivo, como el de todas las ciencias, es captar lo universal, lo general, lo regular.

Esta generalización y explicación que se le exige, debe utilizar, esencialmente, el "método deductivo". En ese sentido, ha referido Gordon Leff que "No habría Historia, ni discurso conceptual, sin generalización(...). la comprensión histórica no difiere por los procesos mentales inherentes a todo razonamiento humano, sino por su estatuto, que es el de un saber deductivo antes que demostrable". Siendo, no obstante, las explicaciones en esta área más evaluaciones que demostraciones.

Concentrándome, ahora, en el objeto principal de conocimiento: el Derecho, y refiriéndome al estudio documental, resulta que uno de los documentos más trascendentes es -en un sentido genérico- la ley. Ahora bien, si se somete a esa ley a un análisis estrictamente jurídico -constitucionalidad, competencias nación-provincias, etc.- el producto que se obtendrá será un más o menos completo abordaje desde el ámbito disciplinar. Sin embargo, si coetáneamente, se explica lo jurídico desde lo sociocultural históricamente considerado (por ejemplo, evaluando creencias, mentalidades, características socioculturales, etc. vinculadas con el avance del conocimiento científico), por una parte; y, por otra, se interpretan contextualmente comportamientos sociales vinculados directa o indirectamente con el orden jurídico imperante (por ejemplo, inobservancia de disposiciones que tiendan a la conservación de una especie en extinción, en virtud del imperativo de satisfacción de necesidades básicas -v.gr., la alimentaria- de comunidades económicamente desprotegidas), se puede realizar un abordaje integrador, desde las Ciencias Jurídicas -a partir de sus propios objetos y metodologías, como de objetos y metodologías comunmente adoptados por la Historia y otras Ciencias Sociales-, de una problemática sociocultural por excelencia, como lo es la adopción de nuevas tecnologías vinculadas con los procesos biológicos y su regulación jurídica.

La "nueva historia", sabido es, ha acabado interesándose por casi cualquier actividad humana: todo tiene un pasado que, en principio, puede reconstruirse y relacionarse con el resto del pasado. En este sentido, si bien es necesario que la Historia busque colaboración con las otras Ciencias Sociales; también es aconsejable que el Derecho (disciplina del deber ser) busque ayuda en el resto de las disciplinas sociales que traslucen la realidad (el ser).

Aquí, probablemente, uno de los caminos más interesantes para trabajar el estudio de las normas jurídicas. No obstante, al explicarlas a partir -entre otras cosas- del entorno ideológico y cultural del cual emanan, será menester señalar algún tipo de conexión causal, considerada -en el sentido estricto que lo hace Schuster-, como una ley de sucesión invariable y, por lo tanto, una conexión más fuerte que una correlación probabilística.

Al plantearse una investigación sobre los procesos determinados por las interacciones entre el medio físico y la sociedad, resulta cuestionable una separación tajante entre "Ciencias de la Naturaleza" y "Ciencias del Hombre".

Consecuentemente, el rechazo de las dicotomías, tanto por razones epistemológicas como históricas, abre la vía a los estudios integrados, que de ningún modo pretenden hacer violencia a las disciplinas en juego.

El conocimiento científico en su totalidad se enriquece con abordajes multifacéticos y transgresores -por qué no- del tradicional estereotipo de compartimentalización del saber.

 

   

 

    
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