THEOMAI* 
SOCIETY, NATURE AND DEVELOPMENT STUDIES NETWORK
  

    
 
* Home
 * Presentation
 * Activities
 * Members
 * Articles       
*Projects
Research

 * Review
 * Links
 

El cambio climático y el huracan Mitch.

Caridad o solidaridad?

 

Ileana Valenzuela

 

Los impactos causados por catastrofes como el huracan Mitch en América Central, no son debidos unicamente a los cambios climáticos naturales. La forma en la que se explotan los recursos y las formas de producción, distribución y consomación del sistema socioeconómico actual, aumentan directamente la cantidad, la intensidad y los impactos funestos que estas catastrofes provocan. Al aumentar constantemente la emisión de gazes con efecto invernadero en la atmosfera, por ejemplo, el modelo económico actual provoca una aumentación sin precedentes de la temperatura de la Tierra, lo que, a su vez, se traduce en fenómenos de sequedad, inundaciones, incendios forestales, huracanes, etc., que golpean fuertemente a numerosos países en el mundo.

Estas catastrofes, cada vez más frecuentes y mortifieras, causan enormes costos a la agricultura, a la industria y a la población local, que pierde sus casas, sus cosechas, sus utiles de trabajo y sus medios de sobrevivencia. Sus impactos se agravan, no solamente en los países llamados subdesarrollados, sino que también en países como Francia, Suiza o los Estados Unidos, donde, como lo sabemos, esos fenomenos (sequedad, inundaciones, avalanchas, etc.) no dejan de agravarse. En los países dichos subdesarrollados, sin embargo, los impactos de esos fenomenos son mucho más graves. El desarrollo desigual, generado por el modelo económico actual crea una gran polarización social, no solamente al interior de cada país, sino que también entre los países del Norte y del Sur, de manera que, la pobreza y la destrucción ambiental son también mucho más importantes en lugares como América Central donde la amplitud de los daños, causados por el huracan Mitch, se debio en gran parte a la degradación de la cobertura boscosa, a la pobreza de la población y a la falta de la infraestructura y de la capacidad de organización necesarias para hacer frente a la catastrofe.

En este contexto, la ayuda que la población de los países del Norte ofrece a los países afectados por la catastrofe es una muestra de su generocidad, pero no es suficiente. La sola caridad, puede resolver problemas puntuales en situaciones determinadas, pero nunca ha permitido resolver los problemas a largo plazo. América Central recibió, por ejemplo una gran ayuda del exterior a causa de los huracanes Fifí y Juana hará unos veinte años y por los terremotos de 1972 en Nicaragua y 1976 en Guatemala. Sinembargo, el sistema económico generador de desigualdades sociales, de pobreza y destrucción del ambiente no sólo no terminó sino que prosiguió con más fuerza.

La solidaridad hacia los países affectados por una catastrofe como Mitch no puede entonces limitarse a una ayuda en dinero. Hace falta tambien que, tanto los que dan la ayuda como los que la reciben:

1) tomen conciencia de las causas socio-económicas, que a nivel planetario, multiplican los efectos nocivos de las catastrofes naturales, para combatirlas;

2) cambien de comportamientos individuales y collectivos con el fin de poner un termino a las formas de producción y de consomación nocivas para el ambiente y generadoras de desigualdad y de injusticia social;

3) se unan, tanto en el Norte como en el Sur, para hacer presión sobre los partidos políticos, los gobiernos y las personas que toman las decisiones a nivel financiero y económico para que abandonen el modelo económico, basado unicamente en la obtención de ganancias monetarias a corto plazo y comiencen a construir un modelo de desarrollo alternativo en el que se produzca y consuma para satisfacer las necesidades (físicas, intellectuales, etc.) de la población en su conjunto sin degradar el ambiente ni las condiciones climáticas;

4) establezcan a nivel local, nacional, regional e internacional los problemas prioritarios, sociales y ambientales, que hay que resolver y hagan presión sobre las entidades financieras internacionales, los donantes y los gobiernos para que dirijan los diferentes recursos (fiancieros, tecnológicos, etc.) hacia la solución de esos problemas y para que el dinero y la ayuda se orienten hacia formas de desarrollo más equitables y sostenibles que en el pasado.

La orientación que se de a la ayuda internacional que están recibiendo los países centroamericanos toma así una dimensión muy importante. América Central está ante una grave alternativa en la que tiene que establecerse si: la ayuda y solidaridad internacionales van a utilizarse para seguir reproduciendo el mal desarrollo crónico de la región o, si esta ayuda y solidaridad se utilizarán para construir un desarrollo más equitable, democrático y sostenible.

El dinero y los esfuerzos de reconstrucción pueden utilizarse para que los países centroamericanos sigan reproduciendo la desigualdad, la injusticia, la miseria y la destrucción de recursos naturales que caracterizan la región, con formas de producción no sostenibles, o al contrario, pueden utilizarse para comenzar a definir e implantar nuevas políticas de construcción y de reconstrucción en las que la satisfacción de las multiples necesidades de la población y la regeneración de los recursos naturales y del medio ambiente sean los objetivos principales.

En base a una situación de urgencia y de catastrofe, no solamente una transferencia financiera de los países ricos hacia los países afectados por Mitch, por medio de la exoneración de la deuda externa, debería efectuarse sino que al interior de los países afectados, ellos mismos, debería operarse también una transferencia de recursos hacia los estratos más pobres de la población. Los diferentes gobiernos centroamericanos deberían orientar, en prioridad, los recursos existentes hacia formas de producción tendientes a dar trabajo y satisfacer las necesidades de los más pobres. En los cuatro países afectados, que son eminentement agricolas, se deben orientar los recursos existentes hacia la reforestación y regeneración de los bosques y hacia el desarrollo de formas de agricultura sostenible, tales como la agroforesteria, susceptibles de dar trabajo a las grandes masas rurales, de alcanzar la autosuficiencia alimentaria y energética a nivel local y nacional y de regenerar la cubierta vegetal, los suelos y los equilibrios hidrológicos destruidos.

 

La ayuda simplemente alimentaría que se les da a los agricultores, debe complementarse, entonces, con una ayuda, bajo la forma de distribuciones de tierra, salarios, subenciones y/o mini-creditos que les permita adquirir los medios necesarios (formación, tecnológia, formas de difusión multiplicativas, etc.), para implantar sistemas sostenibles de producción agrícola y regenerar los bosques. A cambio de esto, el agricultor se comprometería a participar en actividades de reforestación y conservación de suelos, así como a regenerar el suelo en una parcela determinada y hacerla producir los bienes alimentarios necesarios al consumo de su familia en un termino de 2 o 3 años. Lo que implicaria, a mediano y largo plazo, el fortalecimiento del mercado interno (probablemente también de la exportación de productos orgánicos), una menor dependencia alimentaria y energética a nivel nacional y la creación de múltiples artesanias e industrias de pequeña y mediana dimensión.

La ayuda alimentaría, la reconstrucción de casas, caminos rurales, etc., tienen un caracter sumamente urgente, si se quiere que un gran numero de personas sobreviva y deje de emigrar a las ciudades, pero no puede durar más de un cierto tiempo. A más largo plazo, debe generarse un proceso de reconstrucción nacional y regional, en el que se haga una amplia utilización de la mano de obra local y se minimice la dependencia de equipos, insumos y tecnológias importados y sumamente costosos, para reconstruir sobre bases mas sostenibles y equitables el tejido social, las infraestructuras necesarias, el mercado interno y los ecosistemas productivos. Esto repercutiría directamente en el bienestar de toda la región pues el desarrollo de las zonas rurales crearía también una dinámica de desarrollo sostenible a nivel urbano. Menos recursos se dedicarían hacia la reconstrucción de las infrastructuras necesarias a una agricultura de exportación y a la construcción de infraestructuras sumamente costosas necesarias a la implantación de la maquila, actividades que benefician unicamente a un pequeño número de personas nacionales y extranjeras y de compañias transnacionales, quienes están dispuestas a hacer todo lo posible por que la ayuda financiera y la solidaridad internacional las beneficien directamente, sin preocuparse por los terribles efectos sociales y ecológicos que esto tendría a largo plazo.

La solidaridad de la comunidad cientifica, las organizaciones no gubernamentales y las personas, conscientes de que el paso del Mitch puede significar para Centro América la oportunidad de repartir sobre nuevas bases y comenzar a construir un desarrollo más solido en beneficion del conjunto de la población y del medio ambiente, constituye enconces un factor esencial en la construcción de este nuevo desarrollo. Es urgente exigir a los diferentes gobiernos y a las instituciones internacionales que condicionen su ayuda y la exoneración de la deuda al compromiso de los diferentes gobiernos centroamericanos de sentar las bases de un desarrollo sostenible y equitable en las zonas debastadas.

La solidaridad no es entonces, como la caridad, dar una limosna a los pobres para tranquilizar nuestras conciencias y despues continuar con nuestras actividades cotidianas. Solidaridad es comprometernos, de manera consciente y responsable en una lucha común junto con los excluidos, los pobres y las personas afectadas por las catastrofes naturales para construir junto con ellos una sociedad más equitativa, y respetuosa del ambiente tanto a nivel local, nacional como internacional.

 

 

   

 


    
Home - Presentation - Activities - Members - Articles - Projects Reserach - ReviewLinks

Theomai*. Society, Nature and Development Studies Network.
    

   
  


*
Theomai id s word of greek origin wich means: to see, to contemplate, to observe, to understand, to know

Coordinators: Guido P. Galafassi - Adrián G. Zarrilli.
Place: Universidad Nacional de Quilmes, Centro de Estudios e Investigaciones