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Desigualdades Sociales en el Escenario de la Integración Regional: El Caso Uruguayo*

 

Danilo Veiga

* Trabajo presentado al III Seminario Internacional: "Impactos Territoriales de la Reestructuración. Mercados de Trabajo y Desigualdades Sociales". Sevilla, España, Setiembre 1996.

 

1) TRANSFORMACIONES TERRITORIALES Y DESIGUALDADES SOCIALES EN LOS NOVENTA

INTRODUCCION

En varios países de América Latina, se han analizado las nuevas tendencias emergentes en la configuración urbano-regional, en función de las transformaciones productivas y socioeconómicas producidas durante las décadas de los setenta y ochenta. En dicho contexto, debe recordarse que a partir de los años setenta, Uruguay al igual que otros países latinoamericanos se enfrenta a cambios estructurales y coyunturales, que provienen tanto de las transformaciones en su organización productiva y cambios tecnológicos, como de los procesos de democratización emergentes en la región.

Asimismo se produce una mayor apertura al exterior de las economías nacionales, con un gradual debilitamiento de las fronteras, lo cual conduce a una mayor unificación de los mercados, con el surgimiento de nuevos "actores sociales", empresarios trasnacionales,etc., en lo que se ha denominado una progresiva "desterritorialización del capital".( De Mattos 1990). Estos procesos y transformaciones implican la permanencia de temas estratégicos para el desarrollo socioeconómico nacional, tales como la concentración de actividades y población en reducidos puntos del territorio -disparidades regionales-, con significativas desigualdades en la calidad de vida de la población .

En el caso uruguayo durante las últimas dos décadas se produjo una reversión en las tendencias de asignación de recursos, concentración socioeconómica, etc., lo cual implicó un crecimiento diferencial de ciertas áreas, emergiendo regiones o agrupamientos departamentales de distinta naturaleza a las que antes existían en el país. Consecuentemente, se produjeron impactos y manifestaciones, a nivel de la calidad de vida de la población afectada por estos cambios de diferente magnitud.

Desde esta perspectiva, una de las conclusiones principales de nuestro Estudio sobre Desarrollo Regional en Uruguay, ha demostrado la relevancia de cinco dimensiones básicas en la configuración socioeconómica; que mantienen su vigencia y de acuerdo a las tendencias estimadas ejercen considerable influencia. (Veiga 1991).

Tales dimensiones expresan procesos básicos de la configuración socioecónomica y del desarrollo regional, a saber: DIVERSIFICACION SOCIOECONOMICA, INMIGRACION, EDUCACION, AGROEXPORTACION Y VARIACION DEL EMPLEO INDUSTRIAL. Por su naturaleza cada una, representa fenómenos complejos relativamente independientes entre sí y su combinación, ha producido diferentes perfiles departamentales.

Como hemos mencionado previamente, en el actual contexto internacional, los países latinoamericanos se enfrentan a cambios estructurales asociados a las transformaciones productivas, tecnológicas y a la mayor apertura externa de sus economías.

En dicho contexto, se han identificado en Uruguay, los siguientes procesos socioeconómicos relacionados con la reestructuración y

globalización:

- Reorganización espacial, territorial y económica, mediante un conjunto de estímulos a sectores productivos de exportación .

- Fragmentación socioeconómica en diversas áreas y microregiones, con segregación territorial y estancamiento de ciertos espacios subnacionales.

- Desarrollo agroindustrial dinámico y concentración de recursos en grandes empresas .

- Progresiva urbanización, ( periurbanización y metropolización ) y desruralización .

- Inserción de ciudades fronterizas en el sistema internacional (Brasil y Argentina), con consiguientes impactos en sus mercados laborales, de bienes y servicios, cultural.

Estos procesos asumen manifestaciones "socioespaciales" diferentes y están transformado la configuración urbano-regional

y particularmente la estructura socioecónomica de las áreas fronterizas, en función a su tipo de inserción en la sociedad nacional y al dinamismo fluctuante de Argentina y Brasil, en el escenario del Mercosur. (ver Mapa Grandes Proyectos Nacionales).

Por otra parte, y considerando que Uruguay es uno de los páises más urbanizados del Tercer Mundo, corresponde señalar de acuerdo a investigaciones realizadas, que muchos cambios producidos en nuestras ciudades, se asocian a factores implícitos en la restructuración económica y globalización (Portes 1989, Veiga 1989).

Entre tales cambios, destacamos los siguientes:

- Transformaciones en los sectores productivos más dinámicos, en el mercado de empleo, en la distribución del ingreso y en diversos patrones de diferenciación intraurbanas.

- Impactos de las nuevas tecnologías sobre la localización económica y residencial en las ciudades.

- Emergencia de nuevas pautas de "cultura urbana",

estrategias familiares y formas de apropiación del territorio, asociados a segregación espacial y socioeconómica.

En esta perspectiva, la evolución socioeconómica y territorial de un pequeño país como Uruguay, en el escenario del nuevo siglo, está indisolublemente ligada a las transformaciones

e impactos sociales, económicos y culturales de la Integración Regional al Mercosur y a otros países. En tal sentido, apreciamos que los mecanismos de Integración Regional en América Latina, conllevan el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura y transporte entre los países involucrados; - rutas, corredores y Puentes.

Dichos proyectos - insertos en el marco de la reestructuración socioeconómica y territorial -, configuran un nuevo mapa de la región, y al interior de las sociedades involucradas, particularmente con respecto al rol de las áreas fronterizas, que adquieren nuevos posicionamientos en el contexto nacional e internacional.(cf. Mapa Laurelli et al 1995).

Así por ejemplo, en el caso uruguayo, uno de los proyectos más importantes por su magnitud e impactos previstos - el Puente Colonia - Buenos Aires -, se vincula con la realización de otra gran obra internacional - el Corredor vial San Pablo - Buenos Aires (Veiga et al 1995).

En tal sentido, la progresiva inserción del Uruguay en el MERCOSUR - a través de Grandes Proyectos como el Puente Colonia-Buenos Aires , la Hidrovía,etc. -, profundizará las tendencias anotadas de reestructuración productiva y territorial. En dicho escenario, son previsibles que ocurran los siguientes fenómenos (Mazzei y Veiga 1995):

- se incrementen las desigualdades regionales y socioeconómicas, a partir de la diferente competitividad y modo de inserción de las áreas locales en el contexto internacional;

- se diversifique y especialize la producción sectorial y regional, en diferentes áreas del territorio;

- se relocalize y concentre población en las áreas más dinámicas;

- se configuren nuevas pautas de "cultura urbana", y "desarrollo local", en distintas áreas del país, como resultado de los impactos diferenciados de la trasnacionalizacion y globalización.

Asimismo en dicho contexto, seguramente se reforzarán las tendencias de concentración económica y poblacional, asociadas a los proyectos de expansión agroindustrial y turística programada para los próximos años en el Sur y Litoral del país. De tal forma, se producirán nuevas "desigualdades interurbanas", a partir de la inserción de las ciudades fronterizas (con Brasil y Argentina) de mayor dinamismo y del área turística de Maldonado-Punta del Este en el complejo urbano internacional.

En definitiva, seguramente habrá regiones "ganadoras" y "perdedoras" en este proceso, y en el corto plazo es díficil predecir una reversión en la polarización socioeconómica y territorial, a menos que se implementen estrategias sectoriales y territoriales adecuadas, tal como se plantea en el reciente Informe "Directrices de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, elaborado por el Ministerio correspondiente. (cf. DINOT 1996).

De modo sintetico puede decirse que: las transformaciones socioeconómicas y territoriales previstas para el caso uruguayo durante los próximos años, estarán condicionadas por un proceso de reestructuración económica y física , a partir de la Integración al MERCOSUR; lo cual intensificará la reconversión, la mayor competitividad y la innovación tecnológica en los sectores de mayor desarrollo potencial y ventajas comparativas

( agroindustrial, turístico, etc.) *.

Sin embargo, este proceso inducirá un aumento de la "heterogeneidad y vulnerabilidad socioeconómica" de empresarios y trabajadores que no puedan reconvertirse; lo cual tendrá diversas manifestaciones - entre regiones "ganadoras y perdedoras", así como en desigualdades sociales en los mercados laborales.

Desde esta perspectiva, se reseñan algunas características del mercado de trabajo.

 

2) REESTRUCTURACION SOCIOECONOMICA Y MERCADO DE TRABAJO

Es sabido que en el contexto socioeconómico y político de las ciudades latinoamericanas, se viene operando una desmaterialización de la producción, donde los sectores obreros tradicionales pierden importancia, y en cambio emergen con creciente magnitud, formas precarias de inserción laboral, aumentan el desempleo y subempleo, la informalidad e inestabilidad, y se reducen los ingresos reales de los asalariados. (Rodriguez et al 1995). Particularmente en el caso uruguayo, los cambios más relevantes que se vienen produciendo en el mercado de empleo, se vinculan a los siguientes procesos:

a) aumento de la tasa de participación económica y particularmente de la fuerza de trabajo secundaria (jóvenes, mujeres y mayores de 65 años);

b) creciente "informalización" de las actividades;

c) aumento de la desocupación y subempleo, y formas precarias de inserción laboral;

d) "desindustrializacion y terciarización de la mano de obra.

Asimismo, datos recientes ( Encuesta de Hogares Nacional de 1995 ), permiten apreciar que un 29% de la población urbana tiene problemas laborales de distinta magnitud, a saber; a) el 10 % está desocupada, el 5% subempleada y el 14% con empleo precario. Estos indicadores simples y parciales, expresan algunas restricciones económicas y sociales a que casi un tercio de la población urbana está condicionada, en sus niveles de vida.

Al igual que en otros países latinoamericanos, en el Uruguay estos fenómenos tienen consecuencias directas sobre la calidad de vida de la población y consiguientemente se expresan en desigualdades sociales, tales como la reducción y concentración del ingreso y el surgimiento de "nuevas formas de pobreza" .(Minujin 1993).

En tal sentido, es necesario señalar las principales características del mercado laboral a nivel intranacional y apreciar su evolución durante los últimos años.* En primer lugar, la distribución

regional de la Población Económicamente Activa (PEA) agropecuaria, permite inferir que el empleo rural es significativo en el Noreste, Centro y Litoral del país; donde casi una tercera parte de su fuerza laboral se emplea en dicho sector.

Por otro lado, existe una considerable proporción de empleo agropecuario en la región Suroeste, a partir de un importante desarrollo rural agrointensivo. Mientras que en el Sureste, la mayor diversificación socioeconómica, ha generado empleos en el sector industrial y de servicios. En resumen, las diferencias regionales en relación al empleo agropecuario, se vinculan a la evolución del sector durante las décadas de los setenta y ochenta. Durante este período, la PEA agropecuaria disminuye en todo el país, como resultado de un proceso de larga data de expulsión poblacional y mano de obra rural.

Este proceso no ha sido igual para todas las regiones, sino que fue particularmente importante en el Sureste y Suroeste, como consecuencia del predominio de varios factores (reconversión productiva, el agotamiento de la denominada "agricultura de subsistencia", la atracción del medio urbano,etc.). Por otra parte, la expansión agroindustrial (forestal, arroz,etc.) que se viene produciendo en el Noreste, absorbe parte de la fuerza laboral expulsada por las áreas de ganadería extensiva.

 

Cuadro 1

PERFILES REGIONALES SEGUN INDICADORES

DE POBLACION ECONOMICA ACTIVA

REGIONES/ (%)P.E.A. (%)VARIACION (%)P.E.A. (%)VARIACION

INDUSTRIAL P.E.A.INDUST. AGROPEC. P.E.A.AGROP.

SURESTE 27 -3 14 -45

SUROESTE 24 -2 27 -23

CENTRAL 16 -10 31 -19

LITORAL 18 -26 30 -15

NORESTE 16 -17 30 -19

Fuente: Dir. Gral. de Estadística y Censos e "Indicadores Socioeconómicos del Uruguay", CIESU-I.N.L. Mazzei y Veiga 1989.

 

Mientras tanto, la evolución del empleo industrial, demuestra que los mayores niveles de ocupación se han verificado en el Sur y en en el área Metropolitana de Montevideo, siguiendo una pauta histórica de localización económica y de inversiones, que continúa actualmente, a pesar de la reducción significativa de la PEA industrial y la "desindustrialización" que se verifica a partir del crecimiento de los servicios y "terciarización" de actividades.

A los efectos ilustrativos, se adjuntan en primer lugar, un mapa con las dinámicas demográficas urbanas de la década reciente, donde se muestran las zonas de expansión agroindustrial, turismo internacional, áreas fronterizas y metropolitana. Como hemos señalado previamente, dichas áreas han sido y continuarán siendo focos de atracción de mano de obra, quizás con mayor intensidad en los próximos años. Asimismo, en la perspectiva de la Integración Regional, los grandes proyectos binacionales y Plan de Inversiones del Gobierno Central para el quinquenio 1995-1999, es probable que estas tendencias en la concentración económica y del empleo no tengan cambios sustanciales, y seguramente se intensifique la concentración en las áreas forestales, de Colonia (Puente Binacional), y Maldonado ( turismo internacional ).

Por otra parte, el mapa con los índices de participación regional en el valor bruto de producción nacional, ilustra los desiguales pesos y potencial económico de las regiones y departamentos, y en particular la concentración económica en Montevideo y el Sur del país. Por supuuesto que dichos fenómenos se correlacionan con desiguales niveles de calidad de vida y desarrollo local, tal como se comentan en la próxima sección.

 

3) HETEROGENEIDAD SOCIOECONOMICA Y DESIGUALDADES SOCIALES EN EL TERRITORIO

Las desigualdades territoriales y regionales, están intrínsecamente asociadas a diferentes niveles de vida para la población. En esta perspectiva, - y considerando las limitaciones estadísticas y falta de datos desagregados -, se ilustran a continuación algunas manifestaciones espaciales de las desigualdades sociales, mediante el Indice de necesidades básicas (NBI) y línea de pobreza. Aún considerando las limitaciones metodológicas de ambos métodos, reconocemos que son complementarios y permiten evaluar características diferenciales de la población y los sectores carenciados y de su distribución en el territorio .

(OPP-BID 1995).

Así por ejemplo, de acuerdo a investigaciones realizadas en los últimos años, surge que los menores Indices de NBI correspondientes a las regiones del Sureste y Suroeste, sugieren que allí la población accede a mejores niveles de vida. En el otro extremo se ubican los departamentos del Noreste, con la mayor proporcion de hogares en situación crítica; mientras que en el Centro del país, se verifican niveles levemente mayores de carencias que en el Litoral, cuya población se ubica promedialmente en segundo lugar, después del Sur (Veiga 1991 op.cit.).

Esta desigual cobertura en las necesidades básicas de la población regional, indica significativas diferencias en el acceso a bienes y servicios, y consiguiente desniveles de vida regionales. La interpretación de dichos fenómenos responde a un conjunto de factores inherentes al proceso de configuración socioeconómica y desarrollo regional, que expresan diversas formas y niveles de organización productiva, económica y social en el territorio.

Por otra parte, a nivel estadístico más agregado, investigaciones recientes, confirman las desigualdades existentes entre la población de Montevideo y el Interior Urbano; que si bien encubren heterogeneidades diversas, indican significativas variaciones en los niveles de carencias según grupos de edades y su distribución geográfica. En efecto los datos del cuadro 2 ilustran que las mayores carencias socioeconómicas se verifican en las ciudades del Interior y particularmente entre los niños, donde el 43% de la población entre 0 y 14 años tiene necesidades básicas insatisfechas.(FAS-INE 1995).

 

Cuadro 2

% POBLACION CON NECESIDADES BASICAS INSATISFECHAS

SEGUN GRUPOS DE EDAD Y AREA GEOGRAFICA ( 1994 )

 

AREA POBL.

TOTAL

POBL.

0 - 14

AÑOS

POBL.

15-59

POBL.

60 +

MONTEV. 21.0 29.7 21.9 10.0
INTERIOR 32.4 42.9 32.4 19.6

Fuente: FAS-INE (1995).

Finalmente, para obtener un panorama más integral de las desigualdades sociales emergentes en el territorio, es necesario considerar los niveles de NBI a nivel de las ciudades pequeñas. En tal sentido, surge de los Estudios realizados que la diferenciación y heterogeneidad socioeconómicas se manifiestan no solamente a "nivel intraregional" (entre los diferentes departamentos); sino especialmente a "nivel intradepartamental", en la medida que la proporción de población con carencias básicas, es significativamente mayor en las ciudades pequeñas que en aquellas con más de 10.000 habitantes. (Veiga 1996).

Estos elementos sugieren que las potencialidades y restricciones en los niveles de vida, varían intraregionalmente y al interior de cada departamento y microregión; demostrando que las desigualdades sociales, - se asocian entre otros factores -, al contexto en el cual los trabajadores y sus familias están insertos, ya sea en áreas agroindustriales, en ciudades pequeñas o áreas fronterizas.

En definitiva, ello permite suponer que la dicotomía entre regiones o áreas "estancadas y dinámicas", es mas compleja de lo aparente, en la medida que coexisten en una misma región o departamento, formas productivas de diferente naturaleza económica, tecnológica y social, con diversas oportunidades y niveles de vida para su población. Esto implica, que los desafíos de la "modernización" y reconversión económica, no están abiertas para todas las regiones y comunidades locales de igual forma, ya que se registran limitaciones por la escasez de recursos materiales y humanos en áreas determinadas.

Sin embargo, en el escenario de la integración regional, quizás sean más importantes las restricciones derivadas del nivel de desarrollo y del tipo de inserción local de la población, en el contexto nacional e internacional; elementos que es indispensable superar con políticas y programas focalizados de acuerdo a las características y potencial de cada área.

Otra manera complementaria de evaluar las desigualdades sociales en el espacio nacional, puede obtenerse a través del examen de la concentración del ingreso y líneas de pobreza. En tal sentido se ilustran en los mapas siguientes, de acuerdo a los niveles de ingreso (Encuesta de Hogares 1994), las desigualdades existentes entre la población de diferentes regiones.

En el primer mapa, se ilustran los departamentos y regiones donde se concentran los mayores niveles de riqueza, que corresponden tendencialmente a la población residente en el Sur, y tambíen en varios departamentos del Litoral y Centro del país. En segundo lugar, se ilustran aquellas áreas donde se presentan los mayores niveles de pobreza, lo cual se produce en el Noreste y Centro del país.

A los efectos de una correcta interpretación de los fenómenos mencionados, corresponde enfatizar que como sucede con la mayoría de las estadísticas agregadas, estos indicadores representan promedios departamentales, lo cual encubre diferencias territoriales importantes, así como entre diferentes estratos y grupos socioeconómicos.

En el contexto de la discusión sobre pautas de segregación y desigualdad social, que se vienen produciendo en nuestras

países, es necesario destacar las "nuevas formas" que adquiere la pobreza y la diferenciación socioeconómica en las ciudades. En tal sentido, recordamos que a fines de los ochenta se condujeron investigaciones en varios países latinoamericanos, que demostraron la influencia de procesos estratégicos en la configuración social urbana, tales como la "desindustrialización", "desasalarización" y "fragmentación socioeconómica".(Portes 1989, Lombardi y Veiga 1989).*

Actualmente, estos procesos operan conjuntamente con la reducción del "Estado Benefactor" y los mecanismos de reestructuración económica; los cuales inducen desigualdades sociales y emergencia de "nuevas formas de pobreza" entre los sectores urbanos. Así por ejemplo en el caso uruguayo, es significativo apreciar el nuevo perfil socioeconómico de la población residente, en los denominados "asentamientos precarios" o barrios marginales.

En efecto, una reciente investigación demuestra que en los últimos diez años, estos asentamientos han crecido a una tasa acumulativa anual del 9.7%. Mientras que el perfil educativo, ha aumentado significativamente en la medida que los jefes de hogar con instruccion secundaria, - que representaban el 11% del total en 1984 -, alcanzan al 29% en 1994. Por otra parte, el análisis de las características laborales demuestra, que la proporción de obreros y empleados en los asentamientos precarios, ha evolucionado en estos diez años del 35 al 57%. Asimismo, las características socioeconómicas actuales de las familias con carencias socioeconómicas, permiten identificar una significativamente mayor proporción de hogares monoparentales, jóvenes, niños y mujeres jefas, que en la década pasada(INTEC1995).

Estas características y manifestaciones de las desigualdades sociales no son exclusivas del Uruguay. Así, se han verificado en otros contextos socioeconómicos similares a nuestro país,

- Argentina -, procesos donde las carencias socioeconómicas se generalizan y expanden en otros grupos sociales, incluyendo por supuesto a las clases medias. (Murmis et al 1993 y

Minujin op.cit).

También en otros países latinoamericanos, la información sistematizada por CEPAL (1989) en base a Encuestas Nacionales, demuestra que existe "una mayor proporción de familias pobres entre los obreros formales, que entre los informales".

En el caso uruguayo, los fenómenos de empobrecimiento y diferenciación socioeconómica de los trabajadores formales y las clases medias, han llevado a plantear la idea de "latinoamericanización" del país. En tal sentido, es necesario reconocer que los procesos de reducción salarial, concentración del ingreso y reestructuración económica, que vienen afectando durante los últimos años a estos sectores sociales, inducen profundos cambios en los valores, pautas de cultura y estrategias de vida de la población, así como en la emergencia de nuevas demandas y escenarios de vida, particularmente entre los jóvenes, mujeres y grupos más afectados.

En definitiva, estos complejos procesos , tal como se ha analizado en el caso argentino, están cambiando la estructura social y merecen ser analizados en profundidad, especialmente en relación a los comportamientos colectivos, demandas y búsqueda de alternativas a la crisis socioeconómica y cultural en que se desenvuelven estas familias (Feijoo 1993).

Desde esta perspectiva, resulta ilustrativo presentar los resultados de una Encuesta Regional, sobre las prioridades de la población en los países del Cono Sur.

A modo de síntesis, observamos según los datos del cuadro 3, que a nivel comparativo de los países del Cono Sur, los uruguayos son quienes perciben con mayor intensidad (excepto por la desocupación en Argentina), los problemas del desempleo, los bajos salarios y la inflación. En breve, estas prioridades representan temas fundamentales de atención que preocupan a la población, en la medida que inducen mecanismos de polarización y desigualdades entre distintos estratos, sectores de actividad y áreas en el territorio.

Cuadro 3 PRIORIDADES DE LAS FAMILIAS EN EL CONO SUR

PERCEPCION DE PROBLEMAS MAS IMPORTANTES - 1995 (%) DE MENCIONES

PROBLEMAS/PAIS ARGENT. BRASIL CHILE URUGUAY
DESEMPLEO 45 12 14 29
BAJOS SALARIOS 13 11 18 20
INFLACION 3 3 9 19
POBREZA 6 12 13 6
SALUD 7 19 11 9
EDUCACION 8 10 6 5

Fuente: Encuestas Latinbarómetro 6/95 El Observador 2/9/95.

 

4) DESIGUALDADES SOCIALES Y POLITICAS PUBLICAS EN EL ESCENARIO DE LA INTEGRACION REGIONAL

La emergencia de "nuevas" y expansión de "viejas formas" de desigualdad social, en el contexto de los procesos de globalización, reestructuración e Integración, que atraviesan los países latinoamericanos, implica un desafío importante para las Ciencias Sociales, cuyo paradigma clásico fue formulado para analizar sociedades nacionales. Resulta ahora que la globalización está envolviendo a las comunidades locales, y predominan los horizontes de "desterritorialización". De tal forma, son necesarios nuevos conceptos e hipótesis de trabajo, para analizar las carácteristicas e impactos de estos procesos a la escala local y nacional. Así por ejemplo, las relaciones y procesos de Integración Regional, están dispersando fronteras, centros de decisión nacional, y globalizando intereses y perspectivas económicas, sociales, políticas y culturales. (Ianni 1995).

En esta perspectiva, parece necesario privilegiar las relaciones entre dos fenómenos básicos que operan en la configuración socioeconómica y territorial de nuestras sociedades:

la interacción entre la "regionalización", como espacio económico de la globalización, y el "regionalismo", como espacio vital del desarrollo local. En definitiva, ello implica "contextualizar el territorio" (Giddens 1990); y entender los ámbitos socio-territoriales" como base de la reproducción social de la población, y como "espacios vitales" de políticas dirigidas a fortalecer las sociedades locales y potenciar áreas estancadas. En este contexto, surge como prioridad la formulación de escenarios para anticipar problemas y tendencias y reorientar políticas a nivel local y nacional.

En el caso uruguayo, existen muchas interrogantes con relación a los desafios que para un pequeño país, implica la profundización de los mecanismos de globalización, reestructuración económica e Integración Regional; particularmente con respecto a sus impactos sobre los grupos sociales más vulnerables y las regiones de menor potencial económico. Para avanzar en la formulación de tales interrogantes, en este artículo hemos identificado prospectivamente algunos impactos significativos que sobrevendrán cuando el proceso de Integración se profundize, contribuyendo de tal forma a la formulación de políticas y programas destinados a los grupos socioeconómicos y sectores menos desarrollados y estancados del país.

En tal sentido, cuando analizamos prospectivamente los escenarios de reestructuración económica y globalización, planteamos que sus impactos se producirán en función al tipo de inserción local y regional, en la nueva división internacional del trabajo; donde influirán cada vez más los cambios "intrasectoriales", derivados de transformaciones tecnólogicas, nuevas pautas de localización económica, reconversión productiva,

flexibilización del mercado de empleo, etc..*

Esto implica que deben controlarse los "costos sociales" implícitos en los procesos de reestructuración económica y tecnólogica a nivel territorial y en determinados sectores o grupos socioeconómicos, si deseamos alcanzar un crecimiento y desarrollo equitativo para nuestra sociedad.*

Por otra parte, observamos que en el caso uruguayo, la "ordenación territorial de los nuevos procesos sociales y productivos", derivados del proceso de reestructuración e Integración, significa considerar un conjunto de fenómenos emergentes en el escenario nacional y regional:

- los impactos territoriales de la expansión agroindustrial

- la expansión y diversificación del turismo

- la localización e impactos de los grandes proyectos de infraestructura y transporte regional

- nuevos procesos de metropolitización y periurbanización

- la problemática de las áreas fronterizas

En función de lo anterior, consideramos que las políticas públicas - a nivel del Gobierno Central y Municipal - deben dirigirse tanto a los problemas derivados del crecimiento de las áreas dinámicas, como aquellos derivados del estancamiento productivo o territorial.

Probablemente, en el escenario de corto plazo, debe tenderse hacia una "territorialización de las políticas sociales", complementando la "contextualización social" de las políticas territoriales y sectoriales. (cf. DINOT 1996 op.cit). En definitiva, planteamos el criterio de que las políticas públicas consideren las desigualdades sociales y regionales; incorporando las especificidades y capacidades locales en las estrategias de desarrollo nacional y departamental; estimulando la cooperación y solidaridad entre diferentes sectores de actividad y áreas geográficas, y potenciando el crecimiento local, a través de la negociación entre los principales actores sociales involucrados.

 

REFERENCIAS

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Página actualizada al 2 de septiembre de 1999. Coordinadores: Guido P. Galafassi - Adrián G. Zarrilli.
Sede: Universidad Nacional de Quilmes, Centro de Estudios e Investigaciones
Programa de Historia de las Relaciones entre Estado, Economía y Sociedad.