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RED DE ESTUDIOS SOBRE SOCIEDAD, NATURALEZA Y DESARROLLO
  

    
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El uso de agua subterránea para riego

en los valles sanjuaninos

 

  Omar Miranda (INTA, San Juan)

 

Resumen

La escasez de recursos hídricos superficiales en los valles sanjuaninos de Tulum, Ullum y Zonda, ha llevado al Estado y a los productores a realizar perforaciones con el objetivo de extraer agua de los acuíferos subterráneos. En la actualidad, existirían unos 3600 pozos en funcionamiento para complementar la dotación hídrica de las tierras con derecho al riego y para permitir el cultivo de aquellas sin derecho al riego.

Partiendo del hecho de que el 30% de la superficie agrícola de estos valles depende del agua del subsuelo, el objetivo de este trabajo es analizar la importancia de los recursos hídricos subterráneos a nivel departamental y según estratos de superficie de los predios. Debido a la falta de información primaria, se recurrió a fuentes indirectas para conocer la intensidad de uso de las perforaciones, como por ejemplo, el consumo de energía eléctrica para riego.

Los resultados encontrados indican que los departamentos que rodean a la ciudad de San Juan son los que tienen mayor concentración de perforaciones; pero que aquellos que están más alejados son los que tienen una dependencia marcada con el agua del subsuelo. En ellos se registra el mayor consumo de energía eléctrica para riego, independientemente si se trata de tierras con o sin derecho al uso de agua de la red de riego superficial.

Contrariamente a lo que podría esperarse, no existe relación entre el número de perforaciones y la cantidad de tierra sin derecho al agua superficial. El 63% de los pozos se encuentra en predios con derecho al riego, el 32% en predios sin derecho al riego y 5% en predios con vertientes (pozos surgentes).

 

1. Introducción

El uso de agua del subsuelo forma parte de las estrategias productivas de los agricultores sanjuaninos. Por ello resulta importante conocer la demanda de agua subterránea y el potencial que tienen los acuíferos regionales. Sobre esto último existen varios estudios (Pellegrino, Furlotti, y Guimaraes, 1984; Agie, 1968); en cambio, son menos aquellos que analizan la distribución de pozos activos y el caudal de agua que se extrae. Teniendo en cuenta la falta de abordajes sobre los aspectos mencionados, en este trabajo se van a aportar elementos que ayuden a entender cómo funciona la demanda de agua del subsuelo y cuál es la distribución de perforaciones por departamento en tierras con y sin derecho al agua de riego superficial.

La expansión de la frontera agrícola que tiene lugar durante la década presente en la provincia de San Juan, ha estimulado el interés por conocer la posibilidad de obtener agua para riego del subsuelo. Si bien existe una serie de rigideces institucionales que regulan los permisos para construir nuevas perforaciones, la presión para modificar el Código de Aguas de manera tal que se permitan nuevas concesiones está impulsando una serie de debates y propuestas para innovar la legislación.

Los acuíferos subterráneos han sido utilizados para expandir la superficie cultivada y complementar la dotación de agua de las tierras con derecho a riego superficial. Años atrás, en la provincia tuvo lugar un crecimiento explosivo del número de pozos para extraer agua subterránea para riego. Esto estuvo inducido por las sequías recurrentes que afectaban la zona y la escasa infraestructura que existía para almacenar grandes volúmenes de agua. Con la construcción de la represa de Ullum en la década del ´70, el caudal de agua disponible para riego dejó de tener las oscilaciones de antes y se frenaron las perforaciones. Sin embargo, la inelasticidad de la oferta del agua de riego superficial se convirtió en la principal restricción para expandir la frontera agrícola durante los ´90, lo cual sólo fue posible mediante la realización de nuevos pozos.

En la actualidad, el riego con agua del subsuelo es una estrategia que caracteriza a la mayoría de los grandes emprendimientos agrícolas que se han constituido a partir de la instrumentación de la Ley de Diferimientos Impositivos. Si bien no existen estadísticas precisas que sirvan para estimar con precisión cuál es la superficie regada con agua subterránea, ésta se ha convertido en un recurso importante para las nuevas formas de organizar la producción.

La modernización de la agricultura ha estado acompañada por una intensificación del proceso de producción y el uso nuevas tecnologías para el riego, entre otras, sistemas de goteo y microaspersión. La rentabilidad de estas tecnologías está asociada al precio de la tierra y su viabilidad económica es inversamente proporcional al nivel de sistematización que se realiza en los predios. De esta manera, la instalación de equipos de riego presurizados se realiza preferentemente en áreas que no están niveladas ni sistematizadas para riego gravitacional, dependiendo la productividad marginal del agua del costo de la perforación y del precio de la energía utilizada para el bombeo del subsuelo. Se asume que, en aquellas tierras con derecho al riego superficial, puede existir una complementación entre ambas estrategias de riego. Por otra parte, la extracción de agua del subsuelo también puede ser una estrategia económica viable para complementar el agua de la red de riego en aquellas fincas que no tienen derecho de agua para toda la superficie, disponen de caudales insuficientes o están en zonas en las cuales los turnos de riego son demasiado extensos como para satisfacer las necesidades hídricas de los cultivos.

Este informe es el primer avance de un trabajo más general que busca aportar elementos que sirvan para conocer el potencial del uso agrícola de los recursos hídricos subterráneos de la provincia. Partiendo de la hipótesis que dice que una buena gestión del uso del agua para riego supone su integración en el conjunto de los recursos hidráulicos de la cuenca del río San Juan/, se va a hacer hincapié en la descripción de la estructura de distribución de perforaciones para extraer agua para riego en los valles de Tulum, Ullum y Zonda.

2. Recursos hídricos disponibles

Los cultivos sanjuaninos se ubican en una región árida en la cual la agricultura sólo es posible mediante el aporte de agua durante gran parte del año. En los valles de Tulum, Ullum y Zonda se concentra la actividad agrícola provincial, predominando los viñedos y, menor medida, los olivares y el cultivo de hortalizas.

Los recursos hídricos superficiales y subterráneos dependen del río San Juan. Este atraviesa los valles mencionados y, a pesar de la construcción de obras hidráulicas, su caudal continúa siendo un elemento fundamental en la determinación del agua disponible en la red de riego y en el acuífero subterráneo/. La variabilidad temporal del caudal del río fue un elemento limitante para el aprovechamiento hasta que, a principios del siglo XIX, cuando comenzó el aprovechamiento sistemático del agua del río para riego, se adoptó el criterio de considerar constantemente disponible y utilizable un volumen equivalente a su caudal más bajo en la Quebrada de Zonda/.

Si bien el aprovechamiento del agua para riego en San Juan comenzó en la época colonial, recién en el año 1882 se dictó una ley sobre concesiones eventuales y en 1884 la primer ley orgánica sobre el tema (Bridge, 1970). La ley de aguas vigente fue promulgada en el año 1928 y recién en el año 1958 se instrumentó como Decreto-Ley la reglamentación de perforaciones y de aprovechamiento de agua subterránea.

El primer canal de riego de la provincia se terminó de construir en el año 1819. Este daba agua a tierras del actual departamento de Pocito. Luego de la obra, el Estado subdividió y entregó terrenos regados que eran de su propiedad (Landa, 1946)/. A partir de esta fecha, se fueron sucediendo obras hidráulicas de distinta magnitud tanto con el objetivo de acumular reservas hídricas como el de conducir éstas hasta las tierras de cultivo.

En el año 1895 se inauguró el dique José Ignacio de la Roza, el cual fue diseñando para controlar el caudal del río San Juan hasta 90 m3/seg y para acumular agua para riego. Todavía hoy sigue funcionando y por él pasa el agua para ser luego distribuida desde el Partidor San Emiliano y, de allí, dirigirse al sistema de canales principales de riego Por aquellos años, se realizaron las primeras exploraciones en el departamento de Caucete para obtener agua subterránea para riego (Maurín Navarro, 1967). En el año1980 se terminó el dique de Ullum, que mejora la regulación y el aprovechamiento de las aguas del río San Juan.

No obstante la limitación de la variabilidad el río San Juan es una importante fuente de agua superficial. Debido a esta disponibilidad, sólo se recurrió al agua subterránea en un periodo relativamente reciente, cuando fue evidente que la misma se podía integrar a los volúmenes de agua superficial escasos en los años de sequía.

3. Determinación indirecta del uso del acuífero subterráneo a través del consumo de energía eléctrica para riego

El agua subterránea es un elemento que contribuye en gran medida con la actividad agrícola de la provincia. Su uso no solamente complementa al riego superficial cuando este no es suficiente, sino que en algunas zonas la perforación del subsuelo y la extracción de agua es el único camino que posibilita expandir la frontera agrícola.

La extracción de agua se hace mediante bombas con motores impulsados a través de combustible o energía eléctrica. No es posible conocer con certeza cuál es la proporción de agricultores que usan uno u otro tipo de fuente de energía. La elección va a depender del tipo de cultivo que se realice, en particular si se trata de uno anual o perenne, y de la disponibilidad de agua superficial. Esto va a influir en el perfil estacional de demanda de agua para riego, lo cual a su vez es fundamental para la elección del tipo de impulsor para la bomba.

El costo de la energía eléctrica está determinado por el precio de sus tarifas y por el tiempo de uso de la misma/. En los valles irrigados de la provincia de San Juan, la demanda de agua para riego no es uniforme a lo largo del año. Por el contrario, es evidente que esta demanda es muy elevada durante el verano y muy baja en invierno, pasando por dos fases intermedias en primavera y en otoño.

El cuadro tarifario de la energía eléctrica es complicado, existiendo distinto tipo de precios según categorías de usuarios. En primer término, las tarifas se dividen en Tarifa Nº1: usuarios de pequeñas demandas/, Tarifa Nº2: usuarios de medianas demandas/ y Tarifa Nº3: usuarios de grandes demandas/. La clasificación de los consumidores de energía eléctrica en los distintos tipos de tarifas está condicionada a la potencia máxima requerida por cada uno de ellos además del uso que le asignen a la energía eléctrica.

Dentro de la Tarifa T3 se ubican los usuarios de Riego Agrícola cuya demanda máxima promedio de 15 minutos consecutivos es igual o superior a 10kW (13,58 HP) y emplean baja tensión (BT). En el precio de esta tarifa tiene una gran participación relativa el cargo fijo, lo cual eleva sustancialmente el costo anual por la contratación del servicio/ y produce economías de escala que no pueden ser afrontadas por la mayoría de los agricultores. La estructura parcelaria de la provincia se caracteriza por una gran subdivisión de la tierra y, en los principales valles cultivados, 85% de las explotaciones tiene una superficie promedio igual o menor a las 25 ha y 69% tiene menos de 10 ha (Secretaría de Planificación, 1991).

Ilustración 1. Cantidad de usuarios de energía eléctrica para riego agrícola (tarifa T3 RA BT). Fuente: Gobierno de San Juan (1999) y Energía San Juan (1999).

Debido a esto, el número de productores que contratan la tarifa de energía eléctrica para riego agrícola ha venido disminuyendo en los últimos años. Como puede verse en la ilustración superior, de los 1400 usuarios que había a principios de esta década sólo unos 460 continúan en la actualidad contratando energía eléctrica específicamente para riego. Esto no quiere decir que disminuyó el número de agricultores que extraen agua del subsuelo mediante bombas, sino que progresivamente han ido optimizando el uso de las mismas lo cual les permitió contratar otras tarifas eléctricas más baratas o que optaron por usar motores que funcionan a explosión.

Ilustración 2. Distribución relativa del consumo anual de energía eléctrica para riego con agua subterránea en la provincia de San Juan. Elaboración propia según Gobierno de San Juan (1999).

Como muestra la ilustración anterior, se puede hablar de una estructura estacional del consumo de aguas para riego, que dependerá del régimen de evapotranspiración, de las necesidades hídricas de los cultivos establecidos en la región a regar y de la superficie total cultivada. A su vez, esta estacionalidad del consumo de agua para riego incide sobre el costo de funcionamiento por la diferente utilización de energía de costo variable. Por otra parte, a lo largo del día existen distintas tarifas de la energía eléctrica que tienen como objeto inducir en el consumo en las horas de menor demanda. En el caso de la tarifa para riego agrícola, el cargo a pagar por el consumo de energía se encuentra discriminado según las bandas horarias que se detallan a continuación:

Banda horaria punta, desde 18.00h a 23.00h.

Banda horaria valle, desde 23.00h a 05.00h.

Banda horaria resto, desde 05.00h a 18.00h.

De esta manera, la energía eléctrica para extraer agua para riego agrícola del subsuelo tiene una tarifa cuyo precio final está determinado según el horario de consumo. Se puede decir que, en cierta medida, el consumo de energía eléctrica en aquellas fincas con tarifa T3 RA (riego agrícola) es un reflejo del consumo de agua. Esta relación va a ser directamente proporcional en aquellas fincas sin derecho al agua de riego, mientras que en aquellas fincas con derecho al agua de riego va a indicar las necesidades de complementación del agua de riego de la red con agua de riego subterránea.

La tabla siguiente muestra el consumo agregado por departamento de energía eléctrica de aquellas fincas con tarifa T3 RA, durante el período diciembre de 1997 a mayo de 1999.

Tabla 1: Consumo de energía eléctrica activa para riego (T3 RA BT) por departamento (12/97 al 5/99)

Energía Activa

Punta

Valle

Resto

Total

Albardón

kW totales

73.922

345.117

1.128.355

1.547.394

 

Dist. %

5

22

73

100

Angaco

kW totales

23.265

26.604

112.972

162.841

 

Dist. %

14

16

69

100

Chimbas

kW totales

25.548

78.022

287.317

390.887

 

Dist. %

7

20

74

100

Pocito

kW totales

297.260

1.005.392

3.654.337

4.956.987

 

Dist. %

6

20

74

100

Rawson

kW totales

89.186

268.820

1.166.072

1.524.078

 

Dist. %

6

18

77

100

Rivadavia

kW totales

18.763

24.800

47.481

91.044

 

Dist. %

21

27

52

100

San Martín

kW totales

184.803

255.324

1.075.053

1.515.180

 

Dist. %

12

17

71

100

Santa Lucía

kW totales

96.331

287.864

758.957

1.143.152

 

Dist. %

8

25

66

100

Sarmiento

kW totales

355.273

932.219

3.287.990

4.575.481

 

Dist. %

8

20

72

100

Ullum

kW totales

25.768

240.021

1.105.365

1.371.154

 

Dist. %

2

18

81

100

Zonda

kW totales

54.416

269.298

1.532.480

1.856.193

 

Dist. %

3

15

83

100

9 de Julio

KW totales

142.065

626.232

2.468.666

3.236.963

 

Dist. %

4

19

76

100

25 de Mayo

kW totales

1.212.303

3.389.980

11.739.733

16.342.015

 

Dist. %

7

21

72

100

Total

kW totales

2.598.902

7.749.692

28.364.776

38.713.369

 

Dist. %

7

20

73

100

Fuente: elaboración propia según datos proporcionados por Energía San Juan.

Como se puede observar, el comportamiento de los agricultores en la utilización de la energía eléctrica para riego no obedece a una política de minimización de los costos a lo largo del año, dado que el consumo de agua en las horas valle es baja, incluso, en aquellos departamentos con una buena red de distribución de agua para riego.

Ilustración 3. San Juan, período 12/97 al 5/99: distribución porcentual promedio del consumo eléctrico para riego agrícola (Tarifa RA T3 BR).

Ello se debe, en parte, a que las horas de funcionamiento de las instalaciones se suelen establecer en estrecha relación con la jornada de trabajo agrícola y, de manera especial, cuando se emplea el riego por manto que requiere el aporte de mano de obra en la conducción del agua, o, cuando se emplea el riego localizado de manera insuficientemente automatizada.

4. Perforaciones para extraer agua para riego

En los valles de referencia existen dos cuencas subterráneas, la del valle de Tulum y la de Ullum y Zonda. La primera es la de mayor tamaño, con una superficie de 783.000 ha entre acuíferos libres y confinados/, y almacena un volumen de 500.000 hm3. La profundidad de bombeo va desde cero metro en las zonas de afloramiento surgente hasta un máximo de 100 m, oscilando generalmente entre 2 m y 30 m; mientras que las perforaciones pueden tener hasta 500 m de profundidad (Coria Jofré, 1982). La recarga se produce en forma natural y ocurre principalmente en el área de acuífero libre que está sobre el abanico aluvial del río San Juan/. La descarga, por su parte, se produce mediante la extracción de agua para riego, los afloramientos surgentes y los drenajes de áreas con alto nivel freático. De todas maneras, el bombeo de agua subterránea para riego es lo que más incide en el nivel de los acuíferos.

Según datos obtenidos del Plan Agua Subterránea, hasta el año 1955 la extracción de agua era casi nula (Italconsult,1987). El aprovechamiento del subsuelo comenzó a partir de esa época con la construcción sistemática de pozos que en algunas zonas llegó a superar los limites razonables. Esto fue posible por la aparición de la bomba de profundidad en la década de los ´50 (Chambouleyron, 1991). Así, a fines de los años ´80 se habían realizado 7.711 perforaciones en los valles de Tulum, Ullum y Zonda y la superficie cultivada era de 71.876 ha (Coria Jofré, 1982), lo cual, por ejemplo, daba relaciones de 5,6 ha/pozo y 2,9 ha/pozo en los departamentos de Pocito y Rawson, respectivamente.

Entre 1968 y 1972 tuvo lugar un proceso de construcción de perforaciones privadas subsidiadas en el que mucho tuvo que ver la gran sequía que ocurrió por aquellos años. La magnitud de la misma fue tal que se observaron depresiones de hasta 30 m en los niveles del acuífero libre (Ibíd, 1997). También se comenzaron a hacer perforaciones públicas para entregar agua subterránea a la red de riego superficial y, en la actualidad, en la cuenca de Tulum existen 118 pozos de este tipo y 75 en la de Ullum-Zonda.

Ilustración 4. Perforaciones privadas registradas en la provincia (total anual y acumulado), 1967-1980. Fuente: elaboración propia según Coria Jofré (1982).

El control público de las perforaciones es un asunto complejo que ha sobrepasado los recursos del organismo que cumple esta función. Esto ha conducido a una explotación desordenada del subsuelo y a la realización de pozos sin contar con la totalidad de los estudios técnicos previos. En el año 1979 se modificó el Código de Aguas provincial prohibiéndose la concesión de nuevas perforaciones para el uso de agua subterránea/; pero durante un par de años más se siguieron haciendo pozos con permisos ya acordados. Esta modificación rige hasta la actualidad, e impide el otorgamiento de nuevas concesiones para la utilización agrícola del agua del subsuelo en los caudales de los ríos San Juan y Jáchal, como así también la de sus afluentes, vertientes y cuencas subterráneas. Sin embargo, existen evidencias que a pesar de la prohibición la perforación del subsuelo ha continuado y en la actualidad se debate otra modificación del Código de Aguas que permita nuevas concesiones para la utilización del acuífero subterráneo.

No existe información sobre qué proporción de los 7.700 pozos autorizados que existían a fines de la década de los ´80 estaban en funcionamiento por aquella época ni en qué períodos del año. Es probable que un número importante quedó inutilizado con el terremoto del año 1977. Además, si se tiene en cuenta que otros dejaron de usarse con la construcción de la represa de Ullum, no hay dudas que la extracción de agua del subsuelo disminuyó por aquellos años. Sin embargo, esta actividad se reactivó a mediados de la presente década por efecto de una nueva sequía. En el año 1996 se declaró la Emergencia Hídrica en la provincia y tuvo lugar la rehabilitación de las baterías de pozos oficiales ubicadas en los valles de Tulum y Zonda. De las 128 perforaciones que existían se pudieron recuperar 86 y, por una combinación de bajos rendimientos y estado de las cañerías, sólo tuvieron viabilidad económica 60 perforaciones (Departamento de Hidráulica, 1996).

La tabla siguiente muestra la variación cuantitativa que hubo entre los años 1980 y 1994 en lo que hace a perforaciones registradas por departamento. En ese período se redujeron casi en un 52%, lo cual indica una pérdida de importancia relativa del agua del subsuelo en las estrategias productivas de los agricultores. Esto se debe fundamentalmente a una mayor regularidad en la entrega de agua a través de la red regional de canales de riego.

 

Tabla 2. Valles de Tulum, Ullum y Zonda, perforaciones para riego por departamento en 1980 y 1994.

Año 1980

Año 1994

Variación porcentual

%

%

Relativa

Absoluta

Rivadavia

62

0,8

22

0,6

-26,4

-64,5

Santa Lucía

798

10,4

372

10,1

-3,4

-53,4

Rawson

1.595

20,8

666

18,0

-13,5

-58,2

Pocito

2.036

26,6

903

24,4

-8,1

-55,6

Zonda

161

2,1

54

1,5

-30,5

-66,5

Ullum

101

1,3

26

0,7

-46,6

-74,3

Chimbas

380

5,0

166

4,5

-9,5

-56,3

9 de Julio

319

4,2

213

5,8

38,4

-33,2

Albardón

356

4,6

149

4,0

-13,2

-58,1

Angaco

284

3,7

129

3,5

-5,8

-54,6

San Martín

360

4,7

192

5,2

10,5

-46,7

Caucete

435

5,7

283

7,7

34,8

-34,9

25 de Mayo

429

5,6

371

10,0

79,3

-13,5

Sarmiento

345

4,5

150

4,1

-9,9

-56,5

TOTAL

7.661

100

3.696

100

---

-51,8

Fuente: elaboración propia según Coria Jofré (1982) y Dirección de Geodesia y Catastro (1999).

Sin embargo, no debería desestimarse las diferencias que pudieran originarse debido a las distintas fuentes de datos. En el caso de los pozos que había en 1980, el dato se refiere a la sumatoria de perforaciones para riego declaradas al Departamento de Hidráulica desde su constitución hasta el año que cesaron las concesiones para hacer nuevas extracciones de agua del subsuelo. El relevamiento del año 1994 estuvo incluido en un censo de parcelas catastrales y probablemente refleje con mayor aproximación la cantidad de perforaciones que efectivamente están en condiciones de uso.

No toda la superficie empadronada para riego superficial está cultivada. La tabla inferior indica la cantidad de hectáreas de cada departamento que se encuentra en producción y la que tiene derecho a riego. La relación mayor se encuentra en el departamento Zonda, en el cual 89% del área empadronada está cultivada; mientras que, el departamento Sarmiento tiene la menor relación, con 43%. Las cifras agregadas para los valles de Tulum, Ullum y Zonda indican que sólo 55% de las tierras con derecho a riego se encuentran cultivadas. La escasez de agua de riego es uno de los factores que incide en esta baja participación, aunque también hay que mencionar entre los fenómenos que llevan a no cultivar parcelas con derecho a riego superficial a la revenición de la napa subterránea y a la salinización del suelo.

 

Tabla 3. Valles de Tulum, Ullum y Zonda. Uso del agua para riego en propiedades privadas.

Area

Area regada con agua

Empadronada

Cultivada

Superf.

Subt.

Ambas

(ha)

(ha)

(N°)

(%)

(%)

(%)

25 de Mayo

16.133

7.409

431

58

16

25

9 de Julio

8.279

4.574

287

53

4

43

Albardón

4.432

3.543

757

83

1

17

Angaco

8.865

4.276

632

86

1

14

Caucete

12.315

9.121

868

84

1

16

Chimbas

3.179

1.857

287

74

1

25

Pocito

20.342

11.628

1.266

64

2

34

Rawson

9.492

4.959

867

58

7

35

Rivadavia

3.709

2.092

169

90

0

10

San Martín

10.387

5.200

497

64

2

34

Santa Lucía

3.760

2.469

683

57

2

41

Sarmiento

21.396

9.095

677

86

1

13

Ullum

3.382

2.194

112

100

0

0

Zonda

2.274

2.027

118

77

0

23

Total

127.945

70.444

7.651

71

4

25

Fuente: elaboración propia según Dirección de Geodesia y Catastro (1999), Departamento de Hidráulica (1999) y Secretaría de Planificación (1991).

Sólo 4% del total de la superficie cultivada era regada exclusivamente con agua subterránea a mediados de la década presente. Este porcentaje tuvo un incremento en los últimos años, junto con la difusión del riego presurizado, pero no existe información agregada sobre la magnitud del mismo. Lo mismo sucede con la participación del área cultivada regada con agua superficial y del subsuelo. Gran parte de las aproximadamente 10.000 ha/ que en la provincia de San Juan están regadas con sistemas presurizados, principalmente goteo y microaspersión, combinan ambas fuentes de agua. Estos cultivos son recientes y no están incluidos de las estadísticas de principios de la década de los ´90.

Con el fin de conocer el grado de concentración de perforaciones para riego por departamento, se elaboró un índice que combina dos indicadores: (a) la relación entre pozos y explotaciones agropecuarias; y (b) la relación entre superficie cultivada y pozos. El índice se construye a partir del producto de estos dos indicadores y busca contener las variaciones de densidad de pozos por unidad de superficie cultivada con derecho a riego y por finca. La tabla inferior se presenta un ranking de departamentos según concentración de perforaciones.

 

Tabla 4: ranking de departamentos según densidad de perforaciones para riego. Fuente: elaboración propia según tablas anteriores.

Departamento

Pozo/EAP

Ha/pozo

Indice

Rawson

0,77

7,4

10,41

Santa Lucía

0,54

6,6

8,18

Pocito

0,71

12,9

5,50

Chimbas

0,58

11,2

5,18

25 de Mayo

0,86

20

4,30

9 de Julio

0,74

21,5

3,44

San Martín

0,39

27,1

1,44

Zonda

0,46

37,5

1,23

Caucete

0,33

32,2

1,02

Albardón

0,2

23,8

0,84

Angaco

0,2

33,1

0,60

Sarmiento

0,22

60,6

0,36

Ullum

0,23

84,4

0,27

Rivadavia

0,13

95,1

0,14

Total

0,48

19,1

2,51

A excepción de 25 de Mayo, la mayor concentración de perforaciones se da en los departamentos que rodean a la ciudad de San Juan. Esto se debe a que es en ellos en donde la propiedad de la tierra se encuentra más dividida. Un caso extremo es el departamento Rivadavia, que tiene una muy baja concentración de pozos y se encuentra limitando a la ciudad de San Juan. En realidad, éste se encuentra muy urbanizado y ha perdido gran parte de su fisonomía agrícola.

La tabla inferior muestra que actualmente la mayoría de los pozos en funcionamiento se emplea para complementar el agua por turno; aunque en algunas zonas de la provincia el riego se hace exclusivamente con el agua de perforaciones. Dada la situación vigente de expansión de la frontera agrícola con las inversiones realizadas por los diferimientos agrícolas, es de esperarse que esta última situación siga incrementándose.

 

Tabla 5. Valles de Tulum, Ullum y Zonda: número de pozos para riego por departamento en predios con derecho a riego, sin derecho y con vertientes.

Número de pozos en predios

Con derecho a riego

Sin derecho a riego

Con vertiente

25 de Mayo

173

198

0

371

9 de Julio

138

75

0

213

Albardón

112

37

0

149

Angaco

100

29

0

129

Caucete

221

62

0

283

Chimbas

135

31

0

166

Pocito

527

318

58

903

Rawson

326

206

134

666

Rivadavia

17

5

0

22

San Martín

150

42

0

192

Santa Lucía

287

85

0

372

Sarmiento

80

70

0

150

Ullum

21

5

0

26

Zonda

42

12

0

54

Total

2.329

1.175

192

3.696

Fuente: elaboración propia según Dirección de Catastro y Geodesia.

Cuando se depende sólo del agua del subsuelo, es decir, cuando las tierras no tienen derecho a riego superficial, es necesario realizar el cálculo de las posibilidades de riego con un caudal conocido. Esto se hace para disminuir el riesgo del cultivo y no basta con relacionar el caudal medio del mismo con las necesidades anuales por hectárea del cultivo. La estimación debe hacerse sobre la base de los períodos críticos del año, que es cuando se registran los mayores consumos. Debe tenerse en cuenta, además, que en la práctica es imposible hacer funcionar el pozo durante todos los días del mes o durante las 24 horas del día. Hay que prever también las pérdidas por baja eficiencia de riego y cubrir los riesgos por posible avería en la instalación. Esto eleva el costo del riesgo y limita la expansión de la frontera agrícola en aquellas zonas en las cuales la profundidad del agua no es siempre homogénea o en las que existen otras perforaciones con características similares.

El número de perforaciones por predio es otro indicador que sirve para relacionar la estructura parcelaria con el uso del agua del subsuelo. Como es de esperar, los departamentos con explotaciones de mayor superficie son los que tienen más proporción de predios con más de un pozo. Así, el departamento 9 de Julio tiene más de una perforación en el 14% de los predios, mientras que Sarmiento y 25 de Mayo registran más de un pozo en el 12% de los predios. La tabla inferior muestra la distribución por departamento del número de predios con uno o más perforaciones para riego.

 

Tabla 6: Valles de Tulum, Ullum y Zonda. Número de predios con uno o más pozos registrados para riego por departamento.

1 pozo

2 pozos

3 pozos

4 pozos

5 o más

25 de Mayo

281

34

2

4

0

9 de Julio

157

19

6

0

0

Albardón

125

9

2

0

0

Angaco

123

3

0

0

0

Caucete

236

16

5

0

0

Chimbas

156

5

0

0

0

Pocito

819

31

6

1

0

Rawson

625

16

3

0

0

Rivadavia

22

0

0

0

0

San Martín

149

8

4

1

2

Santa Lucía

350

11

0

0

0

Sarmiento

114

13

2

1

0

Ullum

24

1

0

0

0

Zonda

48

3

0

0

0

Total

3.229

169

30

7

2

Fuente: elaboración propia según Dirección de Geodesia y Catastro (1999).

Por último, interesa conocer la distribución de las perforaciones por estrato de superficie. El 42% de las mismas se encuentran en predios con menos de 5ha y 19% en predios con más de 20ha. Sin embargo, para tener una visión más apropiada de esta distribución, hay que analizarla según sus valores acumulados. La tabla y la figura que están a continuación indican cuál es la participación de los predios según estratos de tamaño en el total de los pozos para riego.

 

Tabla 7. Valles irrigados de Tulum, Ullum y Zonda. Distribución de frecuencias acumuladas de las perforaciones para riego.

% Acumulado

Predios

pozos

0 a 5

0

0

5 a 10

69

42

10 a 15

80

62

15 a 20

85

71

> 20

87

76

Total

100

100

Fuente: elaboración propia según tabla del anexo.

Cómo se puede ver, existe una concentración importante de pozos en los predios de mayor tamaño. Esto se debe a que generalmente son éstos los que tienen mayor participación de tierras cultivadas sin derecho al agua de riego superficial. Por lo tanto necesitan complementar la dotación con recursos hídricos subterráneos.

5. Conclusiones

Dadas las características climáticas de los valles sanjuaninos, el agua superficial y la subterránea no pueden ser consideradas como de utilización excluyente si se quiere lograr un uso racional de este recurso. El número elevado de perforaciones indica que el costo de oportunidad de las mismas es alto, ya que aseguran una dotación de agua relativamente constante a lo largo del año.

Actualmente, existirían 3600 pozos en funcionamiento para complementar la dotación hídrica de las tierras con derecho al riego y para permitir el cultivo de aquellas sin derecho al riego. De ellos, alrededor de 450 contratan tarifas eléctricas T3 Riego Agrícola, lo cual indica el número de perforaciones de gran caudal y de uso durante todo el año. A causa de los elevados costos del cargo fijo de la T3-RA, en otros 1100 pozos se ha dejado de contratar esta tarifa en los últimos tres años. En algunos de ellos puede haberse sustituido la bomba por otra de menor potencia (y caudal), por lo cual aparecen ahora en las estadísticas de las tarifas generales de uso residencial y no es posible identificarlos. En otros, en cambio, se sustituyó la fuente de energía eléctrica de la bomba por la de explosión. Para una misma potencia, este sistema tiene mayores costos variables que el eléctrico, pero menores costos fijos. Es por ello el más apropiado para aquellos agricultores que usan las perforaciones como complemento del riego superficial en períodos críticos del año y que necesitan un gran volumen.

En definitiva, entonces, poco menos de un quinto de las perforaciones se usan para extraer grandes caudales durante todo el año. A esto se debe agregar el efecto estacional de las baterías de pozos oficiales, las cuales extraen grandes volúmenes de agua. Del conjunto de perforaciones depende 30% de la superficie cultivada de los valles, teniendo en cuenta tanto las parcelas con riego complementario como aquellas que utilizan al subsuelo como única fuente hídrica.

En cuanto a la distribución espacial de los pozos, los departamentos que rodean a la ciudad de San Juan son los que tienen mayor densidad de perforaciones por unidad de superficie. Sin embargo, son aquellos que se encuentra más alejados del núcleo urbano los que tienen una dependencia más marcada con el agua del subsuelo. En ellos se registran los mayores consumos de energía eléctrica para riego. El caso del departamento 25 de Mayo ilustra este hecho, ya que en él se consume el 42% del total de Kw anuales usados para riego agrícola con la tarifa T3. Por otro lado, los departamentos Pocito y Rawson, que concentran casi la mitad de las perforaciones, sólo participan con el 17% del consumo eléctrico. Esto indica la relativamente menor dependencia de los cultivos que en ellos se desarrollan del acuífero subterráneo.

Contrariamente a lo que se esperaba, no se encontró ninguna relación de dependencia entre el número de perforaciones y la cantidad de tierra sin derecho al agua de riego superficial cultivada. Si bien los porcentuales varían por departamento, a nivel agregado el 63% de los pozos se encuentra en predios con derecho al riego, el 32% en predios sin derecho al riego y el 5% en predios con vertientes.

Si bien el mayor número de perforaciones está en las explotaciones de menor tamaño, son las de mayor superficie las que tienen más frecuencia de pozos. En sintonía con el consumo de energía eléctrica, es nuevamente el departamento 25 de Mayo el que tiene el número mayor de perforaciones en predios con más de 20 ha y, además, el que registra mayor participación de pozos en este estrato, con casi 30% del total.

Este análisis preliminar indica que, en la medida de sus capacidades y velocidad de recarga, el incremento del uso de los acuíferos en la agricultura sanjuanina tiene ventajas concretas para el desarrollo sectorial y para un mejor aprovechamiento del agua de superficie. La expansión de la frontera agrícola pude hacerse a partir de una fuente de recursos hídricos que no está sujeta a la evapotranspiración o a las pérdidas por infiltración que afectan a los reservorios superficiales. Además, el agua subterránea puede extraerse rápidamente y cerca del lugar de uso, eliminando la necesidad de canales extensos. Se podría evaluar, entonces, la posibilidad de continuar la expansión de su uso escalonado y en sintonía con nuevos avances de la frontera agrícola.

6. Bibliografía

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Dirección de Geodesia y Catastro (1999): Base de datos electrónica del censo de 1994. San Juan.

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Secretaría de Planificación (1991): Censo Nacional Agropecuario 1988. Resultados generales. Provincia de San Juan. Vol. 14. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Buenos Aires. 49p.

Anexo

Tabla 8: Número de perforaciones para riego según derecho al riego superficial, por estrato de tamaño y por departamento.

Rango (ha)

0 a 5

5,1 a 10

10,1 a 15

15,1 a 20

más de 20

%

%

%

%

%

Con

20

12

16

9

17

10

9

5

111

64

173

Sin

44

22

3

2

2

1

5

3

144

73

198

Con

12

9

28

20

15

11

12

9

71

51

138

Sin

30

40

8

11

4

5

4

5

29

39

75

Con

51

46

28

25

15

13

6

5

12

11

112

Sin

21

57

8

22

3

8

0

0

5

14

37

Con

25

25

22

22

11

11

4

4

38

38

100

Sin

16

55

4

14

1

3

4

14

4

14

29

Con

27

12

35

16

53

24

25

11

81

37

221

Sin

48

77

2

3

2

3

1

2

9

15

62

Con

75

56

32

24

8

6

4

3

16

12

135

Sin

26

84

2

6

3

10

0

0

0

0

31

Con

224

43

168

32

44

8

25

5

66

13

527

Sin

161

51

75

24

35

11

16

5

31

10

318

Con

185

57

80

25

22

7

17

5

22

7

326

Sin

106

51

57

28

17

8

1

0

25

12

206

Con

5

29

4

24

4

24

1

6

3

18

17

Sin

3

60

0

0

1

20

0

0

1

20

5

Con

31

21

20

13

16

11

10

7

73

49

150

Sin

20

48

3

7

2

5

2

5

15

36

42

Con

215

75

35

12

16

6

7

2

14

5

287

Sin

60

71

13

15

6

7

1

1

5

6

85

Con

7

9

11

14

5

6

5

6

52

65

80

Sin

21

30

3

4

5

7

0

0

41

59

70

Con

7

33

3

14

3

14

2

10

6

29

21

Sin

4

80

0

0

0

0

0

0

1

20

5

Con

13

31

10

24

6

14

3

7

10

24

42

Sin

7

58

1

8

4

33

0

0

0

0

12

Con

897

39

492

21

235

10

130

6

575

25

2.329

Sin

567

48

179

15

85

7

34

3

310

26

1.175

TOTAL

1.464

42

671

19

320

9

164

5

885

25

3.504

Fuente: elaboración propia según Dirección de Geodesia y Catastro (1999).

 

   

 

    

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