THEOMAI*

RED DE ESTUDIOS SOBRE SOCIEDAD, NATURALEZA Y DESARROLLO /
 
SOCIETY, NATURE AND DEVELOPMENT STUDIES NETWORK 

    
 

ANALISIS Y EVALUACION DEL IMPACTO DEL MODELO DE DESARROLLO OBRAJERO - FORESTAL EN EL CHACO SANTIAGUEÑO. EL CASO DE LOS JURIES (1)

 

Ariadna Laura Guaglianone (2)

 

 

1. INTRODUCCIÓN

En las últimas dos décadas se asiste a un proceso generalizado a nivel internacional de toma de conciencia acerca del impacto que tienen sobre el medio ambiente y la sociedad los patrones de comportamiento económico y de las dificultades e inconvenientes que generan los mismos en el desarrollo del bienestar de las generaciones futuras.

A pesar de este avance, en las discusiones a nivel internacional sobre medio ambiente y desarrollo sustentable, no pueden mencionarse ejemplos claros de modelos de desarrollo sostenibles, por lo tanto se considera factible que tanto el análisis como el estudio de experiencias puedan aportar conocimientos que permitan lograr modelos más sostenibles en el futuro.

La provincia de Santiago del Estero, ubicada al Noroeste de la República Argentina, se caracterizó durante un largo período por el desarrollo de la actividad forestal como principal rubro de la economía, lo que tuvo como consecuencia no sólo en los aspectos ecológicos y productivos sino también en las historias y comportamientos de los distintos actores sociales.

El desarrollo del modelo obrajero - forestal comenzó a principios del siglo pasado a partir de la expansión del ferrocarril, que hace necesaria la producción de durmientes para las vías férreas, y de la demanda de postes de quebracho para alambrar los campos de la llanura pampeana.

El modelo de desarrollo basado en los grandes latifundios forestales produjo una combinación de los factores ambientales, económicos y sociales que, hasta el presente, han afectado la configuración ecológica de la región disminuyendo la calidad de vida y del medio ambiente, ambos considerados simultáneamente y con la misma importancia.

La Provincia de Santiago del Estero se encuentra en la región ecológica conocida con el nombre de Región Chaqueña. La zona específica de estudio forma parte del Chaco santiagueño, subregión que abarca los Departamentos al Nordeste del Río Salado que conforman dicha área de la provincia. Teniendo en cuenta las actividades productivas, encontramos dos regiones preponderantes; la región de riego y la región basada en la combinación de actividades ganaderas y forestales con agricultura de secano. El análisis toma como referente el área geográfica de secano, más precisamente la localidad del Los Juríes, ubicada en el Departamento de General Taboada.

Durante el período de desarrollo del modelo obrajero - forestal la tierra fue ocupada por compañías obrajeras de origen extranjero , las cuales, debido a su actividad eminentemente extractiva produjeron la deforestación de la zona.

Una vez agotados estos procesos y a raíz de la disminución de la actividad obrajera en el área se produjo una elevada desocupación de la mano de obra concentrada a su alrededor.

Si bien, por un lado, predominó la expulsión y migración de parte de la población dedicada a la actividad forestal, por el otro, se verificó el asentamiento definitivo de algunos trabajadores del obraje en sus antiguas parcelas residenciales de autosubsistencia, quienes con el tiempo se transformaron en campesinos productores de algodón en unidades de producción minifundistas.

En la década del treinta vuelve a producirse una disminución de la producción forestal que origina una campesinización de los asalariados del obraje. La expansión del mercado interno, el crecimiento de la industria textil a partir de los años cuarenta y el estímulo a las producciones regionales coadyuvaron en este proceso.

En la década del sesenta, con la definitiva crisis de la explotación forestal, la campesinización parece consolidarse y se registra una mayor dedicación a la producción comercializable.

En los últimos veinte años este escenario cambia al mismo tiempo que se expande la frontera agrícola hay una serie de transformaciones ecológicas, económicas y sociales que otorgan un nuevo dinamismo a la provincia, de modo que se producen modificaciones estructurales dentro del agro santiagueño.

La incorporación de nuevos cultivos como la soja, el sorgo y el poroto, junto con la incorporación de nuevas tecnologías que permiten el desarrollo de inversiones seguras y rentables en corto plazo, el desarrollo de la ganadería de cría, la expansión agrícola de riego y el crecimiento de las ciudades más importantes -Santiago y La Banda- constituyen los rasgos más significativos de este conjunto de transformaciones.

La pregunta que constituye el eje central del análisis se basa en la siguiente cuestión: ¿cuál ha sido la sostenibilidad del modelo obrajero – forestal en la Provincia de Santiago del Estero y cuál ha sido su impacto posterior en el desarrollo de la región?.

En este sentido, se considera que el modelo de desarrollo obrajero - forestal no fue sostenible para el crecimiento de la región y que ha significado la depredación de los recursos naturales, ha impedido el bienestar de la población y ha imposibilitado la equidad intergeneracional del desarrollo.

Este deterioro responde por un lado a la toma de decisiones vinculadas con la pobreza y la necesidad de subsistencia de los pequeños productores y por el otro, a los grupos de poder que no contemplan en sus políticas la necesidad de conservación del medio ambiente y el desarrollo del bienestar de las generaciones futuras.

 

2. ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

El concepto de sostenibilidad comienza a ser discutido con más énfasis y impulsado por algunos autores durante los años setenta. Después del Informe Brundtland (1987) y posteriormente de la Cumbre de Río (1992) es que el concepto de desarrollo sostenible se difunde ampliamente promoviéndose a niveles altos de decisión y repercutiendo en las políticas gubernamentales.

La existencia de múltiples definiciones nos permiten comprender que aún no se manifiesta un consenso respecto de lo que significa realmente el desarrollo sostenible y considero que las numerosas interpretaciones existentes responden a las diversas disciplinas que la estudian y principalmente al paradigma o ideología en que se basan para definirlo.

Una visión globalizadora de las diversas definiciones del concepto permite enunciar un extenso listado de componentes y elementos que se encuentran presentes en los diferentes paradigmas. Podríamos enumerar como tales a la utilización de los recursos y orientación de las inversiones hacia el desarrollo creciente de las actividades humanas por tiempo indefinido, con continuidad y permanencia orientadas a la satisfacción de las necesidades esenciales y al mejoramiento de la calidad de vida, el alivio al hambre y la pobreza en una armoniosa relación con el medio ambiente a fin de no rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas manteniendo su integridad y articulando su conservación y su desarrollo.

Debemos admitir que no existe un estado de sostenibilidad, sino un proceso de permanente búsqueda para alcanzarla. La sustentabilidad es un blanco móvil debido a las cambiantes formas en que se satisfacen las distintas necesidades humanas. La búsqueda permanente de la sustentabilidad es el esfuerzo por resolver la tensión entre los comportamientos humanos y la capacidad del ambiente de proveer, sin degradarse, los bienes y servicios necesarios.

 

2.1 Un acercamiento crítico al desarrollo sustentable. Límites y conflictos

Sin embargo, deberíamos aclarar, que la problemática ambiental no es ideológicamente neutral ni ajena a los intereses económicos y sociales.

El problema que se plantea cuando buscamos una definición de sustentabilidad o desarrollo sustentable es la existencia de serias incompatibilidades entre las necesidades de corto plazo y el mantenimiento de los recursos a largo plazo, así como la incapacidad de los sistemas de producción y tecnológicos de sostener la base de los recursos frente a la presión competitiva de los mercados (IICA, Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1995).

La idea de que "todos tenemos las mismas responsabilidades frente al desastre ecológico" impide dar cuenta de las distintas ubicaciones de los países frente a las responsabilidades y de la crisis y del agotamiento de un estilo de desarrollo que se manifiesta ecológicamente depredador(3).

En este contexto se generan prácticas discursivas que neutralizan los verdaderos conflictos e intereses en juego. Al plantear la responsabilidad compartida de todos los hombres que habitan la tierra se encubren las relaciones de poder y desigualdad existente entre los hombres y los países.

El dilema que se plantea en la práctica del desarrollo sustentable es que convivimos todavía con dos realidades contrapuestas. Por un lado, todos concuerdan que el estilo actual se ha agotado y es decididamente insustentable, pero por el otro, no se adoptan las medidas indispensables para la transformación de las instituciones económicas, sociales y políticas que sustentaron el estilo de desarrollo vigente.

 

3. LA CONFIGURACION ECOLOGICA DE LA REGION

3.1 El ecosistema

La Región Chaqueña es una extensa llanura que ocupa el centro - sud del continente.

La región tiene suma importancia por su aporte de recursos de origen geológico, por presentar divisorias climáticas, por su influencia en la economía del agua y por la presencia de especies vegetales, propias de las particulares condiciones de ambiente que las determinan.

En cuanto al clima, la zona se caracteriza por ser un área de confluencia. Penetran en la región los diversos climas del territorio argentino, excepto los patagónicos. Esta confluencia de diversos climas conforma, según los agrónomos, las causas más graves de "la problemática del Chaco Seco". Las lluvias, características de cada clima, tienen su centro de origen en áreas exteriores, alejadas del Chaco. Los volúmenes pluviales disminuyen progresivamente hacia el centro de la región. Las modalidades de sus respectivos regímenes climáticos, se modifican gradualmente.

En lo más representativo del Chaco Seco se puede determinar un área de crisis climática, siendo la semiaridez predominante en la región.

Toda la Región Chaqueña se encuentra cubierta por un ecosistema dominado por la vegetación arbórea. Por la complejidad de su estructura, tiende a asemejarse más a una selva que a un bosque. Es posible afirmar que la región presenta las características de un ecosistema forestal con vocación de selva, en una zona semiárida.

Las especies dominantes, en toda la Región Chaqueña, son los quebrachos, representados por especies de los géneros Aspidosperma, el quebracho blanco y Schinopsis, los quebrachos colorados.

En todos los niveles de vegetación se asocian armoniosamente especies de follaje persistente y de follaje caduco.

En cuanto a la fauna habita en el ecosistema forestal una abundante y variada fauna integrada por representantes de toda la gama de la vida animal: terrestres, acuáticos y aves.

La estructura productiva de la provincia se encuentra representada por cuatro áreas principales: el área de riego, agrícola de secano, ganadería vacuna y ganadería caprina.

En la primer área se encuentra la mayor proporción de explotaciones agrícolas de la provincia, con tradición histórica como productores. En cuanto al tipo de productores que predominan, se pueden distinguir cuatro grupos principales en función de tres formas de organización de la producción.

Un sector campesino orientado hacia actividades de subsistencia combinadas con la venta de su fuerza de trabajo en el mercado, un grupo de productores que integran el sector de campesinos sin posibilidades de acumulación y transfieren valor a través de la no asignación de salarios a la mano de obra familiar. Un tercer grupo de productores puede caracterizarse como "farmer" ya que disponen de algún nivel de capitalización pero basan la organización del trabajo de su explotación en la utilización de la mano de obra familiar. Por último, un sector empresario con niveles tecnológicos adecuados, que organizan la producción en base a la utilización de mano de obra asalariada, con predominio de contrataciones estacionales en los momentos de cosecha o para tareas específicas. Este tipo de productor reside generalmente en las ciudades principales del área de regadío de Santiago del Estero.

En la segunda área predominan los productores de subsistencia que representan el 86% del total de productores residentes en la zona rural, tanto la ocupación del padre como la primera ocupación del productor son indicativas del origen asalariado de los mismos. Predominan las tendencias precarias de las tierras, lo que ha sido un factor importante de conflictos sociales.

Convive con este sector campesino un sector "farmer" y uno empresarial. En el primer caso poseen hectáreas bajo riego en las cuales producen alfalfa y hortalizas, utilizando tracción mecánica, o eventualmente requiriendo contratistas de maquinaria. No son demandantes de empleo ya que utilizan trabajo familiar.

En el caso del sector empresarial podemos destacar que no residen en la provincia, poseen un alto nivel de capitalización, disponibilidad financiera e integración con el sector comercializador. Disponen de maquinaria especializada y contratan trabajo asalariado.

El área de ganadería vacuna fue escenario de una fuerte expansión complementada con cereales forrajeros basada en un tipo de productor empresarial, en muchos casos provenientes de la llanura pampeana o de fuera del sector agropecuario. La agricultura realizada por este sector se basa en la utilización de contratistas.

El sector "farmer" se concentra en la zona tambera (Dto. de Rivadavia) donde las condiciones agroecológicas permiten el desarrollo de este tipo de producción. En cuanto a los productores de subsistencia sus actividades se limitan a la cría de caprinos y aves.

El área de ganadería caprina, al igual que la anterior, se caracteriza por los antiguos asentamientos de pequeños productores.

Aquí vuelve a repetirse el esquema vigente en el área ganadera vacuna: productores de subsistencia con venta de artesanías en las áreas de secano, campesinos orientados al mercado y algunos pequeños productores capitalizados en las pequeñas zonas con riego. En cuanto al sector empresarial, su producción se basa en agricultura con riego y ganadería vacuna.

 

4. SANTIAGO ANTES DEL ESTERO ANTES DEL MODELO OBRAJERO – FORESTAL

4.1 Características de la provincia

La provincia se caracterizaba por la existencia de campos de gran extensión, con variedad de pastos y condiciones higiénicas para el ganado. Estos campos se extendían en la banda oriental y occidental del Río Salado, desde Cejas hasta el fuerte Taboada.

La estructura agraria de la época se encontraba configurada por estancias(4), establecimientos agrícolas o agrícolas – industriales(5) y quintas(6). La propiedad territorial se subdividía en pequeña escala, no habiendo gran cantidad de propietarios con grandes extensiones.

Se observa que en el año 1879 existían importantes extensiones de tierras fiscales que oscilaban entre 3.000 a 4.000 leguas cuadradas.

El clima de la provincia, considerando el término medio anual, se encontraba dividido en tres zonas isotérmicas paralelas de este a oeste y de igual latitud entre sí. Al norte encontramos un clima cálido suave al sur, y ocupando el centro, el término medio entre ambos. Las lluvias se sucedían a menudo, las más copiosas y duraderas se producían en verano.

Los ríos Dulce y Salado o Juramento que dividen el territorio de la provincia, en tres zonas corren del noroeste al sudeste, la zona central era la más beneficiada por su rica composición del suelo.

La agricultura que se desarrollaba en la provincia estaba compuesta por cereales como el trigo, el maíz, el arroz y la cebada en pequeña escala. También se cultivaba toda clase de legumbres(7). Entre las plantas de huerta se destacan, en gran abundancia, el zapallo, el anco, la sandía y el melón.

Asimismo se había producido, según las crónicas de la época, ensayos para el cultivo del maní con resultados satisfactorio en los Departamentos de la Capital y la Banda, de tabaco y de lino con buenos resultados.

Por otra parte se desarrollaba el cultivo de forrajes como la alfalfa y el cultivo del cáñamo silvestre, de abundancia en los montes.

El cultivo del algodón no se había desarrollado aún pero se habían obtenido muy buenos resultados. Las cantidades producidas dieron origen a trabajos de tejidos que vendían las mujeres del campo.

Según crónicas de la época el total de cultivos en cuadras era de 2.582; trigo 1.000; maíz, zapallo (vegetales de huerta) 400; otros 200, y 582 de caña de azúcar.

Los instrumentos de labranza utilizados para el trabajo de la tierra eran las palas, las azadas, las hachas, las ozas, los machetes, el cuchillo, las cuchillas, los arados del país y los traídos de EEUU, la trilladora a vapor inglesa, las carretillas de mano, las carretas a bueyes, los carros de dos ruedas, el duc cuatro, el descascarador de arroz de mano, los desgranadores de maíz de mano, las horquillas de fierro y madera, las máquinas de cortar alfalfa, etc.

Sin embargo, uno de los cultivos que para finales de los años setenta y principios de los años ochenta había tomado gran impulso con resultados importantes era la caña de azúcar que para esos años contaba con novecientas ochenta y una hectáreas de cultivo.

Los ingenios más importantes fueron el Ingenio Contreras de Saint Germes y el Ingenio Colonia Pinto de Luis G. Pinto. Sin embargo, estos no fueron los únicos que se desarrollaron en la provincia ya que desde los años 1880 hasta 1900 se destaca la existencia de otros siete, de menor importancia, junto a los agricultores independientes que cultivaban en esa fecha y en forma intensa la caña de azúcar.

El desarrollo de la ganadería no tenía la importancia práctica en relación con la impulsada en la Provincia de Buenos Aires y de Santa Fe.

En Santiago del Estero el ganado pastaba libremente ya que los campos eran libres o comunales. No se practicaba el mejoramiento vacuno y el sistema de crianza era primitivo. La cría del ganado ovino, caprino y porcino se encontraba muy descuidada.

El tipo de ganadería más desarrollada era el ganado vacuno, después el yeguarizo, el mular, el asnal, el ovino, el caprino y el porcino.

El ganado mular era superior al de otras provincias y se exportaba entre mil quinientas a dos mil cabezas todos los años a Bolivia, Salta y Jujuy.

La alimentación de los animales se producía en los campos naturales que contenían diversas clases de pastos forrajeros de excelente calidad, lo que permitía un engorde más natural.

El cultivo de alfalfa se realizaba cerca de la capital para el ganado de los establecimientos y para vender o recibir animales de invernada. También se producía centeno y cebada.

El cultivo de la vid era de gran importancia favorecido por el clima y la composición de los terrenos(8). También se desarrollaron, con menor importancia, otras actividades vinculadas con la abundancia de colmenas en los bosques, la caza comercial de la nutria y de otros animales.

Pese a la gran relevancia económica de la pesca, ésta no se realizaba en gran escala no obstante la existencia de abundante y variado pescado que se encontraba en los ríos Dulce y Salado.

No se observan, en esta época políticas o reglamentaciones para la caza y la pesca.

Las industrias más importantes que se desarrollaron en la provincia en este período fueron la azucarera, la vinícola, del alcohol y otras varias en pequeña escala.

El comercio se encontraba regularmente desarrollado y sostenido por los productos que se cultivaban.

Las principales importaciones que se realizaban desde el Litoral eran los tejidos, los artículos de bazar, los instrumentos de labranza, la ferretería, los útiles de escritorio, los comestibles, las bebidas de toda clase, la yerba, el azúcar y el aguardiente, mientras que el ganado se importaba desde las estancias de Salta y del Chaco.

Las exportaciones se basaban en los frutos, los cueros vacunos, los becerros, las suelas, las pieles de cabra y cabrito, la lana y la cerda. Las cabezas de ganado vacuno se vendían en Córdoba y los mulares en Cuyo y Tucumán. Los tejidos de lana (colchas, ponchos, gergas, etc.) se exportaban a Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires y el quebracho colorado a Córdoba.

La provincia de Santiago del Estero disponía de recursos agrícolas valiosos y abundantes, así como también de incipientes industrias textiles. La dinámica económica se expresaba de manera cambiante, ágil y en camino de un desarrollo vinculado con la diversidad regional y productiva, un importante mercado interno y una integración autosuficiente.

 

5. EL CONTEXTO HISTORICO Y EL SURGIMIENTO DEL NUEVO MODELO DE DESARROLLO OBRAJERO - FORESTAL EN EL CHACO SANTIAGUEÑO


El modelo de desarrollo adoptado por la Argentina, desde mediados del siglo pasado, se basó en la utilización de sus ventajas comparativas derivadas de recursos naturales abundantes.

Una de sus consecuencias ha sido el empleo de una parte de su potencial ambiental, privilegiando el crecimiento de algunas áreas y en muchos casos su sobreexplotación a expensas de otras cuyo crecimiento económico y social quedó postergado.

A partir de 1880 se consolida el Estado Nacional, es decir, se fortalece un poder central capaz de mantener el orden institucional e integrar en él a la población del país. Santiago del Estero queda así incorporada al régimen del centralismo liberal impuesto desde Buenos Aires.

Sin embargo, la provincia todavía mantenía reservas de su antiguo esplendor, exteriorizadas en un desarrollo industrial y agrícola - ganadero(9).

A pesar del desarrollo adquirido por la provincia, la forma de integración al resto del país se vinculó con la llegada del ferrocarril que produjo profundas modificaciones en la configuración económica, social y espacial de la Provincia de Santiago del Estero. Decimos esto, pues la construcción de miles de kilómetros de vías férreas impulsaron el proceso de la tala indiscriminada de los quebrachales santiagueños con la finalidad de transformarlos en durmientes. Entre 1906 y 1915 Santiago del Estero produjo 20.700.000 durmientes, con los que se construyeron 1.600 kilómetros de vías férreas (Aparicio. S, 1986).

"...La explotación de los bosques comenzó a atraer decididamente a los capitalistas. La vinculación con el ferrocarril fue evidente. La ecuación ferrocarril, explotación forestal, latifundio comenzó a modularse..."; "...y las demandas de madera dura fueron en aumento. A partir de 1870, la introducción del alambrado para separar los potreros, deslindar la cada vez más valiosa propiedad territorial de la Pampa húmeda, y la necesidad de los postes incentivó más aún la explotación forestal..."(Dargolz, 1998).

 

5.1 El modelo de desarrollo obrajero - forestal

En el año 1884 ingresa, por primera vez, el ferrocarril a la provincia de Santiago del Estero.

La mentalidad agroexportadora del capital extranjero orientó la política ferroviaria de acuerdo con las necesidades del capitalismo europeo, de esta manera la red ferroviaria se construyó con forma de abanico convergente en los dos grandes puertos: Buenos Aires y Rosario. El noroeste sufrió el aislamiento de las poblaciones y la destrucción de los viejos pueblos florecientes durante la época de la colonia. Creó nuevos pueblos de vida efímera. Las vías férreas determinaron la localización de los asentamientos humanos en tierras no aptas para el cultivo, sin pastos y sin agua. "…A falta de agua para la agricultura y la hacienda, aquellos pobladores de la zona de influencia del ferrocarril - como dio en llamarse pomposamente- se dedicaron a la devastación del bosque" (Orestes Di Lullo, 1937).

El ferrocarril introdujo en la región los productos importados destruyendo así las artesanías locales y extrajo lo único importante a sus fines: la madera, los postes y durmientes que expoliaron los bosques santiagueños.

La necesidad económica de producción de durmientes y posteriormente de postes para alambrar las grandes propiedades de la Llanura Pampeana se expresó en una nueva forma de organización social: el obraje.

 

5.2 El obraje

La primera etapa del proceso de explotación forestal se basó en la extracción de quebracho para la producción de durmientes que permitieron la extensión de las vías férreas. A partir de 1870 a la producción de durmientes se le incorpora la producción de postes de quebracho para deslindar las valiosas propiedades de la pampa húmeda.

La actividad es en esta época fue embrionaria, sólo se conformaron algunos obrajes, la mayoría propiedad de extranjeros, sin grandes capitales. Es recién en la década del ochenta, cuando llegan a nuestro país las ondas expansivas del capitalismo industrial, que el bosque es percibido como fuente de riqueza y comienza el proceso de explotación irracional de los recursos.

La industria forestal era dispersa, primitiva e inestable. La tecnología utilizada era rudimentaria y se basaba en el uso de herramientas manuales de corte para la tala, limpieza y labrado, y en el de carros tirados por bueyes o mulas para el transporte. Sin embargo, la concentración de población del obraje, por su carácter de movilidad implícita en la constante búsqueda de áreas vírgenes para la continuidad de la actividad, definió una forma de ocupación de espacio precaria y transitoria.

Cuando se agotaba un sector del bosque el obraje desmontaba su estructura para trasladarse hacia zonas aún no explotadas. Los cortes no se efectuaban de manera que permitieran reconstruir el bosque a fin de posibilitar una explotación continua. Se sacaba de una vez todo lo que tenía valor.

El quebracho, es por otra parte, un árbol de crecimiento lento. Si la industria forestal regresaba después de un intervalo a terrenos ya explotados, no era porque disponía nuevamente de una nueva generación de árboles, sino porque encontraba provecho al haberse modificado las condiciones del mercado a raíz de la reducción de los precios del transporte para extraer los ejemplares menores que antes había desechado.

Los sujetos intervinientes de esta nueva configuración económico – social eran el obrajero, el hachero, el contratista, el labrador y el carrero. La relación laboral entre el obrajero y el hachero era de un régimen de trabajo casi forzoso basado en el perpetuo endeudamiento del hachero con su empleador.

El obraje demandó en este período grandes contingentes de mano de obra. La ubicación del obraje estaba íntimamente relacionada con el trazado de las vías férreas, cuestión que determinó que la localización de los asentamientos humanos dejara de ser la consecuencia del hallazgo de agua para la ganadería y se efectuaran a lo largo del recorrido de las vías.

Esta situación modificó los hábitos agrícolas y pastoriles de la región transformando a los campesinos en peones errantes, sin sentido de pertenencia, dispuestos a dejarlo todo y dirigirse a donde " la Compañía" lo determinase.

El hachero y el peón fueron los más explotados. Un testigo de la época ilustra esta situación:

"una semana de estudios, entre las selvas, nos ha bastado para apreciar las penurias que pasa el obrero en medio de esos bosques alejados de todo lo que significa civilización, carentes de comodidad, alimentos, expuesto al frío y al calor (45º a la sombra en enero y febrero), a los vientos y hasta ser devorados por las llamas de los continuos incendios…"…" la mayoría de los trabajadores se limita a pasar el día con unos mates, que es agua caliente con un poco de azúcar y otro de yerba, algunas veces maíz tostado y otras con la llamada tortilla…. El peón sale por la mañana de su vivienda, que son cuatro palos parados de metro y medio de altura con unas ramas encima a manera de techumbre, y regresa recién a la noche cuando la oscuridad le impide seguir trabajando"… "A cada obrero se le da una libreta en la proveeduría, establecimiento explotador de los mismos dueños del obraje...en donde lo que vale 10 hay veces que vale 20 y hasta 30 y 40... La mayoría de los peones debe tanto que se ven obligado a abandonar…puesto que el peón que debe al obrajero, es como un esclavo, que está obligado a trabajar hasta que cubra la deuda que cada día se hace más grande" (Orestes Di Lullo, 1937).

Sin embargo, a pesar del auge de los obrajes, también existió el desarrollo de una estructura productiva importante en extensiones cercanas a las vías férreas y en zonas con posibilidades de riego. Las producciones más características fueron el maíz, el trigo y la alfalfa para forrajes; más tarde se incorporaron el algodón, el girasol y el lino, productos que se colocaban en los mercados extraprovinciales a partir del desarrollo del ferrocarril.

Hacia 1914 la actividad agropecuaria de la provincia se limitaba a la ganadería extensiva, el obraje en las áreas que no habían sido totalmente depredadas y la agricultura bajo riego en las zonas donde la existencia de cursos de agua lo hacía posible.

El inicio de la Primera Guerra Mundial y su correlato de dificultades de abastecimiento por vía marítima, motivó un cambio cualitativo en los rubros de explotación forestal, de manera que se pasó de la producción de durmientes y rollizos a la extracción de leña y la elaboración de carbón.

Este cambio de la demanda de rollizos por la leña y el carbón no respondió solamente a las dificultades en la provisión de carbón mineral sino que también la disminución de durmientes estuvo originada por la interrupción de la expansión de la red ferroviaria nacional.

La magnitud de la devastación forestal se evidenció a través de la degradación de las tres cuartas partes de la superficie ocupada por bosques de la provincia entre 1906 y 1915.

Entre 1906 y 1918 se observa una recuperación de los agrosistemas de riego, fenómeno que se debió a una coincidencia de intereses nacionales y provinciales ante la depresión de los niveles de producción en las ramas más activas de la provincia. El riego permitió lograr la diversificación en la producción y una mayor participación provincial en el mercado nacional.

La producción agropecuaria provincial, durante el período que abarca de 1914 a 1937, crece a una tasa del 2,8 anual; este incremento se debe fundamentalmente al cambio en la composición de la producción a favor de la agricultura, cambio que se efectúa sin la incorporación de nuevas tierras, lo que implica un fuerte incremento de la productividad (Aparicio. S, 1986).

A su vez, se produce el aumento del número de explotaciones agropecuarias que pasan de 6.351 a 23.141, este incremento se produce en los estratos de menos superficie, lo que apoyaría la hipótesis de un asentamiento de ex-asalariados que se campesinizan ante la caída de la actividad obrajera y ganadera.

Hacia 1937, la agricultura representaba el 40% del VBP provincial, las producciones principales eran el ajo (11,8%), la alfalfa (9,3%), el algodón (6,6%) y el trigo (5,7%).

Durante 1935 y 1937, la actividad forestal presenta un nuevo momento de crecimiento, aunque nunca llega a tener la importancia que adquirió en el momento de la expansión del ferrocarril.

Dos situaciones explican este resurgimiento. A partir de 1933 comienza el tendido de la conexión ferroviaria que puso en explotación una vasta zona del sur santiagueño. En numerosos departamentos, que hasta ese momento no habían sido explotados, surgen nuevos obrajes que se constituyen en polos de atracción para la mano de obra de la región.

El segundo elemento desencadenante no es ya la provisión de durmientes para el ferrocarril sino la extracción de tanino.

El hecho de que el tanino extraido del quebracho chaqueño y santafesino superara en rendimiento al santiagueño significó que la empresa más importante en la extracción de tanino, la Forestal Limitada, se instalara y concentrara la extracción y sus capitales en la región chaco - santafecina. Sin embargo, existieron relaciones evidentes entre la Forestal Limitada y la Provincia de Santiago del Estero, vinculadas con las sucesivas transferencias y ventas del ferrocarril.

La explicación de este nuevo auge forestal estuvo dada por la iniciación de la Segunda Guerra Mundial que produce un proceso de demanda sostenida del tanino, que incluso se incrementa durante la post – guerra, y más tarde, con la Guerra de Corea.

Sin embrago, y coincidiendo con una entrada tardía en el mercado de tanino, en el año 1962 la Forestal decide reemplazar los quebrachales argentinos por las nuevas plantaciones de Asia negra o Mimosa en las colonias británicas de Africa.

La explotación del bosque no se redujo sólo a la extracción de tanino, también se incrementó la producción de leña y carbón para la combustión ante la imposibilidad de abastecerse del insumo importado.

Este fue uno de los momentos de auge del negocio forestal y por lo tanto de la población económicamente activa que se encontraba ocupada en las tareas vinculadas con el obraje.

La última etapa de utilización del bosque se caracterizó por la utilización total del mismo no ya para la extracción de tanino sino para durmientes, postes, vigas y carbón. Se produjo la tala indiscriminada del bosque: el quebracho colorado, el algarrobo, el quebracho blanco, el guayacán, etc. Además de los durmientes y los postes eran necesarios el carbón y la leña.

La organización económica y social que estableció el obraje pudo desarrollarse con tales características debido a la inexistencia de leyes sociales que ampararan el trabajo del hachero y de leyes vinculadas con la protección de los recursos naturales(10).

Sin embargo, y a pesar de todos los esfuerzos(11), de las 10.792.200 hectáreas de bosques (la mayoría tierras fiscales) existentes a comienzos de siglo sólo quedaba en el año 1943 unas 700.000 hectáreas de tierras fiscales. Esto significa que 8.489.371 hectáreas de bosque habían sido desbastadas (Dargoltz. R, 1998).

 

7. CONSECUENCIAS DEL MODELO DE DESARROLLO OBRAJERO - FORESTAL


Nunca los obrajes cumplieron normas de racionalidad social y ecológica en sus actividades. Los bosques se fueron talando progresivamente desde el norte de la Provincia de Córdoba hasta el límite con la República del Paraguay. Cuando se acababa el bosque la empresa se trasladaba, mientras tanto se explotaba todo lo que rendía ganancias.

El trazado del ferrocarril modificó la geografía y el paisaje del lugar, los bosques talados fueron ocupados por la ganadería realizada en forma extensiva por los puesteros y se desarrollaron distintas combinaciones de configuraciones sociales que incluyeron establecimientos agropecuarios con obraje; estancieros que arrendaban las superficies con bosque y obrajeros que incorporaban la ganadería y la agricultura.

A medida que los recursos forestales disminuían avanzó la ganadería. Los animales se multiplicaron libremente.

Desde el punto de vista económico se implantó una economía de supervivencia, estableciéndose los llamados puestos(12).

Con el correr del tiempo se crearon las estancias. El efecto negativo de este tipo de explotación fue múltiple: los animales sin control se alimentaban de los renovables de especies valiosas como el quebracho, pisoteaban el suelo, lo comprimían y trastornaban su maduración.

El desarrollo del modelo obrajero – forestal junto con el ferrocarril cambiaron la antigua cartografía de la región al constituir nuevas poblaciones sobre las líneas férreas al tiempo que se vaciaban los pueblos históricos. Asimismo produjo el desarraigo y la migración hacia las zonas urbanas a raíz de la pérdida de las antiguas costumbres agrícolas – pastoriles, sin haberse desarrollado una nueva forma de desarrollo industrial permanente.

La enorme riqueza extraida por la explotación forestal tampoco significó un ingreso de capitales para la provincia, sólo representó grandes ganancias para los capitales de origen nacional y extranjero. Esta forma de distribución de los recursos se reflejó en una distribución de la tierra desigual, avalada y consolidada por un sistema político caudillista que establecía un convenio tácito y expreso con los dueños de las tierras.

El uso de la tierra en gran escala, justificado por la inversión de capitales, produjo la degradación de los ecosistemas en proporciones gigantescas. Se perdió el equilibrio ecológico y se alteraron los parámetros del medio físico: se incrementó la evaporación del agua(13) y se aceleró la erosión de los suelos. Se produjo la extinción de especies y la perdida de parte del tesoro genético de la zona. Lamentablemente la tendencia hoy, sigue siendo la explotación irracional del recurso.

La crisis ambiental que vive la provincia de Santiago del Estero, producto del desarrollo de un modelo depredador de explotación de los recursos naturales, no sólo se manifestó en la destrucción del medio físico y biológico, sino sobre todo, en la degradación de la calidad de vida, tanto en el ámbito rural como urbano. Asimismo la degradación del ambiente y la destrucción de la base de recursos naturales ha conllevado a la desintegración de los valores culturales, de las identidades étnicas y de las prácticas productivas de las sociedades tradicionales.

Las prácticas productivas, surgidas después de la desaparición de los obrajes, generaron diversas estrategias de sobrevivencia en las comunidades rurales que inducieron al uso ineficiente de las fuentes energéticas naturales y en muchos casos llevaron a la destrucción y desaprovechamiento del potencial productivo de los ecosistemas.

La explotación de los recursos del bosque fue generando daños irreversibles en la productividad de los ecosistemas naturales, impidiendo el desarrollo de una parte importante de su potencial productivo y obstaculizó las alternativas sociales de organización de un proceso productivo más igualitario, equilibrado y sostenible.

 

7. SANTIAGO DEL ESTERO DESPUES DEL MODELO OBRAJERO - FORESTAL

 

7.1 Características del nuevo modelo de acumulación

El fracaso del modelo de sustitución de importaciones y de expansión del mercado interno planteo la necesidad de repensar y reelaborar el nuevo régimen de acumulación.

En esta línea de acción se enmarcó la dictadura militar y posteriormente, con algunas semejanzas y diferencias específicas, a nivel económico, se siguió profundizando en los gobiernos democráticos. Durante ambos gobiernos del Dr. Carlos Menem (1983 - 2000), la concepción del desarrollo se basó en un concepto clave, la competencia. En el caso de la Argentina, pasó por insertarse en un mercado mucho más amplio e integrarse a la economía mundial explotando sus ventajas comparativas, reconvirtiendo sectores y haciendo más eficientes los grupos productivos rentables.

Las grandes transformaciones encaradas se basaron en: la preeminencia del ajuste fiscal, la apertura y liberalización de los mercados de bienes, financiero y de cambio; el fomento a las privatizaciones, la reducción del gasto público y el aumento de la recaudación tributaria.

En el marco de estos objetivos surge en el año 1991, el Plan de Convertibilidad basado en la convertibilidad de la moneda nacional con respecto al dólar a un tipo de cambio fijo. El plan de estabilización avanzó en las privatizaciones con énfasis en los servicios y mostró una ausencia de políticas volcadas al sector industrial.

En el sector agropecuario, a partir de la implementación de este modelo, se produce un crecimiento heterogéneo que acentúa las diferencias regionales ya existentes. Los sectores vinculados al mercado externo crecen en producción y tecnología mientras que los sectores dedicados al mercado interno disminuyen su actividad.

Estos cambios, vinculadas con este nuevo modelo de acumulación, originan en Santiago del Estero un proceso de expansión de la frontera agrícola que significó un reemplazo de producciones extensivas (ganadería de monte) por actividades de mayor productividad, acompañado de una serie de transformaciones económicas y sociales que además de otorgarle cierto dinamismo a la provincia producen modificaciones estructurales dentro del agro santiagueño.

Los procesos de modernización abarcan gran parte del área de secano permitiendo la sustitución de las producciones menos rentables en detrimento de la expansión de las producciones agroexportables y ganaderas. En la franja este donde se encuentra el Departamento de General Taboada se produce la expansión de la ganadería vacuna y de las pasturas necesarias para dicha producción.

Estas profundas modificaciones estructurales permitieron, por un lado, la expansión de un tipo de producción basada en una combinación de capital y tecnología, lo que posibilitó la consolidación de un sector empresarial agrícola; pero, por otro lado, significó, para los pobladores de la zona, una marginación creciente del sistema productivo debido a la incapacidad de los mismos de generar una producción destinada al mercado externo.

 

8. LOS JURÍES

8.1 (1990 – 1996)

La localidad de Los Juríes esta ubicada en el Departamento de General Taboada, al este sud - este de la Provincia de Santiago del Estero, en el noroeste argentino, y forma parte de la región conocida como el Chaco Santiagueño. La ciudad de Añatuya, cabecera del Departamento, se encuentra a 80km de la comunidad. Su zona rural esta dividida en lotes, en los que se encuentran las distintas unidades productivas y abarcan una superficie aproximada de 7.500 has, distribuidas entre el Departamento de General Taboada y el Departamento de Ibarra.

Se observa una estructura agraria heterogénea donde conviven parcelas con rasgos campesinos y extensiones con características de mediana y gran explotación empresarial.

El área de secano, en donde se encuentran localizados los productores de Los Juríes, se ubica en el centro - este de la provincia; la agricultura tiene un peso relativamente importante siendo el 60% del VBP, donde el maíz, el algodón y la alfalfa constituyen las producciones principales tanto en términos del VBP como de demandas de mano de obra.

En la última década se asiste a una creciente modernización y se observa un considerable aumento del nivel tecnológico y la expansión de cultivos agroexportables.

A pesar de la existencia de este proceso, en el área predominan los campesinos que constituyen el 86% de las familias rurales. La mayor parte de estos productores no son dueños de las tierras que ocupan sino que mantienen una tenencia precaria de la misma. Las tierras son primordialmente propiedad del Sr. Massoni a través de las empresas Los Mimbres, Sarónica y Jungla.

El origen social de la comunidad es fundamentalmente de ex-asalariados de la industria de extracción forestal.

Ante las transformaciones tanto en la provincia como a nivel nacional, en la década del cuarenta, los pobladores de Los Juríes comienzan a asentarse en las tierras desmontadas o abandonadas por las empresas forestales y, lentamente, se ven implicados en un proceso de campesinización el cual supuso distintas instancias en las que se combinan diferentes actividades como el desmonte, el cultivo de subsistencia, la producción para el mercado y las migraciones estacionales.

En la década del sesenta, con la definitiva crisis de la explotación forestal, la campesinización parece consolidarse y se registra una mayor dedicación a la producción de cultivos comercializables.

Sus parcelas ya no pueden ser consideradas como meramente residenciales por el tipo de mano de obra utilizada en la explotación, mayoritariamente familiar. Por el uso de herramientas de trabajo precarias, no mecanizadas, que implican un muy bajo componente de capital, y por la imposibilidad de acumulación de capital, estos pequeños productores comienzan a adquirir las características preponderantes de los actores de "tipo campesino".

El producto principal que constituye el mayor ingreso económico es el algodón, con mejores o peores precios de venta, según las condiciones del mercado.

Las explotaciones funcionan como una unidad económica compleja. Una finca típica de la zona posee las siguientes características: la superficie total esta dividida según las distintas actividades realizadas por la familia. El sector del predio que se encuentra desmontado se utiliza para las actividades agrícolas y para la construcción del rancho. El otro sector, es en general, superficie de monte utilizada para la extracción de leña para carbón y para pastoreo de los animales. El desmonte para la obtención de mas hectáreas, que les permita una mayor producción de algodón, es realizado en el invierno y la cantidad promedio de superficie desmontada no suele llegar a las 2 has, debido a la falta de maquinaria apropiada que sustituya las herramientas manuales que implican un esfuerzo y un tiempo de trabajo superior al disponible. La mayoría de los productores no posee agua de riego, la de consumo es obtenida de aljibes o de pozos comunitarios ubicados a mas de 3 Km de las explotaciones. Estos pozos han sido construidos a partir de la organización de los productores.

Estas actividades se complementan con otros productos elaborados en la explotación. En el caso del jefe de familia éste realiza trabajos en madera, como los postes o con cuero de vaca; mientras que la mujer colabora elaborando productos comestibles cuyos excedentes pueden venderse en la zona.

Son familias numerosas, lo que les permite contar con la mano de obra necesaria para las tareas del predio, de manera que no tienen que introducir dentro de sus cálculos económicos un gasto más como sería la contratación de asalariados para las tareas de siembra y cosecha. Cuando la mano de obra familiar no alcanza, por ejemplo en la cosecha, recurren a arreglos con los vecinos, así se generan formas de contraprestación semejantes a la "mano vuelta" del campesinado andino.

Los productores de Los Juríes se encuentran ante la imposibilidad de realizar actividades productivas rentables, por las cuales obtener una ganancia que les permita acumular capital debido a la escasez de recursos (tierra y capital). Esto les impide encarar producciones más rentables destinadas al mercado. Su recurso abundante es la mano de obra familiar, y en consecuencia desarrollan estrategias de ingreso complementarias que les posibiliten asegurar su supervivencia a través de maximizar las posibilidades de empleo del grupo doméstico.

Dentro de las estrategias de hogares desarrolladas por los campesinos se distinguen: las estrategias agrícolas de subsistencia, las estrategias de acumulación y las estrategias de sobrevivencia. Estas últimas "...identifican un proceso de empobrecimiento en el cual los campesinos no son capaces de obtener de la tierra un ingreso suficiente para vivir y deben diversificar sus actividades buscando otras fuentes de ingreso, por lo general precarias".

Las familias campesinas de Los Juríes desarrollan estrategias complementarias basadas en la asalarización de uno o varios integrantes de la unidad familiar fuera de la parcela(14). Otras producciones complementarias incluyen la elaboración de postes de madera a pedido de distintas estancias y el desmonte realizado durante el invierno que les permiten obtener madera para vender como leña o para quemarla produciendo carbón que generalmente es vendido a los camioneros que entran en la zona.

La mayoría de los productores se encuentran en un proceso por el cual logran mantenerse en el mismo lugar, complejizando el funcionamiento de su unidad productiva a partir de la combinación de diversas actividades vinculadas con la inestabilidad de la producción basada en un solo cultivo estacional, con sus posibilidades de manejo de recursos y con su inserción en la economía provincial.

 

8.2 (1997 – 1999)

A partir del año 1997 se produce una declinación del cultivo de algodón, producto de la caída de su precio y de la disminución de la demanda en el mercado internacional. Este contexto provoca en los productores de Los Juríes un marcado deterioro, con una tendencia evidente de igualación hacia abajo y un acentuado retroceso tanto en los aspectos económicos como sociales.

Algunos de los procesos de diferenciación entre los productores, que se observaban en el período anterior, vinculados con la posibilidad de haber producido algún tipo de capitalización, en algún tiempo pasado, por la obtención en propiedad de la tierra que ocupaban o por la existencia de orígenes familiares distintos y de gestiones económicas diferenciales que les habían permitido un mejor posicionamiento dentro de la estructura económica – productiva no se observan en este período.

La mayoría de los productores se encuentran en un proceso por el cual logran mantenerse en el mismo lugar, adoptando las estrategias de sobrevivencia típicas del pequeño productor que les permite la reproducción familiar en la misma escala.

Debido a la caída de los precios del algodón y al no contar, en la mayoría de los casos, con otra producción destinada a la comercialización los productores han dejado de producir y solo realizan actividades vinculadas con la autosubsistencia como el maíz, el zapallo, la sandía y, en algunos casos, el cultivo de huertas. Asimismo se está tendiendo, a través de las instancias de organización que tienen los productores(15), al desarrollo de una producción silvo – pastoril que consiste en el aprovechamiento del monte y de los pastos.

Se observa un importante promedio de animales, considerando la existencia de veinticinco mil cabras en la zona. Estas se concentran en los pequeños productores.

Junto con estas actividades se está difundiendo la incorporación del poroto como producto de subsistencia y la siembra de pasturas en una superficie entre una y dos hectáreas a fin de alimentar los animales en el invierno con la utilización del monte y en el verano con las pasturas.

Se advierte, como fenómeno incipiente y con una tendencia a incrementarse, el arrendamientos de campos de más de veinte hectáreas, en algunos casos, para la producción de siembra directa de soja y en otros, para la producción de algodón. Esta opción se transforma, por un lado, en un paleativo que le permite a los productores obtener una ganancia segura, pero por el otro lado, incrementa el problema de la degradación del suelo debido a una mayor utilización de agroquímicos.

Las actividades productivas son realizadas por el conjunto de la familia y cuando reparamos en las estrategias de sobrevivencia que realizan los productores observamos que se ha producido un incremento del trabajo extrapredial. En los último tres años más del 90% del ingreso de las familias fue producto del trabajo extrapredial vinculado con el desmonte de predios de medianos y grandes productores que adquirieron tierras en la zona.

El conjunto de los ingresos se complementa con la venta de carbón, ladrillos y animales; en la mayoría de los casos los trabajadores no perciben salario familiar, pensiones ni jubilaciones.

Si bien continúan las migraciones temporales al desflore del maíz y las permanentes hacia la ciudad de Santiago del Estero, la provincia de Tucumán y a Buenos Aires, las mismas han mermado debido a la escasez de oportunidades laborales.

Este conjunto de estrategias, que generan ingresos visibles, se complementan con otro tipo de ingresos no visibles expresados en las relaciones de parentesco y vecindad. Estas generan acuerdos de corto plazo entre vecinos basados en préstamos de herramientas, canje de alimentos por trabajo, ladrillos y cruza de reproductores.

Las familias son numerosas y en los últimos años se ha producido un incremento en la composición de las mismas a partir del nacimiento de nuevos hijos. En cuanto al nivel de educación, la mayoría de los integrantes adultos de cada familia, no han concluido los estudios primarios.

Las condiciones de vida son precarias, el agua es de pozo, no hay electricidad, las escuelas están a un promedio de 5 km de las viviendas y las postas sanitarias se localizan a un promedio de 6 km.

Los caminos son malos resultando intransitables en épocas de lluvia.

La mayoría de los productores participan de distintos programas sociales como el PROINDER, el PROHUERTA y del Programa Social Agropecuario (PSA)(16).

Además de estas formas de organización vinculadas con las estrategias individuales de sobrevivencia se desarrollan formas de organización colectiva en las que participan los productores como la Cooperativa de Campesinos y el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE). Ambas organizaciones surgieron a partir del reclamo de las tierras en el año 1986 y constituyen, en este momento, espacios que no sólo refieren a la problemática de la tierra en Los Juríes sino que se extienden a cuestiones vinculadas con mejoras productivas, acceso a créditos, capacitación, educación, comercialización de los productos, etc.

Respecto de los aspectos ambientales, tierras degradadas, desmonte, reforestación y prácticas de conservación, la zona se caracteriza por tener entre cinco mil a siete mil hectáreas en importante estado de erosión. En promedio, cada pequeño productor tendría entre cinco a diez hectáreas erosionadas tanto en nutrientes como en infección de malezas producto de la siembra sostenida de algodón. Sin embargo, en la mayoría de los casos, a partir del desmonte de una a cuatro hectáreas se han habilitado tierras nuevas que les permitirían desarrollar las prácticas de cultivos en tierras aptas.

Si bien los productores realizan actividades de desmonte, éstas se desarrollan de manera racional. El problema grave del desmonte, en este momento, lo constituyen los propietarios medianos y grandes que desmontan extensiones de más de cien hectáreas sin cumplir con las exigencias legales(17).

No se desarrollan prácticas de reforestación en la zona a pesar de la posibilidad que otorga el gobierno de acceder gratuitamente a diversas variedades de árboles. Si bien los pequeños productores tienen conciencia de la importancia del monte y de las prácticas de conservación no aparece como un problema ya que visualizan la existencia de monte en abundancia en la zona y dadas las características del desmonte que realizan no incluyen la problemática de la reforestación y conservación entre sus prioridades.

Sin embargo, a partir de la incorporación del sistema silvo – pastoril y según las características del mismo, se han comenzado a desarrollar prácticas de conservación del monte.

El sistema productivo de la zona carece de tierra, infraestructura, maquinaria, medios de producción, y en particular se advierte la falta de la cultura característica del agricultor. Los pequeños productores de Los Juríes no tienen tradición de agricultores, sus abuelos han sido hacheros que tuvieron que asentarse en las tierras a raíz de la disminución de las actividades vinculadas con la producción forestal. Si bien, a lo largo del tiempo y a partir del cultivo sistemático del algodón, han logrado "cierta cultura algodonera", no han adquirido aún las prácticas del productor agropecuario. Esta situación es producto, no sólo del tipo de configuración económica y social que se dio en la provincia, sino también de la falta de un contexto que le permita al productor disponer de las condiciones necesarias para el desarrollo de la producción agropecuaria y ganadera.

 

A MODO DE CONCLUSIONES

Al examinar los procesos que se desarrollaron en la provincia de Santiago del Estero durante su historia, observamos un embrionario desarrollo autónomo que luego, a partir de la integración de la provincia al Estado Nacional y del surgimiento del modelo de desarrollo obrajero – forestal, se interrumpe este modelo de desarrollo y se produce una fuerte tendencia al estancamiento y al deterioro.

Dentro de este problema complejo debemos tener en cuenta que inciden factores de distinta índole, que podrían clasificarse en exógenos y endógenos.

En el primer caso se corresponden con la forma subordinada de incorporación de la Argentina al mercado mundial a partir de la utilización de sus ventajas comparativas derivadas de sus recursos abundantes que incidió, indudablemente, en el mayor o menor desarrollo de las distintas áreas del país, en donde a su vez, se produjo una nueva división interna en la que se priorizaron ciertas regiones en desmedro de otras. En esta división regional del territorio nacional, Santiago del Estero, se constituyó en una provincia "inviable", y quedó dentro del sector más desprotegido dentro del contexto de la República.

El modelo de desarrollo, que caracterizó a la provincia a partir de 1884, produjo la explotación de los bosques suponiendo que éstos eran inextinguibles, con la idea de explotar un yacimiento se extrajeron los árboles de todos los tamaños sin mediar una política de reforestación. Esta práctica produjo la degradación de los ecosistemas en proporciones gigantescas. Se perdió el equilibrio ecológico alterándose los parámetros del medio físico: lluvias, vientos, suelos, produciendo la extinción de especies y del tesoro genético de la región.

Esta modificación en la configuración ecológica también produjo graves consecuencias en los sujetos sociales, en su hábitat, en sus valores y en sus prácticas políticas y económicas.

En cuanto a los factores endógenos, puede observarse desde el punto de vista político la prevalencia de formas de organización caudillistas y clientelísticas que colaboraron, a través de la venta de las tierras públicas, y por la falta de leyes sociales y de conservación y protección de los recursos naturales, a la generación de daños irreversibles en la productividad de los ecosistemas naturales y al empeoramiento de las condiciones sociales de los pequeños productores.

En el aspecto económico se advierte que, luego de la desaparición de los obrajes, no ha habido un desarrollo agrícola y ganadero sostenido. Tanto la agricultura como la ganadería, en un porcentaje elevado de productores, se desarrolla en forma de actividades de subsistencia sin contar con los avances científicos y tecnológicos que permitan generar producciones más rentables.

En cuanto a los aspectos sociales y culturales se observa una pérdida de tradición en las prácticas agrícolas de los productores vinculada a las exigencias de los obrajes que pudieron revertirse en parte con la sistematización en el cultivo del algodón pero que hoy comienzan a profundizarse a partir de la inexistencia de condiciones políticas, económicas y sociales tendientes al logro de una producción agrícola - ganadera que garantice el bienestar de la población y la equidad intergeneracional del desarrollo.

 

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Notas

1. Esta ponencia forma parte de la tesis de Maestría en Estudios Sociales Agrarios presentada en FLACSO - Sede Académica en Argentina, año 2001. Fue presentada en el XXIII International Congress of the Latin American Studies Association. Washington, 6 - 8 de Septiembre de 2001.

2. Licenciada en Sociología. Universidad de Buenos Aires (UBA). Magister en Estudios Sociales Agrarios. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Integrante del equipo de investigación en estudios agrarios de FLACSO.

3. Una quinta parte de la población del planeta, habitantes del norte, consume cerca del 80% de las reservas disponibles de los recursos naturales y efectúa el 75% de las emisiones más dañinas al ambiente global. Del restante 80% de los habitantes, en su mayoría pertenecientes a los países del Sur, un tercio sufre hambre o desnutrición y tres cuartos no tienen satisfechas sus necesidades básicas. Cada sujeto de los países del Norte produce un impacto en la reserva de recursos naturales veinticinco veces más elevados que los sujetos que habitan la porción sur del planeta.

4. La estancia se destinaba casi exclusivamente a la reproducción y cría de las diferentes especies de ganado.

5. Se consideraba como establecimiento agrícola a todo terreno cultivado que no estuviera dentro de la categoría de quinta. Fuera del Departamento Capital se aplica también el nombre de labranza o chacra a las plantaciones de cereales siempre que no faltara el maíz.

6. Las quintas eran terrenos con una superficie máxima de 15 cuadras cultivados en pequeña escala en inmediaciones de la ciudad. Producían árboles frutales de varias especies, alfalfa, legumbres, cereales, etc.

7. Se producía en pequeña escala repollo de varias clases, coliflor, coles, lechugas, tomates, ají de varias clases, zanahoria, remolacha, batatas, rábanos, porotos, pimientos, pepinos, espárragos, habas, achicoria, nabo, ajos, cebollas, orégano, perejil, garbanzos, arvejas, papas, azafrán, etc.

8. De 1870 a 1875 se cultivaban 10 cuadras o 17 hectáreas de vid, en 1885 eran 40 cuadras o sea 67 1/2 hectáreas , de modo que se había producido un aumento de 30 cuadras. La proyección de la época para el año 1886 era de 100 cuadras de vid.

9. Trabajaban en la provincia treinta y tres aserraderos, treinta y ocho atahonas, treinta y tres molinos a vapor y agua que, junto con las restantes casas industriales, ocupaban dieciséis mil cuatrocientos treinta y nueve empleados y mantenían un giro de artículos importados, nacionales o extranjeros por valor de 1.138.000 pesos fuertes anuales.

10. Con el advenimiento del radicalismo en 1920 se reglamentaron algunas situaciones como los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, trabajo de mujeres y menores, pago de sueldos en moneda nacional, jubilaciones y trabajo nocturno. Pero es recién en 1945, con la llegada al poder del peronismo, que se inicia una transformación más profunda, al real cumplimiento de las leyes se le agrega la organización sindical de los hacheros y algunos intentos por generar mecanismos que permitan la protección integral del bosque.

11. En 1950 se crea en la Dirección Provincial de Bosques como consecuencia de la adhesión de la provincia a la Ley Nacional Forestal Nº 13.273 promulgada en 1948.

12. Los puesteros, por lo general, eran antiguos obreros forestales que retenían algunos animales

13. Los efectos de la tala indiscriminada de los bosques santiagueños a determinado el cambio climático expresado, por ejemplo, en la modificación del régimen de lluvias de la región produciendo como consecuencia abundantes sequías.

14. Las migraciones estacionales se dirigen principalmente hacia las cosechas de papa y al desflore del maíz. Las permanentes tienen la mayoría de las veces, como centro a Buenos Aires.

15. Cooperativa de campesinos y Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Ambas organizaciones surgieron a partir de la lucha por las tierras en el año 1986.

16. El PROINDER es un subsidio para mejorar la situación económica de los productores a través de proyectos de desarrollo tanto para la producción agrícola como ganadera. En cuanto al PROHUERTA es un programa asistencialista que beneficia a aproximadamente 1000 familias necesitadas y que les permite garantizar la autoproducción de alimentos, fundamentalmente verduras, hortalizas, gallinas, producción de huevos, carne de pollo y frutales. Por último el PSA brinda al productor, a través de la conformación de grupos, la posibilidad de acceder a créditos de bajo interés con un plazo de devolución de 4 a 5 años.

17. Cada productor debe dejar cortinas de monte cada quinientos metros.

 

   

 

    
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