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SIETE NOTAS SOBRE HISTORIA AMBIENTAL

 

  Guillermo Bengoa

 

Las siguientes ideas son simplemente un repaso por el estado de la Historia Ambiental, como subdisciplina dentro de la Historia, y su posibilidad de transformarse en una herramienta para la gestión de la problemática ambiental. Han ido surgiendo a lo largo del trabajo de investigación y docencia y se presentan como ideas para discutir, más que como propuestas acabadas. Es importante aclarar que, genéticamente, vienen desde el campo de lo ambiental, y más específicamente, de la arquitectura que de la historia.

Primera nota: Do minando la naturaleza

Si entendemos la problemática ambiental, en un primer acercamiento, como el campo de intersección entre la sociedad y la naturaleza, se observa que no puede ser estudiado ni entendido como un efecto instantáneo, congelado de estas relaciones.

Los procesos de antropización de un territorio se desarrollan necesariamente en el tiempo, y este transcurso temporal genera distintos estadios de dominación e interrelación entre la sociedad y la naturaleza que actúa como soportante de las actividades humanas. Toda acción del hombre produce cambios en el ambiente, y esos cambios vuelven a incidir sobre las conductas humanas, condicionando su mantenimiento. Sin caer en el determinismo geográfico, hay una evidente relación mutua entre los recursos naturales, los espacios físicos y las civilizaciones que allí se desarrollan.

Puede resultar útil como esquema teórico pensar los distintos modos de relación sociedad-naturaleza como estilos de desarrollo, conformados por tres elementos básicos: para quién se produce, cómo se produce y con qué elementos naturales se produce. Luego se pueden analizar la calidad y cantidad de los recursos naturales pasibles de ser explotados, la estructura social existente y el grado de avance de las tecnologías productivas para conformar un panorama particular de las relaciones sociedad/naturaleza en un período.

Si pueden discriminarse distintos estilos de desarrollo a lo largo del tiempo, quiere decir que existen cambios, variaciones cronológicas, un eje temporal en el cual se desenvuelven estas relaciones, además del escenario espacial. Para estudiar esta evolución es que aparece la historia ambiental como herramienta que puede ayudar a entender la variación en las relaciones sociedad/naturaleza.

Este tipo de estudios puede tener un carácter de "investigación de base" (recurriendo a una terminología algo anticuada pero a veces útil) o "aplicada". Generalmente, la historia ambiental ha ido progresando a través de investigaciones de este último tipo, es decir ante el requerimiento concreto de informaciones sobre el pasado de una región o problema que desea conocerse, para después operar en consecuencia. Así, hay cantidad de estudios de caso que tienen un carácter "instrumentalista", viendo a la historia como una herramienta más dentro del bagaje de útiles que permiten entender una determinada problemática ambiental. La búsqueda de los antecedentes de un problema se ha vuelto casi un capítulo obligado de cada evaluación de impacto ambiental de cualquier escala que se realice.

Intentaremos entonces en este artículo dar una visión de la historia ambiental que no sea solamente una formulación teórica, sino que permita su posible uso como herramienta de trabajo en la resolución de problemas ambientales, ya que sólo entendiendo cómo se fueron dando los procesos se puede llegar a determinar su reversibilidad, la posibilidad de mejoras y sobre todo, la perspectiva de no volver a repetir errores.

Segunda nota: Recreando la Historia Ambiental.

A pesar de que con este nombre es una disciplina reciente, la interrelación entre historia y ambiente viene desde muy lejos y se canaliza por distintas vertientes. Entre ellas, cabe citar el materialismo histórico, los estudios sobre la civilización material, la ecología humana, la historia ecológica, la antropología ecológica, la historia urbana. Repasaremos algunos de ellos, haciendo hincapié en cada tema, en los textos que, a nuestro parecer, resulten importantes por sus aportes o interesantes por la originalidad del planteo.

El materialismo histórico, que al investigar el desarrollo de los "modos de producción" trabaja sobre los estilos socio-históricos de apropiación social de la naturaleza. Las numerosas historias económicas suelen tener capítulos dedicados a episodios urbanos, y su incidencia en el desarrollo de regiones.

Los estudios que toman como base el desarrollo de la "civilización material", con su interés en el mundo concreto, como la vivienda, la ciudad y sus infraestructuras, etc. Dentro de este ámbito se destacan los trabajos de F. Braudel y sus historias de grandes ciclos y de grandes regiones. Como estudio urbano se pueden citar los trabajos sobre Santiago de Chile de P. Gross. Otra punta interesante es la que desarrolla el arquitecto español Fernández Galiano, investigando cómo se maneja el fuego y su tecnología dentro de la vivienda, pero con un punto de vista amplio que incluye desde el campo simbólico a lo pragmático. Dentro de estos estudios podrían incluirse las numerosas historias de la tecnología, ya que ésta nunca existe en abstracto, sino que hace directamente a la posibilidad de dominio del hombre sobre el ambiente.

La ecología humana, que analiza los patrones que definen correlaciones entre las sociedades primitivas y los biomas naturales, es otra de las disciplinas que coadyuvan en la creación de una Historia Ambiental. Entre los textos de divulgación que permiten acercarse de una manera seria a las formas de evolución conjunta que tomaron diversas sociedades, sobre todo primitivas, y sus ecosistemas, se destaca el libro de Campbell, que analiza distintos ecosistemas (la sabana tropical, el bosque templado, la tundra, etc.) para concluir en el estudio de la ciudad como un nuevo "ecosistema", totalmente artificial.

La historia ecológica, que toma la evolución de las especies naturales y su domesticación por el hombre, investigando además los procesos de deterioro de ecosistemas productivos por la acción humana. A nivel de divulgación el texto de Brailovsky y Foguelman tiene cualidades interesantes, sobre todo relacionadas con el caso argentino. Los trabajos de Gligo y Morello, en cambio, se destacan por la profundidad de sus conclusiones, basada en el riguroso fondo científico de sus autores, en tanto el libro de Astesano tiene una ideología más explícita, que lo lleva a considerar a la historia como un vasto campo de batalla sobre el eje colonialismo-independencia.

La antropología ecológica, que estudia el papel que juega el medio ambiente o entorno natural del ser vivo dentro de la explicación antropológica de la diversidad humana. Dentro de este campo, el libro de Hardesty "antropología ecológica" es, a pesar de su antigüedad, un útil compendio de los usos que desde la antropología se le han dado a la ecología y, más ampliamente, a la relación del hombre con su entorno. Hardesty clasifica tres tipos de actitudes entre los antropólogos que toman al medio ambiente: el determinismo ambiental, el posibilismo y la perspectiva ecológica. Aunque él se encuadra en el último, previene contra la adopción de esta metodología como algo estable y definitivo. "Hoy día, es el método ecológico el que impera y ciertamente ha llegado a constituirse en una de las facetas más populares de la "explicación" antropológica" -dice Hardesty- "No debemos creer, sin embargo, que la ecología sea la antropología del futuro. Como en toda ciencia, existen múltiples cuestiones en la antropología que requerirán a priori una multitud de respuestas y no es probable que el método ecológico pueda por sí solo hacer que encontremos la solución idónea a todos los problemas que se estudien" Los libros del antropólogo norteamericano M. Harris, en cambio, si bien pecan de cierto reduccionismo materialista, incitan a la reflexión del determinismo o no de los factores ambientales sobre la civilización.

Las distintas historias urbanas, que se caracterizan por concentrarse en los cambios e influencias del medio natural ante la intervención masiva que implica la creación de una ciudad, como por ejemplo la historia de París que realiza Sutcliffe, o por analizar el rol del arquitecto en estos cambios . Entre ellas, las historias de ciudades que se desarrollan a partir de la Revolución Industrial del siglo XVIII son las más útiles a nuestro objetivo, ya que los parámetros con las actuales ciudades son al menos comparables. Algunos autores hacen hincapié en los factores higienistasmientras otros desarrollan más la relación ciudad/campo como un eje dialéctico. En este campo, y a pesar de numerosas investigaciones recientes, la historiografía argentina está en deuda con la relación entre ciudad y ambiente de una inmensa metrópolis como Buenos Aires.

Tercera nota: Mil problemas del pasado.

Las relaciones entre la sociedad y la naturaleza no han sido constantes a lo largo del tiempo. La historia ambiental es una rama reciente de la historia que se desarrolla haciendo principal hincapié en los conflictos surgidos del uso y usufructo de los recursos naturales, por el hombre, incluido aquí el propio espacio de los asentamientos humanos.

Como vimos en la nota anterior, son varias las vertientes que confluyen en el desarrollo disciplinar de la Historia Ambiental. Sin embargo, la historia ambiental como disciplina es muy reciente. En un seminario no tan lejano en el tiempo (1980) se realizó un prolijo y minucioso análisis de las currículas de una gran cantidad de maestrías y cursos de formación ambiental en todo el mundo. En ninguna de ellas existe la historia ambiental, si bien en muchas de las materias específicas existe un capítulo específicamente de historia de esa disciplina en particular, que describe sobre todo los cambios en las concepciones globales del mundo desde ese ángulo sectorial, lo que Kuhn llamaría "cambios en el paradigma"

Según se ha planteado, la historia ambiental debería ser, a los efectos de ayudar a la comprensión de la problemática relación sociedad/naturaleza, una superación de las historias espaciales o espacializadas tradicionales.

Sin embargo, esta superación de las historias regionales y urbanas no parece tan fácil. Miembros del equipo del Centro de Investigaciones Ambientales CIAM, enfrentados con la tarea de realizar la historia ambiental de la ciudad de Mar del Plata y su región bajo las pautas generales señaladas más arriba han encontrado una serie de limitaciones, la mayoría de carácter epistemológico, en cuanto a qué es en sí lo que se está historiando. Las dificultades en general se hacen más severas a medida que uno se acerca a la actualidad, ya que durante los primeros períodos de la historia de Mar del Plata, parece encontrarse claramente un ámbito de intersección entre la naturaleza primitiva y la ciudad, distinción que desaparece a medida que se va produciendo la antropización del territorio. ¿Debe pasarse entonces al concepto de "naturaleza segunda"? ¿Se puede seguir considerando un esquema conceptual de demandas del medio social y ofertas del medio natural como fundante de las restricciones y potencialidades de esa formación social específica en ese medio ambiente dado?

A veces se pueden utilizar como esquemas conceptuales aquellos utilizados en la actualidad para hacer análisis ambientales, sea de prospectiva, estudios de impacto, etc. Sin embargo, al utilizar herramientas diseñadas para usar en el presente, hacia el pasado, suelen surgir inconvenientes, entre ellos:

a) no hay una situación problemática a resolver, ni una meta de ordenamiento o desarrollo a alcanzar. En contrapartida, se tienen ya los resultados de las posibles metas planteadas, de forma explícita o tácita, por los distintos actores sociales en sus respectivos momentos históricos.

b) Faltan elementos para construir índices numéricos que permitan evaluar comparativamente con otras regiones o con su propia evolución temporal, lo que dificulta la realización de modelos alternativos de desarrollo. (es decir, las historias que "no fueron").

c) Algunos conceptos suelen ser de difícil "extrapolación" hacia atrás. Aún sin llegar al concepto de " calidad de vida" y utilizando el más modesto de "condiciones de vida": ¿cómo se conocen y manejan las valoraciones y prioridades de demanda social de una población que ya no existe y que ha dejado escasa obra escrita (diarios personales, periódicos, etc.) como para deducirla a través de ella?

d) existen problemas de escala al utilizar, por ejemplo, pautas de ordenamiento diseñadas para regiones, a ciudades o viceversa. Por lo tanto, muchos de los parámetros que pondera el modelo original no pueden ser tomados en cuenta en su aplicación histórica por su inutilidad o por la imposibilidad de su construcción.

e) la evaluación ambiental suele recomendar la recogida de datos ad-hoc, par evitar la tentación de una acumulación enciclopédica. Se utiliza la información secundaria sólo cuando es indispensable. Aquí sin embargo, es evidente que toda la información es secundaria, por su carácter histórico, y hay que transcribirla o volverla a procesar a nuestro fin. Desde ya que algunos elementos indispensables hoy día no existían en la época y por lo tanto se hacen imposibles las comparaciones: por ejemplo las imágenes satelitarias.

f) lo mismo sucede con las visitas de campo, insoslayables en cualquier evaluación ambiental actual; y de un carácter totalmente distinto en un análisis histórico, donde lo que se ve en una visita de campo son sólo huellas.

Tenemos entonces que se plantean al menos problemas de tres tipos:

Teóricos, procurando establecer cuáles son los límites de la historia ambiental y cuales son los puntos de contacto con otras ramas de la historia y de otras ciencias.

Metodológicos, que hacen a los instrumentos que pueden utilizarse para ver elementos del pasado bajo una lupa a la cual nunca habían estado sometidos.

Prácticos, que tienen que ver con la voluntad de reescribir determinados episodios de la historia tradicional desde este nuevo punto de vista.

Se hace necesario establecer avances en los tres campos citados, explicitando los contenidos teóricos de la historia ambiental, examinando y perfeccionando la capacidad de los instrumentos históricos habituales y de otros nuevos para dilucidar las relaciones sociedad-naturaleza en el pasado y reinterpretando períodos históricos a la luz de los principios ambientales.

Cuarta nota: Facetas de intersección entre Historia y Tecnología.

Otra manera de realizar una historia ambiental sería realizar un seguimiento histórico de cada uno de los principales parámetros que, clásicamente, se toman como partes determinantes de la cuestión ambiental. Cada uno de estos procesos históricos nos suministraría un corte "vertical", cronológico del desarrollo de una rama determinada, que es imposible aislar de su contexto. Si se "cosen" en horizontal, analizando por período histórico, se encontrará cierta coherencia que da cuenta de la racionalidad de la época y que va conformando lo que, en una definición complementaria de la ya dada, podría llamarse estilo de desarrollo. Entre estos parámetros, los avances tecnológicos son uno de los indicadores más interesantes de seguir

Por supuesto que estas "historias parciales" deberían tomarse en sus implicancias medioambientales. Por ejemplo, en el campo de la tecnología, el desarrollo de los útiles de labranza tiene directa relación con la forma de utilización de los recursos naturales. Lo que hoy llamaríamos "tecnología apropiada" suele ser el resultado de la adaptación y evolución a lo largo de los siglos de los productos de la tecnología a un determinado entorno. De los resultados históricos de los trasplantes tecnológicos pueden sacarse conclusiones útiles, no necesariamente negativas (un caso negativo puede ser el traslado, durante la colonización, de los útiles de labranza españoles al medio ambiente americano, que ocasionaron una reducción drástica de la producción y causaron en general daños irreversibles en ecosistemas sensibles. Un caso positivo -en cuanto aumento de la productividad- es el desarrollo de los arneses necesarios para vincular el caballo a los arados, efectuado en Europa y trasladados eficientemente a otros lugares).

Por otra parte, existen ejemplos a lo largo de la historia de descubrimientos científicos y técnicos que son muy anteriores a su utilización con fines productivos, capaces de modificar la relación sociedad/naturaleza. Esta aseveración contradice la tesis materialista que ve a la humanidad como un proceso evolutivo regido por los cambios tecnológicos. Tal es el caso de la rueda en la América precolombina, conocida y utilizada en juguetes pero no en maquinarias o carros, de la pólvora entre los chinos, utilizada sólo para fines recreativos o de la misma máquina de vapor, cuya utilización en pequeños juguetes ya era conocida por Hieron de Alejandría, en el S. III. Sin embargo, la fuerza del vapor, que fue uno de los principales motores de la Revolución Industrial del S. XVIII, recién se aplicó cuando otros factores sociales y económicos estuvieron maduros.

Quinta nota: Solucionando problemas metodológicos.

A lo dicho sobre las fuentes teóricas del la Historia Ambiental, se puede sumar un breve apunte sobre las fuentes metodológicas, sobre todo teniendo en cuenta que por su carácter interdisciplinario ésta requiere la adopción de numerosas herramientas conceptuales para aprehender los problemas ambientales. Entre las metodologías a usar, se encuentran la historia oral, los documentos y novelas de época, el estudio de fotos e iconografía, las huellas geológicas. También existen fuentes de datos más modernas, como las fotografías aéreas, las imágenes satelitales, los censos de población y vivienda, la encuesta permanente de hogares, etc. Trabajaremos sobre el primero de estos grupos.

La historia oral:

Existe una rica escuela histórica que utiliza la Historia Oral como fuente de datos. En nuestra misma ciudad, el grupo de Historia Oral del CEHAU ha realizado interesantes trabajos que permiten seguir temáticas particulares –por ejemplo, la evolución de las plazas y sus usos en los trabajos de G. Zuppa- Los cambios en el paisaje son siempre registrados por los viejos habitantes, y en general sentidos como una pérdida de ciertas virtudes que tenía la ciudad que ellos vivieron.

Por otro lado, esos mismos habitantes construyeron muchas veces la ciudad, y son por lo tanto portadores de una tradición tácita que hizo, de manera tan fuerte como las reglamentaciones o los códigos, a la estructura y morfología urbana. Esto es tangible, por ejemplo, en las tradiciones constructivas de los maestros albañiles italianos, que trajeron implícito en su saber artesanal desde la forma y tamaño de sus ladrillos y aparejos a sus tradiciones tipológicas, como queda explicitado para Mar del Plata en casi todos los libros de R. Cova.

Pero además, los distintos modos de concebir el paisaje dan una idea de la relación cosmogónica del hombre con la naturaleza. Así, no es lo mismo la concepción del paisaje de las civilizaciones orientales que de las occidentales. Son conocidos los distintos simbolismos de los jardines musulmanes con sus fuentes de agua y los distintos filtros de luz y calor, la importancia espiritual de los jardines zen, con sus caminos de grava rastrillada, las diferencias entre las escuelas de paisajismo inglés, asimétrico y naturalista y francés, cartesiano y ordenado. Cada una de estas vertientes indica una relación distinta de la sociedad con su entorno, y por lo tanto una distinta racionalidad en el uso y disfrute de sus recursos naturales.

Los documentos y novelas:

Particularmente rica en nuestro país, el acervo de numerosos relatos de viajeros que recorrieron el territorio desde la época de la conquista -empezando por las increíbles historias de Ulrico Schmidl, el alemán que vino con Pedro de Mendoza, hasta llegar a los "viajeros ingleses" que pulularon por la pampa a mediados del siglo pasado- pueden brindar un testimonio adecuado del ambiente y el paisaje nacional como era hace cientos de años. Impresionante al respecto, por su minuciosa descripción del paisaje natural, es el diario de Ch. Darwin, quien recorrió durante largos meses la pampa y la patagonia recogiendo datos que serían luego volcados en su monumental "Origen de las especies".

Otras novelas europeas son exhaustivas en su descripción de las miserias urbana, como "la peste" de Daniel Defoe, el extraño autor de la popular novela Robinson Crusoe, que relata la epidemia que afectó a Londres en 1662 y es particularmente estremecedora en la descripción detallada de las causas y procesos ambientales que llevaron a esa situación. Este libro tiene la virtud de ser casi contemporáneo a los acontecimientos descritos, lo que brinda un matiz de verosimilitud mayor que aquellas obras actuales ambientadas históricamente.

El estudio en cambio de los documentos e instrumentos normativos que hacen a la conformación de la ciudad suele ser revelador de determinados aspectos de la realidad ambiental de un período. Por ejemplo, en el caso de Mar del Plata, las curiosas citas y referencias de la Corporación Municipal –antecedente del Concejo Deliberante- con respecto a las jaurías de perros cimarrones, o a las vizcacheras durante los últimos años del siglo pasado hacen ver, sin necesidad de otros documentos, el estado semirrural de los que pretendía era un núcleo urbano. Un reciente libro de Mazza et al, "La ciudad de papel" tiene la más completa recopilación y análisis de este tipo de documentos para la ciudad de Mar del Plata.

El estudio de fotos e iconografía:

Dado que el enfoque ambiental es una idea relativamente nueva, frecuentemente no podrá recurrirse a fuentes que hayan contemplado en la recogida inicial de sus datos las variables de interrelación entre la sociedad y la naturaleza. Sin embargo, es relativamente sencillo el acceso a una rica colección iconógrafica del pasado de ciudades viejas, y desde la aparición de la fotografía, los registros fotográficos específicos o casuales, como las notas periodísticas o hasta las fotos familiares, pueden brindar un intenso campo de acción para la detección de la historia ambiental del lugar. Una interesante muestra de este rastreo de las formas de vida cotidiana a través del análisis de cuadros de época se encuentra en el libro "la casa, historia de una idea" del ingles de origen polaco W. Rybczynski, que si bien no se expande a lo ambiental, deduce de manera extrapolable a este campo los cambios en amoblamiento y el ropaje que se relacionan no sólo con cambios sociales sino con las visiones que del mundo y de sí misma tienen distintas sociedades.

Aunque, excepto casos excepcionales, los datos extraíbles de fuentes visuales en nuestro país no son tan abundantes, la iconografía local también permite a veces este tipo de análisis: Una hermosa y conocida foto de la costa marplatense, fechada cerca de 1920, muestra una hilera de molinos de viento para extracción de agua a pocos metros del mar. Hoy día, muchos cientos de metros tierra adentro el agua es salobre, por la intrusión marina en las napas. Evidentemente algo cambió en estos años: el uso intensivo del agua potable de las napas costeras permitió el avance de la lengua salina. Todo eso es deducible de una foto y de los datos actuales. Otro ejemplo marplatense: La rambla Bristol, la primera de material, inaugurada en 1913 muestra en sus primeras fotos una amplia playa delante. Pero ya en las fotos de 1930 se observa cómo se solían proteger los portales de entrada del nivel inferior de la Rambla con tapias de madera y bolsas de arena, ante el avance del mar, que amenazaba sus estructuras. ¿Imprevisión en la construcción de la Rambla? Sí, pero también los efectos del corte en la deriva de las arenas provocado por la construcción del puerto, al sur de la ciudad, en el año 1919. Un tercer ejemplo es el interesante artículo de Mantobani (1998), incluido en esta misma revista, en el cual se analiza exhaustivamente una foto del muelle Luro, de fines del S XIX. Las conclusiones a las que llega Mantobani exceden lo visible en la fotografía, al cruzarse con otras fuentes de datos que posee el autor. Nuevamente, una serie de fotos vuelve a suministrar valiosa información sobre el pasado de la ciudad y sobre todo, sobre su evolución a lo largo del tiempo, lo que permitirá cierto trabajo prospectivo que analizaremos más adelante.

Los cambios en el paisaje, registrados a través de imágenes, pinturas y fotos son otra de las fuentes que nos indican cambios en la relación sociedad/ambiente. Las modificaciones efectuadas por el hombre en su transformación de la naturaleza pueden ser más permanentes que su utilización práctica, lo que implica que las improntas de los distintos métodos productivos pueden muchas veces rastrearse en estas modificaciones. Imágenes aéreas y satelitales de Europa dejan ver todavía restos de los métodos de labranza romanos. Las terrazas desarrolladas por los incas en las laderas de sus montañas para aprovechar el escaso manto de tierra fértil todavía son apreciables y recorribles.

Las huellas geológicas:

Para los geólogos, el estudio de un corte vertical de la tierra puede ser más parlante que un libro. La historia ambiental suele nutrirse de estos datos que pueden suministrar información sobre la extinción de especies a través de fósiles, las características climáticas del pasado a través de la presencia o no de capas aluvionales, los ciclos húmedos y secos, etc.

El manejo de estos datos es muy importante ya que pueden proporcionar uno de los elementos claves para el desarrollo de la Historia Ambiental de una región: los tiempos naturales.

Valgan como ejemplo los casos de emprendimientos de cierta magnitud, que requieren de estudios previos a su realización (como fundación de ciudades o represas hidroeléctricas) y hasta hace muy pocos años, el pasado de la zona no era considerado. Pero aún en aquellos casos en que sí se consideraba, esta investigación en el pasado solía remitirse a las primeras crónicas del lugar, a recuerdos de los pobladores antiguos o revisiones en archivos históricos y periodísticos, con lo cual (y sobre todo en América) esta indagación no podía exceder los pocos cientos de años.

Los tiempos geológicos y climáticos son de otra magnitud que la historia humana. Y por eso se corre el riesgo de creer que una zona es, por ejemplo, apta para determinado tipo de cultivo sólo porque en los últimos cien años éste se dio favorablemente, y encontrarse luego con un período de seca, que invalide las predicciones y arruine definitivamente las minuciosas evaluaciones económicas realizadas con el resto de las variables. Ejemplos de esta variación climática se encuentran en la llanura pampeana, donde según Suriano, Ferpozzi et alt, "las grandes inundaciones en manto que, desde 1985, soportan importantes sectores de la pampa húmeda son la manifestación de la crisis de un sistema afectado por una modificación climática que lleva más de 20 años. Desde entonces ha aumentado la frecuencia de tales fenómenos y su magnitud".

Luego de repasar las consecuencias de estos cambios, los investigadores sintetizan: "Modificaciones similares están registradas en la historia del Holoceno (últimos 10.000 años) y pueden deducirse de las evidencias geológicas. Por lo tanto, en este contexto, están dados los elementos necesarios para diseñar una estrategia de previsión y prevención que permita convivir con los fenómenos ambientales derivados del cambio climático en marcha y cuyas manifestaciones tenderán a aumentar en frecuencia e intensidad en el futuro". Las posibilidades de aplicar los conocimientos de historia ambiental del país obtenidos por estudios del pasado geológico y climático son remarcadas luego: "la mayor parte de la urbanización, organización económica, infraestructura energética y de transportes de la Argentina ha sido construida para funcionar en condiciones ambientales diferentes de las que se han instalado con el cambio climático de los años '70."

La extinción de especies hace miles de años, solamente detectable a través de sus restos fósiles, también es un elemento que nos puede ayudar en la consideración del delicado equilibrio ecológico de una determinada región. Hasta hace poco tiempo, se creía que los animales de gran tamaño del Pleistoceno habían desaparecido en el actual territorio de nuestro país hace unos diez mil años por causas estrictamente naturales, que aún no estaban totalmente dilucidadas. Pero la aparición simultánea de restos de puntas de flechas y otras evidencias de actividad humana junto a fósiles de estos animales llevó a pensar, más recientemente, que hubo un corto período de superposición entre la llegada de los primeros hombres a estas tierras y la desaparición de estos animales, lo que lleva a conjeturar que la caza efectuada por los humanos puede haber acelerado su extinción.

Sexta nota: La Historia Ambiental para la Educación ambiental

Además de la función "técnica" más directa de ayudar a predecir la aparición de posibles problemas ambientales, (es decir, ayudar en la solución de los problemas ambientales a través del análisis de los factores históricos que llevaron a una situación), se puede destacar otro aspecto en el cual la historia ambiental tiene posibilidades de aplicación y es en la función pedagógica. Sabemos que gran parte de los problemas ambientales dependen de una adecuada educación para su solución. La historia ambiental puede ser una herramienta útil en este sentido, ya que es muy fácil utilizar ejemplos del pasado para analizar los efectos del comportamiento de las sociedades humanas sobre la naturaleza y su respuesta.

Como en toda experiencia pedagógica, el tipo y modalidad de la actividad depende del estrato de público o educandos a los que esté dirigido. Realizar, con un conjunto de chicos, la experiencia de analizar el pasado de su propia ciudad o región e intentar imaginar cómo era antes, o reconstruir ese pasado mediante documentos históricos, fotos antiguas, lecturas de la época, viejos edictos municipales, es un ejercicio que puede ayudar a comprender los cambios y a poner en discusión la idea de que el estado de las cosas no siempre fue como el actual y que somos responsables de su deterioro o mejoramiento.

A través de las visitas de campo, que son altamente motivantes se puede analizar un determinado paisaje, y tratar de reconstruir su historia. ¿Siempre existió esta laguna? ¿Estas especies de árboles son autóctonas o importadas? Si son importadas: ¿De donde vinieron? ¿Cuándo? ¿Cómo era esto antes de que existieran los árboles? El autor español González Bernáldez dice al respecto: "El paisaje puede ser considerado como programa de estudios ...Desde el sistema parcelario hasta el hábitat rural, desde las grandes estructuras territoriales hasta las formaciones ecológicas de las que es expresión, constituye el archivo más inagotable acerca de la sociedad rural, del trabajo agrícola o de la ordenación del territorio. Acumulando y registrando -durante decenios y siglos- las transformaciones cuyas trazas solemos más bien buscar en textos escritos, sigue constituyendo un documento fundamental a explorar"

En la ciudad pasa lo mismo. El italiano C. Cattaneo decía, a principios de siglo, que "toda región se distingue de las salvajes en eso, en que es un inmenso depósito de fatigas... aquella tierra, pues, no es obra de la naturaleza:, es obra de nuestras manos, es una patria artificial". Quiere decir que una ciudad es la suma de sudores de las generaciones que vivieron en ella, las acciones de cada uno de los individuos están allí, hechas urbe, congeladas de alguna manera en piedras, en pavimentos, en construcciones. Se puede observar el mapa de una ciudad y reconstruir su pasado ambiental. ¿Porqué existe esta diagonal? Tal vez porque por abajo corre un arroyo subterráneo. ¿Porque se inunda esta esquina siempre que llueve? Tal vez aquí, hace cien años, existía una pequeña laguna. Se podría también, con cierto esfuerzo, reconstruir la racionalidad de las decisiones de los habitantes frente a los problemas surgidos de la apropiación de la naturaleza por la expansión de la ciudad.

Incluso la toponimia, el nombre de los barrios o de las partes de la ciudad, puede esconder su pasado natural, sobre todo en aquellas ciudades más antiguas. ¿Porqué este barrio se llama el Grosellar? ¿Porque esta calle se llama calle del medio? Dice A. Rossi: "Basta pensar que toda ciudad presenta ejemplos numerosos de profundas modificaciones físicas del suelo que han permanecido en los nombres de las calles y los barrios. En Milán las calles Bottonuto, Poslaghetto y Pantano, junto con san Giobanni in Conca, recuerdan al mismo tiempo una zona de pantanos y obras hidráulicas antiquísimas. Lo mismo puede decirse del barrio de Marais en París". La educación ambiental puede tener en la historia un aliado eficiente, no sólo para instruir a chicos y adolescentes sino hasta para convencer a la opinión publica (y a funcionarios también) agentes remisos frecuentemente a aceptar que bajo la ciudad duerme la tierra y que esta tierra posee una "memoria" más eterna y poderosa que nuestros intentos de dominarla.

Séptima nota: Si se juntan historia y filosofía.

Por último, en cuanto a las ventajas de trabajar sobre la historia ambiental, puede mencionarse una especie de "saber metahistórico" que saldría de observar las distintas vertientes que ha tenido el concepto de relación sociedad/naturaleza en las ciencias y disciplinas nombradas más arriba, lo que nos permite, además de tener una visión más amplia, aceptar que las ideas y conclusiones que manejamos cuando hablamos de los problemas ambientales son también "históricas", relativas, provisorias, esto es producto de una serie de circunstancias determinadas y no leyes absolutas y definitivamente congeladas en su evolución. La misma problemática ambiental, considerada como un hecho independiente, es una circunstancia histórica de los últimos 30 años y puede desaparecer cuando cambien ciertas circunstancias sociales, propias de nuestro modo de producción.

En este aspecto, podrían investigarse las distintas racionalidades emergentes del análisis de la relación sociedad-naturaleza a través del tiempo, a través de casos puntuales, es decir, por ejemplo, de experiencias urbanas específicas o incluso de análisis individuales de historias de vida, que explicaran mediante una experiencia individual las pautas de racionalidad que tiene una persona o familia para apropiarse de los recursos naturales que hacen a su subsistencia. Este saber nos ayudaría, posiblemente, en el análisis y la solución de las actuales estrategias de supervivencia de los sectores más carenciados de nuestra sociedad, al detectar invariantes y cambios en su conducta.

 

 

 

   

 

    

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*Theomai: Ver, mirar, contemplar, observar, pasar revista, comprender, conocer

Página actualizada al 2 de septiembre de 1999. Coordinadores: Guido P. Galafassi - Adrián G. Zarrilli.
Sede: Universidad Nacional de Quilmes, Centro de Estudios e Investigaciones