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Condiciones para un uso sostenible:
el caso del Chaguar
(Bromelia hieronymi) en una comunidad Wichí del chaco argentino

(Presentado en el Taller Internacional sobre Uso Sustentable de los Recursos Naturales
organizado por UICN y Noragric, realizado en As, Noruega, del 29 al 31 de marzo de 2000)

Chris van Dam (Universidad Nacional de Salta, Argentina)

 

Abstract

El chaguar (Bromelia hieronymi) es una planta alimenticia y textil que ha sido tradicionalmente utilizada por los Wichí, un pueblo de cazadores-recolectores del chaco semiárido argentino. La ocupación de sus territorios a fines del siglo XIX por pequeños ganaderos criollos junto con la llegada de los anglicanos que los van nucleando en torno a pequeñas aldeas o "misiones" irá modificando sustancialmente su relación con la naturaleza, introduciéndolos marginalmente a una economía de mercado. Hoy los Wichí constituyen la población mas pobre de la Argentina.

Misión Chaqueña, una de estas misiones, tiene una historia particular ya que hoy la gran mayoría de las familias Wichí vive de la artesanía. Artesanía en base a maderas duras del Chaco sobre todo, pero también artesanía de chaguar, que solo confeccionan las mujeres. Para recoger chaguar, las mujeres deben recorrer muchos kilómetros en el monte. En ello se basa la idea cada vez mas generalizada entre los técnicos y proyectos de desarrollo de que el chaguar es cada vez mas escaso y que una buen alternativa es domesticar el chaguar y plantarlo cerca de los poblados. Los Wichí no parecen compartir esa percepción de creciente escasez del chaguar ni la solución de domesticarlo.

El chaguar es un recurso de acceso abierto, sin ningún tipo de norma que regule su uso y aprovechamiento. Solo existe un tabú para evitar que se malgaste o desperdicie el recurso. Pero en contra de lo que sostiene la teoría económica, el régimen de acceso abierto no produce ningún tipo de conflicto ni contribuye a una mayor escasez: la sostenibilidad peligra por razones macro, una errada política de tierras y la acelerada degradación del ecosistema.

Por el lado de la demanda, el factor mas importante es la vigencia de la tecnología tradicional, que exige un gran esfuerzo y laboriosidad de parte del artesano, lo que limita la capacidad de uso de chaguar y eleva los costos del producto. Lo que parece ser funcional a la conservación de la planta es perjudicial para las mujeres Wichí, que obtienen un magro ingreso, con muchas dificultades para comercializar sus bellos productos. Ello nos cuestiona nuestro concepto de sostenibilidad, que implica tanto la permanencia del recurso como el de la equidad.

Estas dos conclusiones iluminan de otra manera la contrapuesta percepción entre técnicos y Wichí con respecto a si el chaguar es un recurso crecientemente escaso y si la solución es a nivel local y pasa por su domesticación y cultivo. En ese sentido los Wichí acertadamente señalan la cuestión de la tierra y de las condiciones de comercialización de su artesanía como los problemas para una vida digna, como "conocieron los antiguos". La sostenibilidad que nosotros anhelamos.

Por ultimo, el análisis de los factores que condicionan tanto la oferta como la demanda de chaguar, y como resultado la posibilidad de un uso sostenible del recurso, revela que todo es de una gran variabilidad e incertidumbre. En especial, la suerte de los Wichí, un pueblo en transición que, desde la llegada del hombre blanco hace un siglo y medio, tiene grandes dificultades en adaptarse a estos permanentes y violentos cambios. Desde su identidad cultural hoy se resisten y viven atrincherados, sin saber bien de que manera pueden aprovechar la sociedad envolvente y la economía de mercado.

 

 Introducción

El chaguar (Bromelia hieronymi) es una planta que puede encontrarse a lo largo y a lo ancho del chaco semiárido, y cuya fibra ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales por los Wichí, un pueblo de cazadores-recolectores, para confeccionar numerosos objetos de uso domestico y para sus actividades de subsistencia. Junto con el wichíthlamtés, su idioma, el chaguar está en el corazón de su identidad cultural.

La ocupación "blanca" de sus territorios tradicionales, a fines del siglo XIX, trajo la ganadería extensiva y el obraje maderero. Ambos degradaron el ecosistema en menos de 50 años y arrinconaron a los Wichí en pequeños poblados, bajo la protección de la Iglesia Anglicana, convirtiéndolos en ocupantes precarios, sin derechos sobre la tierra. Misión Chaqueña es uno de estos poblados, uno de los mas grandes y de los mas prósperos ya que la gran mayoría logra vivir de la artesanía. Artesanía en base a maderas duras del chaco sobre todo, pero también artesanía de chaguar, confeccionada por las mujeres.

El chaguar, como la mayoría de los recursos naturales -peces del río, animales y frutos del monte- es, para ellos, un recurso de acceso abierto. La compleja relación que la sociedad Wichí establece con la naturaleza, y su particular economía de no-acumulación, ha permitido durante siglos que ello sea el resguardo de un uso sostenible de los recursos con una equidad extrema. La degradación, en contra de lo que sostienen los teóricos de la economía ambiental, se produce en el Chaco cuando se establecen derechos de propiedad.

El presente estudio de caso intenta dar respuesta a la pregunta ¿hay un uso sostenible del chaguar hoy en Misión Chaqueña?, para lo cual, a partir de un análisis histórico y transdisciplinario, se buscan identificar cuales son aquellos factores que inciden sobre la disponibilidad y sobre la oferta de este producto forestal no maderero (PFNM), cuales sobre la demanda, y cuales son los fundamentos a la ausencia de normas de acceso, uso y aprovechamiento de este recurso tan preciado para los Wichí.

Es importante señalar que no se trata de un caso exitoso (o no exitoso) de manejo sostenible de un recurso natural. No hay tampoco un programa o proyecto, publico o privado, que acompañe a los Wichí en este tipo de manejo, salvo algunos tímidos y no muy felices intentos de domesticar esta planta silvestre. El uso y el aprovechamiento de chaguar tampoco ha sido objeto de una legislación particular o de complejas normas consuetudinarias, ni genera conflictos relevantes, a pesar de ser un recurso de acceso abierto. El chaguar tampoco está en extinción, ni es una especie clave para la dinámica del ecosistema. Sin embargo, nos parece un caso paradigmático, ya que nos permite visualizar como en el interjuego entre factores externos (o macro) y factores internos (o locales) se define el uso sostenible de un ecosistema o un recurso, y cómo estos factores solo son revelados desde una perspectiva de historia ambiental.

El chaguar ha sido objeto de numerosos estudios botánicos, y también ha recibido mucha atención de parte de los antropólogos en todo lo concerniente a procesos de recolección y transformación de chaguar. Es poco, sin embargo, lo que sabemos sobre su importancia ecológica, y sobre lo que podría denominarse la "economía del chaguar". Estudios sobre la dinámica del chaguar, su relativa escasez o abundancia, su manejo, productividad, etc. serán importantes en el futuro, dada la importancia que tiene la planta para el pueblo Wichí y los demás pueblos chaqueños.

Misión Chaqueña, muy conocida por sus objetos de madera no lo es tanto por su artesanía de chaguar. Las comunidades situadas cerca del río Pilcomayo, al norte, o en la provincia de Formosa, al noreste, producen objetos de chaguar de mucha mayor calidad. El estudio sin embargo se realizó en Misión Chaqueña por ser esta una comunidad en transición, donde la identidad Wichí coexiste con una intensa interacción con el mercado (ya que vive crecientemente de la producción artesanal), el probable escenario futuro de la mayoría de las comunidades Wichí, y donde la trama de la sostenibilidad es mas compleja o menos lineal.

Siguiendo las recomendaciones del documento TAC, que ha sido tomado como documento de referencia, se ha dado especial énfasis en describir y analizar el contexto, tanto en lo que se refiere al ecosistema, a las características socioculturales del pueblo Wichí en general y de Misión Chaqueña en particular, a su economía y a su relación con la naturaleza. La cuestión del acceso libre y la sostenibilidad es objeto del capitulo 5, y en el capitulo 6 se hace una síntesis de cómo este conjunto de factores influyen sobre la oferta, la demanda y el control y el acceso al chaguar. Un ultimo capitulo resume las principales conclusiones del estudio. Además, como anexos, se ha incluido a. una pequeña descripción de una experiencia de domesticación de chaguar; b. los testimonios de algunos Wichí acerca del "dueño del chaguar", un personaje que castiga a quienes malgastan o desperdician el recurso, y; c. un intento de aplicar al chaguar la metodología de valoración económica de los recursos naturales.

Queremos agradecer especialmente a nuestros informantes de Misión Chaqueña y de otras tres comunidades Wichí (Carboncito, La Golondrina, La Paloma), y también a Juan Godoy, Alejandro Dean, Zully de Abila, Osvaldo López y Verónica van Olphen de Fundapaz-Embarcación.

 

1. El Chaco Salteño

Aunque no existen registros de la llegada de las primeras etnias chaqueñas desde el alto Amazonas al chaco centro-occidental, sabemos que al momento de la conquista, el territorio ya estaba habitado por grupos de cazadores, pescadores y recolectores, pertenecientes a dos grandes troncos lingüísticos, el mataco-mataguayo y el guaycurú. Como grupos semi-nómades, alternaban la pesca en las áreas ribereñas con la caza y la recolección, especialmente en la época de lluvias, monte adentro. La agricultura era una actividad marginal.

Hacia 1859, empiezan las primeras acciones militares, de aniquilamiento primero, de sometimiento después (a partir de 1870) de las "indómitas" poblaciones indígenas, con el objeto de despojarlos de sus tierras, pero principalmente para incorporarlos como mano de obra barata a las estancias de Salta y Jujuy y luego sobre todo a la producción azucarera (Iñigo Carrera, 1997:54).

Las campañas militares siguieron durante las ultimas décadas del siglo XIX y la primera del siglo XX (la ultima se produce en 1911) y dieron lugar a una serie de fortines, que fueron marcando la nueva "frontera" del hombre blanco. Efectivamente, al amparo del ejercito se produce la llegada de campesinos o pequeños ganaderos venidos del sur de Salta y del norte de Santiago del Estero en búsqueda de nuevas pasturas para su ganado. Estos pequeños ganaderos, también llamados criollos o puesteros, pudieron así adueñarse de las tierras sin resistencia alguna. Esta especie de colonización improvisada daría lugar al proceso de ganaderización del chaco, que en un lapso de cincuenta años marcaría definitivamente la degradación ambiental que hoy se conoce, ocupando y apropiándose del territorio indígena, expulsando y arrinconando a los pueblos indígenas a áreas marginales y a especie de "reservas". Al limitar su movilidad y al reducir drásticamente sus territorios de caza y recolección, la presión sobre el medio se intensifica y la relación de equilibrio anterior con la naturaleza necesariamente desaparece.

Manejado como ganadería a monte, sin control alguno, el pastoreo es así la causa mas importante de degradación ambiental: la progresiva eliminación del estrato herbáceo por sobrepastoreo hace que el ganado coma también los renovales, interrumpiendo el ciclo de reproducción del bosque. Así se favorece la reproducción del estrato arbustivo-espinoso. Desnudo el suelo de su cubierta herbácea y compactado por el pisoteo de los animales, desaparecido el dosel arbóreo, se van creando grandes "peladares" que configuran el conocido paisaje chaqueño desertificado que hoy conocemos.

Con la ocupación territorial y la "privatización" de grandes extensiones del chaco salteño, aparecerá el alambrado. El alambrado interrumpe la libre circulación de una población que migra permanentemente en búsqueda de frutos, pescado y animales de monte. En estas ultimas décadas, el alambrado es crecientemente usado por los criollos para delimitar arbitrariamente territorios (donde pasta su ganado o las aguadas) sobre los cuales no tienen derechos de propiedad, limitando el libre acceso y uso de los recursos que históricamente tuvieron los aborígenes, con lo cual el conflicto entre ambas poblaciones se exacerba.

Caza, pesca y recolección por un lado y ganadería, por otro lado, son dos sistemas de producción absolutamente irreconciliables. Ello marcara el permanente conflicto entre aborígenes y criollos.

En el chaco semiárido, la actividad maderera se inicia en la misma época en que la economía ganadera entra en crisis, compitiendo con ella como factor de degradación. Al inicio será la demanda de durmientes de quebracho para el tendido de las vías férreas y la producción de tanino a partir del quebracho colorado. Mas tarde el requerimiento de postes de maderas duras y resistentes a la pudrición para el alambrado de las estancias pampeanas y la producción de carbón a lo largo y ancho del chaco.

Si la ganaderización fue el principal responsable de la devastación ambiental del chaco y quien ha configurado y sigue configurando su actual paisaje degradado, la extracción en forma poco racional de sus mejores arboles se fue transformando en un segundo factor de su deterioro, acrecentando el proceso de desertificación.

El Chaco

El Chaco es el segundo ecosistema en orden de importancia en América Latina en términos de superficie -después de la Amazonía- y es el bosque seco mas importante del continente. Con una superficie de algo mas de un millón de km2, la Argentina tiene casi el 50% (55 millones de hectáreas), repartiéndose el resto entre el Paraguay (35 millones de has), Bolivia (16 millones) y el Brasil (8 millones).

De acuerdo a la pluviometría, en Argentina se distinguen tres grandes regiones: el chaco árido, al sudoeste, con cerca de 8 millones de hectáreas y con precipitaciones de 300 a 500 mm anuales; un chaco húmedo o sub-húmedo, al este, que ocupa cerca de 16 millones de hectáreas, y con una precipitación de 750 a 1200 mm, y finalmente el chaco semiárido, al norte y al oeste del país, con cerca de 31 millones de hectáreas, y con precipitaciones entre los 500 y 750 mm, considerada la zona mas característica del chaco (Karlin, 1994)

El chaco salteño se ubica entre los 60º y 62º de Latitud Oeste. Es una franja de 220 kms de ancho, de 6 millones de has, de las cuales casi un cuarto de la superficie (1’455.000 has) son de dominio del Estado provincial, es decir tierras fiscales (Trinchero, 1997:118). El chaco salteño representa el 40% del territorio provincial, pero solo 4.8 % de su población, a grosso modo 40.000 habitantes (1991), lo que significa una densidad de 0.66 habitante por km2.

La literatura ofrece cifras muy dispares con relación al numero de indígenas en la Argentina. Rodríguez y Buliuvacich, citando a ENDEPA mencionan la existencia de 446.000 indígenas en la Argentina, de los cuales 170.000 serian Kollas. De los 276.000 indígenas no Kollas, las etnias chaqueñas (Wichí, tobas, pilagás, mocovíes, chorotes, chulupis) tendrían una población de 152.300, de los cuales 80.000 serian Wichí (repartidos en las provincias de Chaco, Salta y Formosa).

En el chaco salteño, ademas de indígenas y criollos, encontramos otros dos grupos sociales

  • medianos y grandes propietarios, en su mayoría ausentistas, muchos de los cuales explotan a través de terceros solo una pequeña extensión de sus fincas. Otros se dedican a diversas actividades, entre los que se destaca la ganadería extensiva o a monte, la explotación de madera (obrajes) y la producción de carbón, con niveles sumamente bajos de inversión y tecnología.
  • En los últimos años han aparecido nuevos actores, inversores extraregionales que compran la tierra a muy bajo precio, realizando grandes inversiones especialmente en riego para emprendimientos productivos diversos (algodón, feed-lots, producción de carbón para exportación, etc.)

El Chaco es una gran planicie surcada por ríos erráticos. Como señalan Morello y Adamoli (1968), topográficamente, es parte integrante de la gran llanura chaco-pampeana. Se trata de una vasta planicie, con una mínima pendiente, de apenas el 0.02% (un desnivel de 200 metros en 1000 kms de recorrido).

El Chaco ha sido frecuentemente descrito como un "paisaje de mosaico", donde bosque y pastizal se van alternando sin solución de continuidad. Esta fisionomía paisajística de mosaico, sin embargo, es mas característico de las áreas mas húmedas del chaco, menos del chaco semiárido. Aunque los pastizales también abundaron en el chaco salteño originariamente, su cubierta vegetal fue predominantemente leñosa.

Las lluvias se concentran en los meses de diciembre a febrero, con un largo periodo de nueve meses de sequía. Pero lo que marca las precipitaciones en el Chaco es su irregularidad año a año. La fuerte irregularidad interanual en cuanto a precipitaciones, con años muy secos seguidos de años muy lluviosos es el principal factor de incertidumbre para cualquier emprendimiento agrícola.

Los principales problemas ecológicos del Chaco pueden resumirse así

. el sobrepastoreo, causado por la ganadería extensiva de los puesteros criollos y que también interrumpe el ciclo de reproducción del bosque al comerse los renovales, dejando el suelo desnudo y compactado

. la deforestación causada por la extracción maderera de las especies arbóreas de maderas duras y de los mejores especímenes, lo que también ha contribuido ha empobrecer genéticamente el bosque

. estos dos factores han contribuido a la ausencia creciente de la cobertura vegetal, exponiendo los suelos a recibir enormes cantidades de energía calórica, agravando la evapotranspiración y luego la disponibilidad de agua para las plantas, provocando la volatilización del nitrógeno y el carbono. Literalmente, se "quema" la materia orgánica.

. la erosión o perdidas en la fertilidad y estructura del suelo, debido a lluvias torrenciales en sitios con baja cobertura forestal, provocando salinización e inundaciones como las que actualmente asolan el nordeste argentino.

. el abandono de vastos territorios degradados como fruto del agotamiento de los suelos después de tres o cuatro campañas agrícolas. Estos en general son tierras que fueron desmontadas con fines de ampliación de la frontera agrícola en las áreas relativamente mas húmedas para producción agrícola (monocultivos: soja, poroto, etc.).

. la desertificación de crecientes extensiones, al desaparecer el estrato arbóreo y degradarse el estrato herbáceo, quedando compactado y desnudo el suelo, comenzando a predominar los arbustos, tornándose el área en un fachinal de muy lenta y difícil recuperación.

El bosque chaqueño no tiene una estructura multiestrato semejante al bosque húmedo tropical. Sin embargo, como señala Sachtler (1977), si pueden diferenciarse hasta 4 pisos en el bosque original:

  • Un estrato herbáceo y gramíneo, que forma una cobertura completa pero no muy tupida. Aquí se encuentra el chaguar.
  • Un piso arbustivo, es decir un fachinal de 3-4 y hasta 5 mts de altura, que en general cubre toda la superficie
  • Un piso arbóreo inferior, formado por especies secundarias como mistol, algarrobo, guayacán y los latizales de los quebrachos, con alturas de 6 a 8 metros, excepcionalmente 10 m.
  • Un piso arbóreo superior formado por el quebracho blanco y colorado, con alturas de 12 a 20 mts

En términos de biodiversidad, tampoco el bosque chaqueño, como todo bosque seco, puede ser comparado a los bosques del trópico húmedo. Sin embargo, las especies de flora y fauna chaqueñas han sido las suficientes para albergar, alimentar, vestir y curar a un grupo importante de comunidades indígenas durante siglos.

Diana Díaz (1995ª) estima que la superficie boscosa del chaco argentino ha disminuido en un 54% en el ultimo siglo. Cuando el bosque se ve intervenido, ya sea con la entrada de ganado o con la explotación forestal, el estrato arbustivo se ve favorecido, volviéndose cada vez mas denso, creciendo tanto a costa del estrato inferior, productor de forraje, como de los estratos superiores, que producen biomasa de alto valor comercial, y cuyos frutos -algarroba, chañar, mistol- son fundamentales a la dieta indígena.

El bosque del chaco salteño, al igual que en el resto del Chaco, ha sido explotado como si fuera un recurso natural no renovable (de allí la expresión silvicultura minera), a partir de la extracción de dos o tres especies consideradas valiosas (básicamente los dos quebrachos y el palo santo), pero en forma de productos de muy bajo valor agregado, combustibles -leña y carbón, postes para alambrado, durmientes para el ferrocarril, tabla para pisos de vagones, pallets y varillas (Saravia Toledo, 1994ª)

 

2. Los Wichí, su relación con la naturaleza y su economía

Los Wichí son la etnia mas importante del chaco argentino y también del chaco salteño. Aunque no hay datos confiables, se estima que hay unos 80.000 Wichí en la Argentina, de los cuales 15.000 habitarían la provincia de Salta. Los Wichí, como el resto de las etnias chaqueñas, constituyen la población mas pobre del país en términos de NBI o del Indice de Privación.

Históricamente, la organización social mayor entre los Wichí era la tribu, que correspondía con las grandes unidades lingüísticas o dialectos. Cada tribu estaba conformada por un numero variable de bandas, unidades de carácter político basadas en el parentesco. La banda era entonces una alianza de varias familias extensas, la cual a su vez era formada por varias familias nucleares. La familia extensa comparte un mismo hábitat y de acuerdo al modelo de asentamiento seminómade que caracteriza a cazadores-recolectores, van movilizandose estacionalmente a traves de su territorio, en busca de comida y agua. También es al nivel de la familia extensa, donde se dan los "mecanismos de toma de decisiones, delegacion de autoridad y redistribución de bienes" (de la Cruz, 1997). En el siglo XIX, con la necesidad de mantener relaciones con los blancos y luego las instituciones, aparece la figura del cacique. Y en lugares donde la iglesia y otras instituciones han tenido fuerte influencia, como en el caso de Misión Chaqueña, aparecen en las últimas décadas formas occidentales de organización, como la de Centro Vecinal o Asociación Civil, de cuyo valor y representatividad entre los Wichí poco se conoce.

Antiguamente, cada banda tenia un territorio propio, el territorio habitado y recorrido por sus miembros, territorio que era respetado por otras bandas, aunque daba lugar a numerosos conflictos, guerras y por lo tanto a reacomodamientos territoriales. Pero dentro del territorio, cada familia y cada individuo de la banda tenia acceso a cualquier lugar o recurso. "Recien después de la recolección o de la caza, esta flora o fauna recogida se convierte en propiedad del cazador/recolector" (von Bremen s/f:150)

Hasta mediados del siglo XIX la economía Wichí se basaba en la caza, la recolección y la pesca. Durante la época de lluvias, la abundancia de frutos y de animales en el monte, hacía que éste fuera su lugar de residencia. En la época seca, los Wichí migraban al río, donde la pesca era abundante, pero también la caza porque hacia el río también migraba buena parte de la fauna. La agricultura, el cerco, siempre fue una actividad secundaria y marginal. Con la llegada de blancos y criollos, el trabajo asalariado durante parte del año empieza a formar parte de la economía Wichí: primero seran los ingenios azucareros, luego también el obraje maderero y a partir de la decada del '60 el trabajo en la cosecha del poroto y en las fincas horticolas. Desde los '90 el trabajo asalariado se hace cada vez mas escaso, agudizando su situación de pobreza.

La coexistencia durante décadas del trabajo asalariado junto a las actividades de subsistencia, caza y recolección en la época de no zafra/cosecha fue así funcional a los ingenios: "aseguraban su permanencia en la región y relegaban sobre ellos el peso de su propia manutención durante la estación muerta" (Rutledge, 1987). También permitió que el vinculo con la tierra y el territorio nunca se perdiera, al igual que su practica de cazadores-recolectores. Sin embargo este modelo de "inclusión-exclusión de las comunidades indias en la dinámica de la acumulación capitalista" (Trinchero, 1995), es la que hoy pone al desnudo la situación de carencia percibida por los Wichí, imposibilitados de acceder a un ingreso monetario para comprar determinados bienes manufacturados a los cuales se fueron acostumbrando.

Para entender la peculiar economía Wichí, que se basa en la no acumulación y en la distribución de los bienes, es necesario partir de otros elementos de su cosmovisión y de su relación con la naturaleza. En primer lugar del valor supremo que tiene el preservar relaciones armónicas entre las personas, lo que a su vez significa que deben primar situaciones igualitarias entre los individuos, entre las familias. Nuestro ansiado concepto de equidad, por antonomasia. Un segundo punto de partida es la "cultura de lo mínimo" que caracteriza a los Wichí: no se trata de ninguna manera de transformar el medio para aprovecharlo, se trata de, partiendo de un profundo conocimiento de la naturaleza, servirse de lo que esta naturaleza brinda, en cada época del año, y con la minima energía necesaria "El medio, lo dado, no es transformado, esta allí." (:58). Por eso para los Wichí la producción no es importante, la producción es obra de la naturaleza, está ya dada, está allí. A ello se agrega lo que de la Cruz denomina patrón modesto de suficiencia: a pesar de la abundancia que exista en el medio, el consumo es siempre sobrio, austero, a partir de lo que el medio ofrece, de "lo que naturalmente se halla disponible"

Sin embargo, el igual acceso a los recursos no garantiza resultados iguales para todos. Para evitar la desigualdad, resultado de desiguales habilidades, suertes, fuerzas, etc. de los individuos, es necesario a la vez evitar la acumulación y promover una economía redistributiva (Regher, 1985).

De allí que el Wichí no acapara, no acumula, solo extrae lo necesario para ese día o los días siguientes. Esta economía de no acumulación, tiene como complemento la distribución de los bienes con quienes no tienen o tienen poco: el pescador o el cazador, al regresar reparte sus presas con el resto de las familias. Su poder y su prestigio personal se sustentan en esta capacidad de distribuir. Por el contrario, "quien acumula...atenta contra el igualitarismo que estructura todos los ordenes del conocimiento y de la vida sociopolítica del grupo...La no distribución es inconcebible, pues implica un aislamiento social absoluto: además de configurar una personalidad débil pues no confía en sus propias fuerzas ni en las relaciones con los dueños para mantenerse..." (de la Cruz, 1997:94). Prodigalidad, distribución y vivir al día, son tres caras de la misma moneda, "una clarísima expresión de confianza individual y grupal frente a las adversidades de los tiempos venideros" (:94)

En este sentido, mientras los recursos del monte y del río fueron relativamente abundantes -hasta 1930 o tal vez 1950- este patrón de austeridad o de suficiencia señalado por de la Cruz no generaba desequilibrio alguno, al contrario, "mas que falta de carencias, los sistemas productivos de los Wichí reflejaban opulencia y mucho tiempo libre" (1997:97). Esto ultimo muchas veces fue calificado de holgazanería por el blanco.

El libre acceso de todos los miembros de la banda a los frutos y animales del monte, al igual que a los peces del río, tiene entonces varios fundamentos:

  • Dado que no importa la producción sino la distribución de los bienes, no importa demasiado quien los caza o quien los recolecta.
  • La recolección, caza o pesca solo se hace para las necesidades del día o de los días siguientes.
  • La prodigalidad o la sobriedad en el consumo es un reaseguro de que el libre acceso no se transformará en sobreextracción
  • A lo cual hay que sumar la percepción de abundancia de recursos en un contexto de baja densidad demográfica.

De todas maneras, para evitar excesos y sobre todo el malgasto o el despilfarro de un recurso, existen algunos tabúes que castigan a quien extrae innecesariamente. Entre los Wichí, estos tabúes están representados por los "dueños" o "señores" de los recursos, a quienes hay que pedir autorización para cazar o pescar. Estos dueños, así como no "mezquinan" el recurso, permitiendo que el Wichí lo recolecte o lo cace, también vigila que el Wichí no sea mezquino con el resto de las familias de la banda, y que no extraiga mas allá de sus necesidades, pudiendo castigarlo en otra oportunidad con una caza o recolección poco exitosa si violara estos principios.

De la Cruz señala que hay un dueño mayor que ordena el mundo del río y otro que ordena el mundo del monte, además de los dueños de los animales subordinados a este ultimo (1997:91). Nuestra investigación de campo reveló también la existencia de un dueño del chaguar (véase Anexo A.), subordinado a una pachamama de la naturaleza, un especie de duende que castiga a quienes derrochan el chaguar.

Todo ello es importante porque nos permite entender porque no existe un concepto Wichí de propiedad de la tierra, ni de los recursos naturales. En realidad no es que los recursos no tengan dueño, al contrario, como hemos visto todos los recursos de la naturaleza tienen su dueño. Pero este es un concepto peculiar de propiedad de un bien, ya que implícito esta el mandato de compartirlo, de distribuirlo. Y nadie puede mezquinar el bien, ni el dueño del monte, ni el Wichí que recolecta los frutos. Y recíprocamente el no-dueño tiene la posibilidad de pedir, de acceder a ese bien. De allí que los bienes, salvo excepciones, sean todos de libre acceso.

Todo ello explica tal vez porque los Wichí no invierten muchos esfuerzos ni en el cultivo ni en cualquier actividad cuyo fruto se vea en el mediano o largo plazo.

 

3. Misión Chaqueña

Misión Chaqueña es un pequeño poblado del chaco salteño. Está situado a 45 kms, por una buena ruta de tierra, de Embarcación, una pequeña ciudad situada en la zona de expansión agropecuaria de Salta (soja, poroto, algodón, hortalizas). Pero mientras en Embarcación llueve alrededor de 900 mm, en Misión Chaqueña llueve cerca de 600 mm, lo que impide hacer agricultura sin riego.

Misión Chaqueña tiene cerca de 1500 habitantes y desde 1995 posee legalmente el titulo de propiedad de sus tierras, más de 900 has, que le ha sido otorgado en forma comunitaria. Misión Chaqueña cuenta desde hace unos años con luz eléctrica, agua corriente y una nueva escuela, en la cual están inscritos 400 niños (Márquez, 1999). Todas estas características hacen de Misión Chaqueña una comunidad totalmente fuera de lo común entre los Wichí, que en el resto de la provincia suelen vivir en comunidades mucho mas pequeñas (rara vez sobrepasan las 200 personas), como ocupantes de tierras "ajenas", sin ningún tipo de infraestructura (luz, agua, etc.). La particular historia de Misión Chaqueña y de otras dos comunidades vecinas, Carboncito y Salim, no puede entenderse si no nos referimos a la presencia de la Iglesia Anglicana en la región.

La presencia religiosa en el chaco salteño se remonta al siglo XVI, con el objeto de pacificar y evangelizar a las tribus chaqueñas. Primero fueron los jesuitas, luego los franciscanos y a inicios de este siglo aparecen diversas congregaciones y sectas. Pero ninguna tuvo la presencia y el protagonismo de la iglesia anglicana.

La llegada de la Iglesia Anglicana es promovida por uno de los ingenios azucareros, La Esperanza, de capitales ingleses, quien dona a la South American Missionary Association los terrenos para fundar su primera misión, Misión Chaqueñas (Gordillo, 1995:113, Wright, 1983). Otros ingenios apoyaran también la obra anglicana en los años siguientes. Algunos autores como Trincheros (1997:130) han señalado que el objetivo buscado era el de pacificar y disciplinar a las comunidades Wichí, concentrándola en poblados, todo lo cual facilitaría el trabajo en los ingenios.

Los anglicanos emprendieron una gran tarea evangelizadora, para lo cual aprendieron las lenguas chaqueñas, en algunos casos traduciendo el Nuevo Testamento y formando pastores indígenas. Según Metraux (1933, citado por Gordillo, 1995) "La evangelización anglicana marco el comienzo de una nueva y trascendental etapa para los grupos indígenas de la región. La mayoría de estos grupos abandono su seminomadismo y fue concentrado en torno de las misiones, donde se establecieron escuelas primarias, puestos sanitarios y talleres de carpintería". Todos los años, los Wichí migraban a la zafra azucarera, volviendo a la Misión para retomar sus trabajos de carpintería. Junto con la evangelización, las otras preocupaciones tempranas de los anglicanos fueron la educación y la salud, asumiendo el misionero la polifacética tarea de "predicador, maestro, medico, traductor, agente de policía y juez" (Wright, 1983, citando a Leake, 1967).

A fines de los años '60 la Iglesia Anglicana incursiona en la agricultura. El nuevo credo del desarrollo se ha iniciado en todo el mundo, hace años que los ingenios ya no son fuente de trabajo para los Wichí, los recursos de recolección, caza y pesca ya no son los de antes y hay fuertes hambruna. En distintas misiones, los anglicanos inician pequeños proyectos agrícolas pensando en el autoconsumo. Se trata de ampliar los cercos tradicionales que siempre conocieron los Wichí, pero con riego y alambrado. Pero a principio de los años '70, estos modestos emprendimientos se convierten en megaproyectos agrícolas para los cuales es necesario traer población Wichí de lugares muy distantes (San Patricio a 150 kms, Juárez, a 200 kms, etc.) y radicarla en estos nuevos "polos de desarrollo" agrícolas. Los datos censales muestran que entre 1970 y 1980 la población de Misión Chaqueña crece un 83%. Se trataba de introducir de una vez y para siempre a los Wichí a una agricultura tecnificada, moderna, generando las condiciones para el despegue económico, a partir del cual los Wichí podrían generar su propio autodesarrollo (Cristóbal Wallis, comunicación personal), y abandonar la caza y la recolección. Los anglicanos compran tierras, alambran parcelas comunitarias, introducen tractores, bombas de agua y sistemas de riego, y se empieza a producir para el mercado: pimiento para pimentón, tomate, chauchas, zapallitos, cebollas, alfalfa. También se montan aserraderos y carpinterías. Pero los problemas técnicos y de mercado, fueron muchos (aguas salitrosas, altas temperaturas y radiación solar excesiva, bajos precios y otros problemas en la comercialización), además del poco entusiasmo de los Wichí. La guerra de las Malvinas/Falklands en 1982 redujo sustancialmente los proyectos y gran parte de los Wichí se volvieron. Pero no todos.

Esta política de "concentración" de la población Wichí en poblados o comunidades sobrevivió a los proyectos. Incluso entre quienes volvieron a sus zonas de origen, a orillas del río o monte adentro, ha quedado la practica de vivir agrupados. Por el contrario, el intento de convertir a los Wichí en agricultores ha sido un fracaso.

Hacia 1990, la iglesia anglicana vuelve a la zona, y en 1995 le transfiere a la Asociación Vecinal Misión Chaqueña "El Algarrobal" las tierras que había adquirido en los años '70. Pero entre tanto, la vida en Misión Chaqueña se ha modificado sustancialmente: a partir de 1984 y de la mano de un anglicano laico que se quedara en la zona, el pueblo entero se dedica ahora a la producción artesanal, básicamente pequeños objetos hechos con maderas duras del chaco, palo santo, algarrobo, guayacán, etc. Animalitos, cucharas, marcos para fotos, recipientes, crucifijos y tantos otros objetos, buena parte de los cuales son exportados. Hoy casi todo el pueblo se dedica a la artesanía, más de 400 personas.

La artesanía de madera es básicamente un trabajo de los hombres, pero a menudo las mujeres y los chicos ayudan en tareas complementarias, como el pulido y el lustrado de las piezas. Tarea de las mujeres es la producción de objetos de chaguar, aunque esta producción no llega a tener ni la importancia ni la calidad que tiene en otras zonas del Chaco (Pilcomayo, Juárez, etc.)

Además de la artesanía, los Wichí de Misión Chaqueña salen a trabajar a la "poroteada" (la cosecha del poroto) y algunos pocos a las empresas hortícolas. Raros son los casos de migración definitiva. Pocos son también los que se dedican a la caza, a la recolección y a la pesca como antaño. Algunos sin embargo siguen conservando su pequeño cerco donde cultivan sobre todo cucurbitáceas (zapallo, anco, etc.). Indudablemente, Misión Chaqueña, por su historia y por su realidad presente, es una comunidad en un proceso de fuerte transición, donde la tradicional relación con la naturaleza se ha modificado radicalmente y cuya sostenibilidad depende de muy pocos factores que ya no controla.

En 1999, en el marco de un programa financiado por una empresa petrolera a través del gobierno provincial, se decide promover la "siembra" de una hectárea de chaguar en Misión Chaqueña. La idea surge a raíz del poco entusiasmo demostrado por las mujeres en un proyecto hortícola, para lo cual argumentan que disponen de poco tiempo ya que deben dedicarse a producir objetos de chaguar, para lo cual una vez cada diez o quince días deben internarse en el monte a cosechar chaguar, para lo cual deben recorrer entre 10 y 20 kms. La idea de los técnicos es que las mujeres tengan cerca de sus casas el chaguar que necesitan. En el anexo B. se dan mayores detalles del proyecto y también algunas de las razones del porqué los resultados son pobres por ahora.

 

4. El Chaguar

La voz chaguar es de origen quechua y con ella se designa un conjunto de seis bromeliáceas comestibles y textiles que crecen en el chaco. En la zona de influencia guarinítica, reciben el nombre de caraguatá. El chaguar es una planta común del sotobosque y del tapiz vegetal del chaco, y es importante en la conservación del suelo de este ecosistema frágil ecosistema y en creciente proceso de desertificación.

El chaguar ha recibido mucha atención de parte de cronistas, viajeros y antropólogos por la importancia que tiene en las diferentes dimensiones de la vida de las etnias chaqueñas: fuera del uso alimenticio, que se va perdiendo lentamente, el chaguar es utilizado para la fabricación de redes de pesca, bolsas para acarrear frutos del monte, cuerdas y sogas, hamacas, mantas-esteras y diversas vestimentas, taparrabos, pierneras para la pesca, etc. Muy mencionados son los chalecos que los guerreros utilizaban y que no permitían la penetración de las flechas. Los pueblos chaqueños tendrían la tradición mas rica en tejidos de punto luego de los pueblos andinos. (Pastor Arenas, 1997)

Pastor Arenas señala que de las seis especies de Bromeliáceas, solo tres tienen un uso textil para los indígenas del chaco, Deinacanthon urbanianum, Bromelia hieronymi y Pseudananas sagenarius. Y aunque son difíciles de discernir en estado vegetativo, y aún en fruto, la especie utilizada en Misión Chaqueña ha sido identificada como Bromelia hieronymi.

Se han identificado chaguares textiles en prácticamente todo el chaco argentino, y también en el chaco boliviano y paraguayo. Es de uso generalizado entre las diversas etnias chaqueñas (Ayoreos, Chorotes, Chulupís, Wichí, menos entre los Pilagás y Tobas), pero no tiene ningún uso para la población criolla y blanca. Al contrario, para los criollos, cuya actividad principal es la ganadería, el chaguar es considerado una plaga, porque abriga culebras y mantiene a distancia el ganado por las espinas que tiene, que no come así el pasto que crece cerca del chaguar.

En los años '40, se desarrollaron varias industrias tanto en Argentina como en Paraguay que extraían la fibra del chaguar, con la idea de hacer cuerdas, telas de arpillera, etc., como sucedáneo del yute, del cáñamo y del lino textil. Las hojas contienen una gran cantidad de fibra y de buena calidad, pero a pesar de ello, por razones técnicas y de precio, estas industrias prontamente cerraron (Luna Ercilla, citado por Pastor Arenas, 1997).

Aunque antiguamente eran los hombres quienes tejían con chaguar sus redes y sogas para la pesca, y hoy aun algunos cosechan chaguar para sus mujeres, el chaguar es una actividad netamente femenina. Las mujeres, en pequeños grupos, salen al monte a cosechar, ellas desfibran la hoja, ellas hilan, tiñen y tejen. Y ellas comercializan los productos, disponiendo libremente de los ingresos monetarios que les reporta. En Misión Chaqueña, las hijas aprenden las diversas técnicas de cosecha, hilado y tejido a los 10 o 12 años, lo que refuerza la idea de que antiguamente la mujer Wichí solo se dedicaba al chaguar durante los días de su menstruación, cuando se veía obligada a quedarse en casa (comunicación personal de Luis de la Cruz).

Pero de ser una actividad de unos pocos días al mes, para la fabricación de objetos de uso domestico o para la pesca, caza y recolección, los objetos de chaguar se fueron transformando en una artesanía consumida por las clases medias urbanas. Se fue transformando en mercancía.

El chaguar es una planta invasora. Su reproducción se hace de forma vegetativa, por estolones. Crece en el monte, en la semisombra y a medida que se va reproduciendo van formando colonias de distintas edades y tamaños que se denominan chaguarales.

Para la cosecha, las mujeres salen en grupo, por todo el día o incluso por dos días si los chaguarales están muy alejados, haciendo "campamento". A veces recorren hasta 20 km. Su meta es cosechar una cantidad suficiente de chaguar para 10 o 15 días de trabajo, la fibra de unos 30 ejemplares.Conocen bien los lugares donde encontrarán chaguar. De cada chaguaral solo eligen aquellas plantas que tienen el tamaño y la calidad requerida. Para saber esto ultimo, sacan una hoja, la desfibran y tensan la fibra con las manos para saber si será resistente.

Con un palo o machete van aflojando la planta del suelo, que luego será soltado con un movimiento de palanca. Se eligen las hojas mas largas y en buen estado, sacan las espinas, y pelan la hoja, separando de las capas externas de la hoja, la parte interior que contiene la fibra, que es con lo cual regresarán a la casa. Las hojas mas cortas y el resto de la planta es abandonado en el lugar.

Machacando la fibra con un pedazo de metal, raspándola con algún objeto con filo y remojándolo en agua una y otra vez, se logra desprender todo el tejido parénquimatico adherido a la fibra. De no hacerlo bien, durante el hilado se lastiman las manos. La fibra luego se hace secar al sol durante uno o dos días hasta que quede bien blanca. El hilado se hace uniendo varias hebras, torciéndolas con un movimiento veloz de las manos sobre el muslo, el cual ha sido untado con una ceniza de una piedra carbonizada, lo que hace mas suave el hilado. Luego las fibras serán teñidas, usando para ello diversos tintes (negro, marrón, gris, rojo son los mas usuales) preparados en base a plantas del monte. Y finalmente, usando una aguja, se hace el tejido.

La calidad del tejido varia mucho según sea para uso propio o para la venta. Los Wichí consideran que los compradores no saben diferenciar una yica de alta calidad ni están dispuestos a pagar un precio justo por ello. Por eso, para las yicas destinadas al mercado, usan un hilo mas grueso y hacen un tejido mas "flojo" (menos denso) lo que les insume menos tiempo y menos material.

La economía del chaguar es enteramente familiar. Las mujeres van juntas al monte, pero cada una recoge para sí. Y cada una vuelve a su casa, donde hila y teje con la ayuda de otras mujeres de la familia, a veces en compañía de vecinas y amigas (von Koschitzky, 1992).

En general el chaguar no se lo cosecha en la época seca (abril-noviembre) cuando las hojas están mas marchitas, la separación de las fibras es mas difícil y estas son mas quebradizas. Con la transformación de las yicas en una artesanía, y a medida que crece la demanda del mercado, se subsana este problema hidratando la hoja sumergiéndola en agua (Pastor Arenas, 1995)

Entre los Wichí no hay restricción alguno al uso y aprovechamiento del chaguar, cada mujer es libre de ir donde le plazca y recoger la cantidad que necesite. El acceso es y ha sido siempre libre, no generándose ningún conflicto entre ellos. La restricción viene mas bien dada por el hecho de que, tanto a los alrededores de Misión Chaqueña como de sus vecinas Carboncito y Salim, el chaguar se encuentra en fincas de criollos, a quienes deben pedir autorización para cosechar el chaguar, y con los cuales no siempre tienen relaciones amistosas. Los criollos no suelen poner para el chaguar las trabas que ponen para la cosecha de algarroba (el fruto del Prosopis sp, el alimento mas importante para los Wichí) o para sacar madera, porque para ellos el chaguar, como hemos ya señalado, además de no tener ninguna utilidad, es una plaga. Algunos criollos, en epoca seca, queman los chaguarales.

Tampoco existe ninguna legislación, municipal, provincial o nacional que regule el uso y aprovechamiento del chaguar. Ello es lógico, tratándose de una planta que no tiene ningún uso alternativo, que no presenta riesgo alguno de extinción y cuya presencia o desaparición no tiene ningún efecto sobre la dinámica del ecosistema.

Los Wichí no realizan ningún manejo o intervención "silvicultural" en el chaguar. Tampoco lo siembran o plantan. Tienen un gran conocimiento de las diversas especies, de los usos de cada una, y saben distinguir cuales les darán fibra de calidad.

Para los técnicos del gobierno y de las ONGs, la creciente escasez de chaguar que obliga a las mujeres a recorrer muchos kilómetros en el montes en busca de materia prima es uno de los principales problemas (véase Anexo B.), pero para las mujeres, el cuello de botella está en la comercialización.

A diferencia de la artesanía de madera en la misma Misión, donde existe un mercado establecido, con dos o tres grandes compradores, que capacitan a cada familia en determinados modelos de artesanía (llamados moldes), les encargan una cierta cantidad, comprándoles luego el producto, en el caso del chaguar, cada mujer debe encargarse de encontrar un comprador, en un mercado altamente incierto. La comercialización se hace mediante el trueque por mercadería, ropa usada o comida, muy excepcionalmente por dinero. A veces ocurre que los compradores les compran en la casa, pero en general las mujeres deben ir a los bolicheros del pueblo, donde reciben harina, azúcar o yerba mate. Para obtener un mejor precio, deben ir a Embarcación, a 45 km.

A la inversa de lo que ocurre con la artesanía de madera de Misión Chaqueña -que goza de reconocido prestigio- la artesanía en chaguar de las mujeres de la Misión no es de calidad, a diferencia del chaguar que se produce en el Pilcomayo, en Formosa o en algunas zonas de Paraguay.

 

5. Libre acceso a los recursos y uso sostenible en el chaco salteño

A partir de las tesis sobre la "Tragedia de los Comunes" de Hardin (1968) quien sostiene que los regímenes de acceso abierto inducen a la degradación de los recursos naturales, los economistas ambientales insisten en la necesidad de establecer derechos de propiedad como la única forma de garantizar un uso sostenible de estos recursos.

Si eso es así, la pregunta obligada es porqué, en el caso de los Wichí, donde el régimen de acceso abierto es innegable y para todos sus recursos naturales, no se produjo degradación hasta la llegada de los criollos a fines del siglo pasado?

En un capitulo anterior hemos intentado, a partir de la cosmovisión Wichí, su relación con la naturaleza y los fundamentos de su economía, dar una respuesta a ese interrogante, señalando:

  • Por un lado el espíritu de prodigalidad, sobriedad o austeridad en el consumo, que limita la extracción a un mínimo (patrón mínimo de suficiencia), lo cual a su vez está refrendado por los tabúes que castigan el derroche o el despilfarro.
  • Por otro lado el precepto de no-acumulación y no acaparamiento, que hace que solamente se atiendan las necesidades domesticas inmediatas que, como hemos visto en el punto anterior, son culturalmente de una gran austeridad

A ello hay que agregar dos elementos claves, lo tardío de la colonización del chaco en relación a otras áreas y ecosistemas de América Latina, lo que permitió que los recursos necesarios a la vida de los Wichí fueran abundantes hasta ya iniciado el siglo XX, y la baja densidad demográfica en un territorio tan extenso.

Y la paradoja es que, contrariamente a lo que sostiene la teoría económica, en el caso del chaco salteño es con el establecimiento de los derechos de propiedad y/o posesión, que se inaugura con la llegada de los ganaderos criollos, prosigue con las concesiones madereras y mas recientemente con todo tipo de inversiones capital intensivas (algodón, feed-lots, etc.), que se degrada aceleradamente este espacio. En otras palabras entonces, no son las formas de propiedad y acceso las determinantes de la degradación sino la relación que establece cada grupo humano o actor social con la naturaleza, lo que determinara la posibilidad, el ritmo y el grado de degradación ambiental posible.

Con la ocupación blanca y el establecimiento de derechos individuales de propiedad/posesión, no solo se modifica la ecuación que relaciona al hombre con la naturaleza, que pasa a ser ahora una relación de acumulación basada en la extracción máxima del recurso, sino que desaparece toda posibilidad de control social sobre el individuo: cada ganadero criollo tiene la libertad de sobrepastorear su puesto (territorio donde se afinca con su ganado), cada obrajero de cortar cuanta madera pueda acarrear, cada empresa de desmontar o degradar el suelo al ritmo que quiera, etc. De lo que se trata en realidad es de una verdadera "tragedia de lo privado", parafraseando a Hardin.

Por otro lado, la ocupación blanca impacta violentamente sobre la sociedad Wichí, tanto en las condiciones objetivas que permitieron una relación armónica con la naturaleza, como en su cosmovisión y en su relación con la naturaleza. A pesar que de la Cruz (1997:57) señala la alta capacidad adaptativa como un rasgo que distingue a los Wichí, esto no parece tan así y más bien parece que el capital y nuestra cultura antropocéntrica han tenido un efecto indeleble sobre la economía Wichí, sus proyectos y sus deseos, desmitificando su aparente opulencia y "revelándoles su desnudez" -como en el cuento del traje del rey-, de lo cual es poco probable que puedan reponerse:

  • la ocupación territorial blanca los fue relegando a espacios reducidos y degradados: hoy en su mayoría solo son ocupantes precarios de tierras privadas o fiscales. La relación abundancia de recursos/baja presión poblacional se ha invertido totalmente.
  • En la violencia del despojo y el arrinconamiento territorial, los Wichí descubren el valor del concepto de propiedad y empiezan a reivindicar los títulos de sus tierras. Otros recursos escasos y con valor de mercado, como la madera, empiezan a tener "propietarios".
  • los tabúes van siendo desmitificados, a partir de la evangelización primero y de la secularización después: no existen los dueños, solo existe un Dios creador de la naturaleza, que no parece castigar a quienes maltratan y derrochan la naturaleza, al juzgar por los niveles de prosperidad que parece exhibir el hombre blanco
  • el prolongado contacto con una economía que promueve la acumulación y el consumo de productos manufacturados, rompe con el precepto no-acumulación, de distribución y de suficiencia. A ello se agrega que las actividades de subsistencia, caza, pesca y recolección son cada vez mas difíciles en un medio degradado. Ahora es necesario asalariarse y producir para el mercado.

En este nuevo contexto, ¿cual es la relación entre libre acceso y uso sostenible de los recursos?

En la actual situación de transición del pueblo Wichí, es incierto cual será la suerte del acceso libre e irrestricto a todos los recursos que rigió históricamente. Si bien es cierto que hoy aun el libre acceso sigue existiendo para los recursos menores (fauna, alimentos del monte), ello está vinculado a la inseguridad en la tenencia de la tierra y a la menor importancia económica que van teniendo estos recursos en la economía familiar Wichí. La madera, por el contrario, especialmente de las especies semi valiosas y allí donde es escaso, crecientemente va dejando de ser un recurso de libre acceso.

Pero de persistir el libre acceso a los recursos, rotos los preceptos que impedían la acumulación y la extracción abusiva, y en un contexto de presión del mercado por ciertos productos (el chaguar entre ellos), ayudados por las ONGs que buscan ansiosamente productos forestales no madereros susceptibles de ser transformados o comercializados y a partir de los cuales elevar los niveles de ingreso de la población Wichí, el uso sostenible de determinados recursos, que podemos denominar recursos promisorios (Llosa, 1996) está en peligro.

En el caso del chaguar, como veremos mas adelante, hay dos factores que por ahora limitan esta posibilidad: la muy baja capacidad de transformación de chaguar en artesanía que tienen las mujeres Wichí, debido a la persistencia de una tecnología rudimentaria y laboriosa, y un mercado nacional e internacional en los cuales los productos de chaguar no son competitivos.

Finalmente, también es importante enfatizar que solo un análisis histórico da cuenta de cuales son las perspectivas de uso sostenible de un recurso determinado en un contexto socioeconómico dado. El uso sostenible o no de un recurso no es un estado, una situación dada, es el resultado de un proceso.

 

 

6. Oferta, demanda y control del uso del chaguar

El documento TAC como marco analítico para el entendimiento de los factores que influencian la sostenibilidad del uso del chaguar

Como señala una primera versión de este documento (julio 1999), el objetivo de dicho marco es "mejorar la comprensión de los factores que condicionan (favorecen o restringen) la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales vivientes". En ese sentido, el desafío no es hacer un listado o inventario de dichos factores, sino generar un modelo que permita entender las interrelaciones: como acertadamente señala ese documento, "la sostenibilidad no es una experiencia aislada del uso de recursos naturales vivientes por un individuo o una comunidad, pero más bien es el producto de la relación entre los varios factores que intervienen en la sostenibilidad. No es un "estado" sino un proceso en una dirección dada."

Dos elementos merecen ser destacados de esta afirmación:

  • que la sostenibilidad es la resultante de un proceso, y que por lo tanto existe una dimensión histórica ineludible que debe ser analizada para llegar a entender la situación presente, lo que hemos intentado hacer en capítulos anteriores
  • que el uso sostenible o no de los recursos naturales vivientes es el resultado de una mirada transdisciplinaria que interrelaciona diversos factores.

El documento del TAC se propone superar el tradicional modelo Oferta-Demanda-Control (julio 1999), y propone un modelo distinto o alternativo (enero 2000). Sin embargo este modelo, como se ha señalado en la introducción no deja de ser una larga y completa enumeración de factores, variables e indicadores que deben o pueden ser tomados en cuenta para analizar la probabilidad de uso sostenible de un recurso dado, pero no brinda un modelo explicativo o interpretativo, que interrelacionando dichos factores, permita profundizar en este análisis.

Por ello, nos hemos sentido obligados a retomar el clásico esquema Oferta-Demanda-Control (Cuadro 1 -ver Cuadro1.gif 56 Kb), para analizar la situación del Chaguar en Misión Chaqueña.

Tres de las preocupaciones del TAC con respecto al clásico esquema Oferta-Demanda-Control (ODC) merecen un comentario:

  • el TAC considera que el análisis del uso sostenible requiere que sean incorporados factores sociales, políticos y culturales, tanto "internos" (locales) como "externos" (macro). Como se verá en el caso del chaguar ello es perfectamente posible con el esquema de Oferta-Demanda-Control.
  • El TAC da una gran importancia al aspecto de equidad, con lo cual concordamos totalmente. Este aspecto también ha sido tomado en cuenta, tanto en el análisis histórico, como al analizar la situación actual.
  • El TAC llama la atención sobre el tiempo, como un factor importante en el análisis de la sostenibilidad, aunque no logra incorporarlo. Y no logra hacerlo porque, a pesar de ser consciente de que la sostenibilidad es un proceso dinámico, su planteamiento termina siendo estático, a-histórico, limitándose a relevar una gran cantidad de variables en un momento dado.

A continuación analizaremos los factores que inciden o regulan la oferta de chaguar, luego aquellos que frenan o afectan la demanda de chaguar. En tercer lugar retomaremos la cuestión del control o del acceso al recurso, para finalmente analizar las interrelaciones entre estos tres factores y como condicionan el uso sostenible del chaguar (véase Cuadro 1 - Factores que condicionan el uso sostenible del chaguar  -ver Cuadro1.gif 56 Kb).

Dos grandes rasgos merecen ser resaltados:

  • la incidencia que tiene el proceso de ocupación del chaco salteño para entender la oferta, el control e incluso la demanda de chaguar, en otras palabras la importancia de la dimensión histórica (historia ambiental)
  • la alta variabilidad o inestabilidad que caracterizan a muchos de estos factores, cuyo comportamiento en el corto y mediano plazo es absolutamente incierto, de allí que sea difícil predecir para el futuro si el uso del chaguar será sostenible o no.

 

Factores que regulan la Oferta del Chaguar

Como hemos señalado, la percepción acerca de la abundancia/escasez actual del chaguar difiere según hablemos con los técnicos o con los propios Wichí. En ausencia de estimaciones serias sobre el chaguar hoy disponible (que por otro lado, visto la poca importancia que tiene esta planta, tanto en términos ecológicos como en términos socioeconómicos para la sociedad "blanca", es difícil pensar que alguna vez sea objeto de este tipo de estudios), el principal indicador de escasez para los técnicos son las distancias recorridas por las mujeres Wichí para conseguirlo, mientras que el indicador de abundancia para los Wichí es que nunca han tenido problemas en abastecerse de materia prima.

Mas allá de esta discusión más subjetiva sobre abundancia y escasez, lo cierto es que la acelerada degradación del chaco está impactando fuertemente sobre la vegetación arbórea y arbustiva, por lo tanto sobre la semi sombra que el chaguar requiere para reproducirse, por lo tanto sobre la oferta de chaguar. En otras palabras, el chaguar disponible está reduciéndose rápidamente, aunque no haya llegado a un punto critico que pone en riesgo su disponibilidad para las mujeres Wichí. Y la degradación sin lugar a dudas, es la principal causa de su progresiva desaparición, sin punto de comparación con la incidencia que tiene la mayor demanda de chaguar por las artesanas Wichí, cuyos efectos no se sienten mas allá de 3 o 4 Km de su comunidad.

La degradación del ecosistema, ya lo hemos dicho es el resultado del proceso de ocupación del chaco salteño, a través de la ganaderización y luego del obraje. Interrumpido el ciclo de reproducción del bosque, talados los mejores arboles, el chaco se fue desertificando. Y finalmente también es el fruto de una equivocada política de tierras de la Provincia de Salta, que no ha sabido resolver los numerosos conflictos por la tierra entre pequeños ganaderos criollos y comunidades Wichí, prolongando la precariedad y la incertidumbre en la ocupación de espacios comunes, con lo cual ninguno de estos grupos está interesado ni tiene los medios para cuidar los recursos naturales. Esta política de tierras "de la inercia", se alimenta de un sentimiento anti-indígena, que perdura en la clase política salteña.

En los últimos años el proceso de degradación tiende a acelerarse como resultado de un fenómeno de concentración de la propiedad en el chaco salteño y de desmontes masivos, en una visión productiva cortoplacista que considera a la tierra como un recurso fungible. Ello es posible por los muy bajos precios de la tierra, y la ausencia de una voluntad política para fiscalizar estos daños ambientales. En este contexto, el chaguar desaparecerá aceleradamente.

 

Factores que frenan la Demanda de Chaguar

El chaguar, tal vez afortunadamente, solo tuvo y tiene uso para los pueblos chaqueños. Para los demás pobladores del chaco, los criollos, el chaguar es mas bien una planta invasora, dañina para el ganado. Y los intentos de procesar industrialmente la planta en los años '40, fracasaron y fueron de corta vida (Pastor Arenas, 1997).

En segundo lugar, la persistencia de las técnicas tradicionales, que exigen mucho esfuerzo y mucha laboriosidad tanto en la cosecha y descarnado, como luego en el hilado, teñido y tejido, son una limitante para una mayor extracción del recurso. La poca capacidad de transformación de fibra en productos textiles mediante estas técnicas, que en términos económicos denominaríamos baja productividad, unido al hecho de que comparativamente al territorio la población indígena chaqueña es muy poca, también es un elemento que favorece un uso sostenible del recurso.

Un tercer factor que frena la demanda del recurso son las limitantes del mercado para la textilería de chaguar, tanto en el mercado nacional como en el mercado internacional. La muy baja productividad en la confección de productos de chaguar señalada anteriormente, hace que una mujer pueda producir no más de 3 o 4 yicas al mes. Si consideramos que la política macroeconómica seguida por el gobierno desde 1990 ha significado que la Argentina tenga en términos comparativos internacionales uno de los costos de vida mas alto, las mujeres no están dispuestas a recibir menos de 5 o 7 US$ por yica, lo que para ellas significa un ingreso de US$ 15 a 30 US$ por mes. Con estos costos, y la cadena de intermediarios existentes antes de llegar al consumidor final urbano (ya sea en Buenos Aires o Londres), la yica llega a costar en el mercado entre $ 10 y 25, con lo cual es difícil que compita con productos similares de otros países de Asia e incluso de América Latina, con excepción de consumidores con cierta "sensibilidad étnica" o que son capaces de reconocer la calidad de un trabajo de gran valor artesanal y estético.

Pero también hay factores que más bien presionan a favor de una mayor demanda de chaguar. Por un lado la tecnología de extracción del chaguar, que lleva a la muerte de la planta en lugar de solamente extraer aquellas hojas largas cuya fibra será aprovechada. En segundo lugar, ya hemos mencionado como, en el marco del proceso de ocupación del chaco salteño, hacen su aparición distintos actores ( Iglesia Anglicana, ONGs, el capital comercial) que van transformando la economía Wichí, abriendo la posibilidad de que algunos productos destinados a satisfacer necesidades domesticas, como es la textilería del chaguar, sean comercializados como artesanías, incrementando fuertemente la extracción de este recurso. A ello se agrega un tercer factor, el hecho de que las mujeres no tengan otra alternativa para generar ingresos monetarios fuera de la artesanía del chaguar, un factor de mayor presión sobre este recurso, especialmente allí donde se han ido cerrando las alternativas de empleo temporal para los hombres y cuando las actividades de subsistencia, caza, recolección y pesca han ido mermando.

 

Acceso y Control del Chaguar

Como hemos señalado al analizar la relación sociedad-naturaleza y el funcionamiento de la economía Wichí, el acceso libre e irrestricto a los recursos naturales no condujo, antes de la ocupación "blanca" del chaco salteño, a degradación alguna. Es con la llegada de los criollos y la privatización de la mayoría de las tierras de la zona que se produce el acorralamiento territorial de los Wichí. Este acorralamiento, modifica la territorialidad clánica existente, que permitía que las bandas tuvieron amplios territorios para recorrer en forma estacional. La reducción de los espacios donde pueden cazar y recolectar hace que los "recorridos" de las distintas comunidades y familias se vayan superponiendo. Por otro lado, allí donde la iglesia anglicana logra nuclear a los Wichí en una suerte de semi-sedentarización, se van definiendo territorios reducidos en las cercanías de las casas. Allí empieza a darse una suerte de propiedad comunal sobre los recursos, donde el acceso sigue siendo libre para los miembros de esa comunidad, pero de exclusión para todos los demás. Al interior de la comunidad, el acceso sigue siendo libre para la mayoría de los recursos (frutos del monte, semillas, animales), pero en algunas comunidades, como Misión Chaqueña, se va regulando el uso de recursos como la madera, escaso y valioso.

El resultado de este acorralamiento territorial, unido a la semi-sedentarización es una mayor presión sobre los recursos del monte mas cercanos a las viviendas, en lo que podríamos denominar presión localizada. Esto es en particular lo que ha ocurrido con el chaguar.

 

¿Uso Sostenible del Chaguar?

Como resultado de todos estos factores que influyen sobre la disponibilidad, oferta, demanda y acceso y control sobre el chaguar, es difícil concluir si hay un uso sostenible o no del recurso. Todo parece indicar que aun no siendo un recurso en extinción, existen megaprocesos que afectan al ecosistema en general que pueden llegar a reducir drásticamente la disponibilidad de esta planta. En la misma dirección actuaría la introducción de algunas técnicas que facilitaran el procesamiento de la fibra, lo que tendría un doble resultado, por un lado incrementando notablemente la productividad de las artesanas Wichí, por otro lado favoreciendo una disminución de los costos de estos textiles, volviéndolos mas competitivos en el mercado, reactivando la demanda de productos de chaguar.

Pero hay otros factores que podrían en el corto plazo favorecer una mayor disponibilidad u oferta de chaguar, como una política de tierras que zanjara definitivamente los conflictos indigena-criollos, otorgando títulos de propiedad a cada grupo, el innovar en técnicas que permitan cosechar la hoja sin remover la planta en su totalidad, o la puesta en marcha de políticas sociales que permitan que las mujeres no deban depender de este magro ingreso monetario para su subsistencia.

 

 

7. Conclusiones

Lo macro y lo local como factores determinantes de un uso sostenible

Todos los modelos para analizar la sostenibilidad -y el TAC no es una excepción- hacen una distinción entre los factores internos (o 'locales') y los factores externos (o 'macro'). El valor de este discernimiento es poder contar con un modelo interpretativo que, interrelacionando los diversos factores, nos permita ver los distintos escenarios para la sostenibilidad del recurso, pero también de saber en que plano deberá actuarse, en el macro o en el local. En otras palabras se trata de ver si vale la pena incidir sobre la realidad local, que es en general el espacio donde nuestras instituciones y proyectos pueden tener algún tipo de efecto.

Ello significa también que los factores no tienen el mismo peso, es decir que no condicionan con la misma fuerza, positiva o negativamente, el uso sostenible del recurso. En el caso del chaguar y las comunidades Wichi, el estudio de caso muestra que no son los factores locales los que condicionan negativamente la posibilidad de un uso sostenible: al contrario tal vez si hacemos un balance pueden tener una influencia a favor de un uso sostenible del chaguar. Mas bien son los factores macro los que tienen un efecto decisivo sobre la oferta de chaguar y amenazan a muy corto plazo la sostenibilidad: hoy el uso sostenible del chaguar no está amenazado por un uso desmedido por parte de los Wichí, sino por las alteraciones que ha sufrido y sigue sufriendo el ecosistema (desmontes, sobrepastoreo, etc.) y una equivocada política de tierras que no devuelve a la población Wichí aunque sea parte de sus territorios.

Ello tiene una serie de implicancias en términos del impacto que puede llegar a tener un proyecto de desarrollo en la zona, o actividades aisladas, como p.ej. los intentos de domesticación de la planta.

 

Los Wichí, una sociedad en transición

Como resultado del proceso de ocupación de sus territorios y su creciente relación con el mundo "blanco", las comunidades Wichí están en plena transición, pasando de una economía basada en la caza, la pesca y la recolección, a una economía cada vez mas monetizada, ya sea a través de la producción artesanal para el mercado, el enganche como peones en forma temporaria en fincas poroteras o frutihortícolas (allí donde todavía es posible), la producción de postes o de carbón, y mas recientemente mediante planes de empleo mínimo promovidos por el gobierno. En realidad, todas las familias Wichí combinan ambas actividades, las de subsistencia y las que generan dinero, pero en proporciones distintas, lo que depende en general de cuan aislada o inaccesible es la comunidad. El caso de Misión Chaqueña es tal vez un caso extremo de inserción al mercado y de pérdida progresiva de sus tradicionales actividades de subsistencia.

A la par de está transición, existe aparentemente también una corriente de afirmación étnica, de reivindicación de la tierra y del territorio. Los Wichí, en contraposición a otros pueblos chaqueños, parecen migrar poco en forma definitiva, lo que indicaría la presencia de mecanismos de resistencia a ser "integrados" a la sociedad nacional, reafirmando la vigencia de su identidad.

Todo ello nos marca un gran signo de interrogación sobre el futuro del pueblo Wichí: en qué medida su forma de relacionarse con la naturaleza y su economía de no-acumulación pueden resistir los embates de los valores de la economía dominante. Lo cual tendrá consecuencias significativas para el uso sostenible del chaguar.

 

Los PFNM como recursos promisorios..¿para quién?

En los últimos años, con la revaloración de los conocimientos indígenas sobre su ambiente, se "descubren" los Productos Forestales No Madereros (PFNM), que son vistos como panacea ya que a la vez que fortalecen la identidad cultural y mejoran los niveles de ingreso de la población indígena, constituyen un interesante anzuelo para la conservación y el manejo de los bosques y la biodiversidad, en especial cuando implican un uso no consuntivo del bosque.

Sin embargo, no siempre es la población indígena quien termina beneficiada por sus PFNM. En ese sentido, es interesante la distinción que Jaime Llosa (1996) introduce entre "recursos promisorios en sí" y "recursos promisorios para los indígenas". La tesis de Llosa es que existe una infinidad de productos de la biodiversidad que tienen un mercado potencial, pero que las condiciones bajo las cuales esos productos acceden a los nichos de mercado requieren un desarrollo tecnológico, un know-how de marketing y un capital de trabajo tal, que las propias comunidades indígenas no pueden hacerlo. Por el contrario son pequeños y medianos empresarios o comerciantes quienes se apropiaran de estos recursos, quedando la población nativa en una situación subordinada. En otras palabras, los PFNM no son "recursos promisorios para los indígenas" y los verdaderos beneficios serán apropiados por estos sectores medios, reforzando la estructura de inequidad ya existente. Nuestro estudio de caso refuerza esta tesis.

Ello tiene también implicancias ambientales ya que, en la medida que un determinado PFNM tenga "éxito" en el mercado, estos sectores intermedios buscaran maximizar sus ganancias aumentando la tasa de extracción, involucrando mayores superficies y artesanos, lo que tendrá consecuencias en el uso sostenible del recurso.

 

Acceso Libre, Derechos de Propiedad y Degradación Ambiental

A partir de Hardin ("la tragedia de los comunes"), y una vez resuelta la distinción entre recursos de propiedad comunal y recursos de acceso abierto, los economistas ambientales insisten en que estos últimos, ineluctablemente se degradan ya que, por la naturaleza egoísta del individuo, los intereses de cada miembro se oponen a los intereses del conjunto de la comunidad. Y que la única solución es el establecimiento de derechos de propiedad que conllevan el derecho de excluir a terceros del acceso a dichos recursos.

El caso del chaguar muestra que ello no es necesariamente cierto, que los Wichí -para quienes el acceso a los recursos es totalmente libre- lograron durante siglos conservar el ecosistema sin degradarlo y que ello se explica por la relación de reciprocidad que establecen con la naturaleza, que presupone también una economía de no-acumulación, basada en principios de equidad. Y que por el contrario, la aparición de derechos de propiedad y posesión sobre la tierra, con una concepción de la naturaleza como objeto inerte que debe ser aprovechado por el hombre, fue lo que permitió la degradación del Chaco, en algo que hemos dado en llamar, parafraseando a Hardin, como "la tragedia de lo privado".

Hoy sin embargo, cuando los Wichí han sido arrinconados sobre pequeñas fracciones de tierra, que su empobrecido bosque ya no les permite subsistir, es decir ahora que se ha roto el equilibrio que permitía una relación armónica de los Wichí con la naturaleza, pareciera ser que el libre acceso, en un especie de circulo vicioso, acelera la degradación del entorno. Y la necesidad de controlar los recursos sentidos como escasos, y de establecer derechos de propiedad sobre algunos de ellos (la madera), emerge lentamente entre ellos.

Este tardío establecimiento de derechos de propiedad sobre los recursos ya no resuelve nada ya que con los niveles de degradación del chaco, la única solución para este ecosistema es una fuerte inversión de capital -solución inviable para los Wichí- o promover su recuperación natural, lo que requeriría que durante 20 o 30 años se dejara de hacer ganadería, se impidiera la tala de arboles y se hicieran intervenciones agronómicas en los lugares mas desertificados.

En realidad de lo que se trata es de generar las condiciones para revertir la degradación existente, revirtiendo una errada política de tierras que al despojo, sumó la incertidumbre y condiciones de pobreza que facilitan una economía minera de los recursos naturales, a costa del empobrecimiento del ambiente y de la gente. Y ello no significa establecer nuevos derechos de propiedad, si no mas bien el devolver a los Wichí sus territorios, generando las condiciones para que se integren al mercado en condiciones de equidad y sin renunciar a su identidad.

 

La tensión entre la mirada de afuera y la mirada de adentro ¿quién tiene razón?

Mientras que las ONGs y los técnicos están preocupados por la creciente escasez del chaguar, y buscan formas de propagar la planta, para que las distancias que recorran las mujeres sean menores, "acercando" el chaguar a la comunidad, la preocupación central de las mujeres Wichí es la comercialización de sus productos, asegurarse un mercado a un buen precio. Para ellas, como pueblo semi-nómade, las distancias no tienen el significado de esfuerzo que tienen para nosotros, y recorrer el monte tiene además un valor social.

El estudio de caso revela que podrían también haber otras miradas, los economistas podrían interrogarse sobre el futuro que pudiera tener un recurso de libre acceso en un escenario de creciente demanda, otros podrían mas bien mirar los problemas de fondo, la degradación del ecosistema, la pobreza, el impacto cultural que significa para los Wichí esta forma de insertarse en la sociedad envolvente.

Esta percepción diferente de los problemas, el viejo quehacer de la 'sociología del conocimiento', lo que ha dado fundamento a todas las corrientes de investigación participativa, debe también ser contemplado en las propuestas de análisis de los usos sostenibles de los recursos naturales, las que por ahora generalmente privilegian miradas de afuera.

 

 

Historia Ambiental y Análisis de Sostenibilidad

El estudio de caso muestra cuan determinante ha sido el proceso de ocupación territorial del chaco semiárido en las posibilidades un uso sostenible del chaguar. La historia ambiental de dicho espacio es la que nos permite entender los factores que determinan la oferta de chaguar, el porqué hay una presión localizada sobre el chaguar, e incluso como se va mercantilizando la economía Wichí, definiendo otros niveles de demanda del recurso. Los procesos históricos, por ultimo, son los que permiten visualizar distintos escenarios para el futuro, escenarios que implican distintas posibilidades o niveles de sostenibilidad del chaguar.

 

La variable tecnológica define diversos escenarios de sostenibilidad

La tecnología disponible, como muestra el estudio de caso puede tener una importancia fundamental para favorecer o no el uso sostenible del recurso. En el caso del chaguar, la variable tecnológica es determinante en tres sentidos:

  • los intentos de industrialización del chaguar en los años '40 fracasaron por que el proceso de industrialización no era rentable. De haberlo sido, es posible que hubiera conducido a una devastación de los chaguarales, como sucedió con los quebrachales a principios de siglo.
  • El hecho de que las mujeres Wichí sigan utilizando procedimientos muy laboriosos en el descarnado, hilado y tejido del chaguar, con una bajísima productividad, lo que ha evitado una mayor extracción de chaguar, en dos sentidos: por la poca capacidad de transformación, y por los costos de producción, que no son competitivos en el mercado interno e internacional, y que redunda en una menor demanda. De producirse una innovación importante en el procesado de la fibra y en la confección textil -lo que no parece tan utópico- el uso sostenible del chaguar a nivel local será poco probable.
  • La técnica de cosecha del chaguar hoy implica la muerte de la planta. Pero existen ya ensayos que muestran la posibilidad de solo cosechar las hojas mas largas, dejando que las hojas mas pequeñas sigan creciendo. Su eventual introducción o adopción por las mujeres Wichí implicaría un uso mas sostenible de las plantas existentes.

La variable tecnológica es, por lo menos en este caso, una de las mas sensibles e inciertas, sobre las cuales el análisis debe detenerse con mayor cuidado al trazar los posibles escenarios de sostenibilidad.

 

Conservación y Equidad

El caso del chaguar muestra que, por lo menos en el corto plazo, la equidad no necesariamente va de la mano de la conservación del recurso. En efecto la posibilidad tecnológica de mejorar productividad en la cosecha, hilado y tejido del chaguar, disminuyendo los costos, junto a la posibilidad de mejorar la relación con el mercado, podría significar una mucha mayor producción de objetos de chaguar, la que a la postre significaría a la vez mayores ingresos para las artesanas, pero también una mucho mayor extracción del recurso.

En los últimos años, los conservacionistas han tendido a adoptar posiciones que muestran que el interés de la conservación coincide con el interés de los pobladores, mostrando que ésta no está reñida con el desarrollo económico y social. Esta coincidencia de intereses está en la misma definición del concepto de desarrollo sustentable, también en quienes incluyen a la equidad como parte inherente de la sostenibilidad. Sin embargo, ello no necesariamente es así, en un determinado tiempo y lugar, donde ambos objetivos, conservación y equidad pueden estar opuestos. La pregunta obvia es ¿cuando la conservación de un recurso o ecosistema es lo suficientemente importante para postergar mejores condiciones de vida para la población? o viceversa ¿ podemos pensar en 'sacrificar' los chaguarales en aras de mejorar las condiciones de vida de los Wichí?

 

Anexo A. Relatos y testimonios acerca del Dueño del Chaguar

 

Como se ha señalado en el documento, para los Wichí no existe el concepto de propiedad de la tierra o de los recursos naturales y el acceso a los mismos es totalmente libre. La existencia de dueños para los diversos espacios (río y monte) y para los diversos recursos (cada animal tiene su dueño) parecieran indicar lo contrario. Pero en realidad, en una economía de distribución, quien algo tiene o posee es para compartirlo, por ello el dueño es dueño pero no puede "mezquinar", es decir no puede no compartir con las personas, como el Wichí no puede dejar de compartir lo que tiene con el resto de su familia. El valor del tabú es evitar que alguien extraiga de más pero sobre todo que extraiga y mal use (despilfarre, derroche). También es interesante la referencia a Dios, como el verdadero dueño de la naturaleza y de las cosas, que siembra dudas sobre la existencia de estos "dueños", pero que refuerza la idea de que las personas no son dueñas de las cosas, que nadie tiene derecho a mezquinar, que el acceso debe seguir siendo libre.

Los relatos o testimonios que presentamos a continuación fueron recogidos en cuatro comunidades Wichí de la zona del Bermejo, Misión Chaqueña, Carboncito, La Golondrina y La Paloma. Fueron recogidos en español. Se ha incluido los testimonios en su totalidad por el valor antropológico que tienen. Empezamos con el de Griselda de Carboncito, por ser el relato mas completo e interesante.

Griselda: "Hace tres días estaba conmigo un chango, con la señora, estaba contando, tiene dueño esta chaguar, tiene dueño. Una mujer o un hombre. Y esta chaguar, dice que la mujer que vive en el monte...La madre del monte dice que se llama Y ellos mezquinan, cuando uno va seguido seguido sacando esto, dice que ella ya se enoja. Entonces ya le tiene bronca a uno. Y eso dice que a veces agarra un ataque, cualquier persona. Dice que el hombre le mezquina, porque son de ellos, porque son plantas de ellos, dice. Y a veces me pongo a pensar que ellos dicen que son de ellos, pero no son de ellos, son de Dios. Porque ellos no hacen las plantas, Dios hace eso. Toda planta que hay, Dios ha hecho."

"Y después viene esa señora u hombre, dice que el hombre que mezquina estas chaguares no tiene cabeza. La mujer tiene así un cabello largo. Ellos están bajo la tierra. Ellos están. Ahora dice que por allí andan ellos, andan rodeado a uno. Y ellos hacen eso porque a veces uno no piensa, uno no piensa nada de Dios...y ellos le tiene bronca a la persona...y yo veo que...me parece que es así. Porque hace poquito vinimos al monte, éramos mucho, seis éramos. Y al otro día me ha agarrado una enfermedad. Pero yo sentía un ruido del monte, debajo del monte ese, pero mas allá. Yo sentía uno que golpeaba los palos, golpeaba y nosotros decíamos que será eso, será vaca... Eran cuatro de la tarde. Salimos en el monte y nos seguía, seguía, seguía...hasta llegar para este lado. Otras mujeres que son corajudas decían "no es nada", es el dueño del chaguar, decían. Yo no creía, no creía. Pero después...al otro día me ha agarrado una enfermedad. Después he pensado que es cierto lo que dicen".

"Primero yo soñaba, soñaba que dice que hay una señora que dice "no saques, vayan por allí porque estas son mías, no saquen mas porque estas son mías". No quiere que saquen porque es malo. Unos dicen que son espíritus del mundo, otros dicen que el espíritu de las personas que se murieron hacen mucho, como eran malos, no se querían, peleaban, se odian entre ellos y dice que esas personas cuando nosotros vamos donde ellos están, ellos le mezquinan, no quieren que nadie toque, que nadie le corta palos, porque son de ellos. Pero no le tenemos miedo, no les hacemos caso" Griselda nos muestra un hormiguero que es la casa del dueño del Chaguar: se lo contaban los antiguos y le decían que no lo pisotearan, "sino les agarra un calor, un dolor de hueso y toda la cabeza, así me contaba mi abuelo, no quiere que yo me arrime allí, pero ahora que estoy vieja, no tengo miedo".

"No hay uno solo, son varios los dueños del chaguar". "No le pido permiso porque yo no lo veo. Yo ya sé que hay Dios, Dios vivo, y ese es el único que hay que pedir, que nos cuide, como ahora, que no nos pase nada..." "Mi abuelo me sabia contar que, antes, los antiguos, ellos no sabían si hay Dios entonces ellos adoraban ellos, el dueño del chaguar. Ellos le hablan dice, el dueño de esta tierra. Hasta ahora ellos hacen misa, que le dicen. Hay un palo que tiene una fruta, y ellos le tuestan, lo muelen, y llega día sábado y ellos se van al monte, hacen misa, y ellos ven como si fuera que están viendo cuando ellos comen ese, no comen sino meten en la nariz, y ellos cantan, no hablan. Ellos gritan, gritan... Los brujos trabajan eso. Los brujos usan el chaguar, hacen una cintita y atan la cabeza. Eso lo hacen porque lo pide el dueño del chaguar. Se lo pide al brujo. Porque ellos hablan con el brujo. Ellos son que le hacen trabajar".

"El dueño del chaguar come bichos del monte, pichi, igual que nosotros."

"Hay un chango que se murió hace cuatro años, él cuenta que la mujer es la madre del monte, dice que le llevaba a la casa, la encontraba como una persona se presenta, una mujer linda, tiene un cabello largo, rubio, bonita la mujer, y le llevaba el chango. Pero resulta que el chango, cuando ha vuelto, ha vuelto como un loco, perdido ya. Porque el chango no quiere quedarse con ella. Pero le lleva dice. Cuando ha llegado a la casa de ellos, lo ha atendido como persona viva, le traía mate, comida, como una novia dice....dos eran. Le servían comida. Le preguntaba que tipo de comida le gusta, chorizo o cualquier cosa, le ofertaban al chango. El chango quería chorizo. Pero el chango miraba así la comida, no era chorizo, es víbora. Esa es la comida de la madre del monte".

"El dueño del chaguar es mujer y hombre. Hombre sin cabeza, dice. Cuando es mujer, le lleva al hombre, porque le quiere...que vive con ella. Si es hombre quiere una mujer, si encuentra una mujer le lleva. Se lo lleva, ya no vuelve mas, porque ya lo lleva abajo....Le mezquina persona, no quiere que ande con personas vivas, o solo ella o solo él. Porque cuando lo ve, le mata (la madre del monte a la persona que ve con su compañero). Es celosa, no quiere que nadie se arrime. Y le mata"

"Mi abuelo no quería que nos fuéramos al monte solos, tienen miedo que nos perdimos, que nos llevan"

 

Paulino (Misión Chaqueña): "Antiguamente, hablábamos de dioses "lewujuy". El chaguar también lewuki, es decir tiene dueño... No podemos estar desperdiciando, tirando, mal usando porque nos puede castigar el dueño... Es lo mismo que cuando conservan los dioses del monte... Es una parte de la cultura Después de dioses del río, los cerros tienen sus dioses, la lluvia con sus dioses, es decir que todo se hablaba de lewujuy, salvo el gran brujo, que trabaja con curanderos, hechiceros, que tenia su lewujuy también, tenia sus dioses..."

 

Simón (La Golondrina) "Puede ser que ellos habrán visto (al dueño del chaguar), como dicen que hay pachamama del monte, que se hace dueño...pero hay un solo Dios, de arriba, que es el dueño de todo."

"Las mujeres, cuentan... que es un dueño, una persona, bajita...que siempre cuida el chaguar.

Dice que cuando sacaban de mas ya sale esa persona, decían los abuelos. Antes han visto, ahora ya no."

(Otro Wichí presente)"Hay gente que practica magia y que, para asustar a las mujeres, se esconde en el monte bajo forma de bicho". (desmitificando al dueño del chaguar y el hecho de que sea un ser sobrenatural).

(Simón)"Se siente ruido pero no se la ve...una mujer caminando ligerito que se desaparece...cabello largo..."

(otro Wichí) "Está la pachamama del monte, que es el dueño del chaguar, de todo el monte, que todo mezquina, mezquina hasta quirquincho, corzuela. Tanto como un cazador, una persona que se dedica mucho a matar los bichos del monte, también dice que le aparece...hay gente que esta todos los días están en el monte cazando, cazando...a ese se le aparece, es para ahuyentarlo del monte, para que esa persona deje de molestar a los animales..."

(Simón) "Para comer un bicho hay que matarlo...pero muchas veces va herido, eso es lo que no le gusta..."

 

Santiago (La Paloma) (Del dueño del chaguar).."parece que cuando se mezquina hace daño, se enferma uno...pero muy raro... Como antes uno usaba o cortaba mucho, o desperdicia mejor dicho, entonces parece que a ellos no le gusta, ese tipo es magre de todos los chaguares, se mezquina, es igual que persona...hay noches que lo han visto -yo no he visto, alguno debe ser que ha visto. Hay nombre, es magre del chaguar.... es una mujer, enanita...Joden porque dicen que es de ellos el chaguar. No les gusta que desperdiciar. Lo que tiene que sacarse, tiene que hilar. Por ahí enferma o mata. No le gusta dejarse ver. Enanito es, puede tener chiquitos también".

ANEXO B. Ensayo de Domesticación del Chaguar (Bromelia hieronymi) en Misión Chaqueña

La idea de domesticar el chaguar no es nueva. Pastor Arenas (1995), citando a Luna Ercilla señala "algunos ensayos de cultivo de estas bromeliáceas textiles fueron promovidos en campos de experimentación en provincias chaqueñas de la Argentina, siendo sus resultados promisorios", ello en las décadas del 40 y 50 cuando hubo intento de industrializarla. También se sabe de algunos ensayos promovidos por los anglicanos en la década del '70 en la frontera con Paraguay, y actualmente de una experiencia en Bolivia, con indígenas ayoreos, con financiamiento de la FAO.

La experiencia tuvo lugar en el segundo semestre de 1999. Se alambró perimetralmente una hectárea para evitar la entrada de animales. Dado que el chaguar crece bien con cierta sombra, se dejaron los pocos arboles que había en la parcela, mayormente algarrobos (Prosopis sp).

En octubre se realizó el transplante. Como el chaguar es escaso en la región, se trasladaron 50 kms al noreste, donde cosecharon centenares de plantas las cuales fueron llevadas a Misión Chaqueña en camioneta. Una parte fue transplantada el mismo día, para evitar la deshidratación o el stress, otra parte fue guardada a la espera de las lluvias, siendo plantados 10 días después, cuando muchas plantas ya habían muerto. Se hicieron franjas de 5 metros de ancho, dejando lo demás con la vegetación existente. En las franjas fue sembrado a 1 metro de distanciamiento. Una parte fue plantada con cierta sombra, pero otra parte fue plantada a pleno sol.

Del punto de vista técnico los resultados no son buenos (al cabo de cuatro meses). Muchas plantas se han secado, pero algunas han sobrevivido. Los principales problemas aparentemente son:

  1. el tipo de suelo. Provienen de un lugar con textura arenosa y fueron sembradas en tierras mas bien arcillosas.
  2. Las primeras lluvias tardaron en venir. Y aunque las plantas han demostrado que pueden resistir cierto tiempo almacenadas (no hay diferencia entre las que fueron transplantadas el mismo día y las que lo fueron 10 días después), la falta de lluvia ha castigado a las plantas.
  3. Las plantas que fueron sembradas al sol han sido fulminadas por el exceso de radiación. Las plantas sembradas en la semi sombra han mostrado un mayor grado de supervivencia.

La experiencia de Misión Chaqueña se inspira en principio en un criterio de sostenibilidad. En la medida en que se logre domesticar una planta que crece en forma silvestre, y que se logre que las mujeres dispongan de ella en la puerta de su casa, no solo disminuye la presión sobre un recurso crecientemente escaso si no que se logra, con un criterio de equidad de género, que las mujeres tengan su tarea mas alivianada e incluso dispongan de tiempo adicional para otras actividades.

Sin embargo, el poco entusiasmo que han demostrado los Wichí de Misión Chaqueña en esta experiencia plantea algunos interrogantes.

  1. ¿Es el chaguar un recurso escaso? Los técnicos así lo consideran porque las mujeres deben recorrer "grandes" distancias para cosecharlo, lo cual indicaría la creciente escasez de esta planta. Los Wichí por el contrario no consideran que sea un recurso escaso, como surge del trabajo de campo.
  2. En cuanto a lo fatigoso que resulta ir al monte a cosechar chaguar, también es el resultado de una mirada de afuera. No solo los Wichí como pueblo semi-nómade, cazador-recolector tienen muy incorporado el caminar dentro del monte como una actividad cotidiana, si no que esa caminata cumple distintas funciones: por un lado tiene un valor social, las mujeres van en pequeños grupos al monte, por otro lado la caminata no solo es para recoger chaguar si no también otras plantas y frutos para su alimentación.

A ello debemos agregar dos factores mas: en la recorrida a monte, cada mujer elige aquellos ejemplares que considera que cumplen con sus requisitos -cosa que no puede hacer en el huerto de chaguar. El primero es un espacio sin limite, de alta variabilidad, el segundo un espacio reducido, mucho mas homogéneo. En segundo lugar, algunas mujeres expresaron que no es bueno trasladar de lugar las plantas que crecen en el monte, otros consideran que el manoseo que significa el traslado no es bueno para la planta. Pero estos dos aspectos merecen ser profundizados.

También merecen hacerse consideraciones económicas: al ser tratado como un cultivo, el chaguar empieza a tener determinados costos (traslado, alambrado de la parcela, siembra, cuidados, etc.) que debieran ser evaluados, frente al costo alternativo que representa el internarse en el monte. A ello hay que agregar que dado la demanda de chaguar de las mujeres (que hemos estimado en 60 a 90 plantas mensuales), cada artesana requiere entre 0.31 y 0.47 has de chaguar, una superficie mayor aun que su cerco agrícola, que en el caso de los Wichí nunca supera el cuarto de hectárea.

Para una ONG de la zona (Fundapaz), el desafío, antes que la domesticación de la planta, es lograr que el chaguar pueda ser manejado de tal forma que no se requiera extraer y matar toda la planta si no solamente cortar aquellas hojas que por su longitud merecen ser cosechadas, dándole tiempo a las hojas mas pequeñas que sigan creciendo. Para ello se basan en una experiencia realizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en los años '60. El problema reside en diseñar una herramienta lo suficientemente liviana, maniobrable y barata que permita que las mujeres puedan fácilmente cortar las hojas del chaguar en el monte sin ser heridas por las filudas espinas de la planta.

 

 

Anexo C - Valoración Económica del Chaguar

Uno de los aportes mas interesantes del documento TAC es la decisión de incluir la valoración económica de los recursos ambientales. Como sabemos, a pesar de los intentos de la economía en cuantificar los bienes y servicios ambientales que presta un determinado ecosistema o recurso natural, por ahora ello aún es difícil: lo mas valioso es el debate y los interrogantes que este tipo de análisis suscita

Partiendo de la definición del TAC, "La valoración económica del bien ambiental debe incluir, además de los valores expresados por los propietarios o usuarios del recurso, todas las oportunidades de utilización alternativa, actual o futura, y el valor de los impactos que su uso genera en otros actores y/o sectores de la economía (externalidades)", podemos hacer el siguiente análisis:

 

Beneficios Directos

. ingresos monetarios producidos por la venta de productos de chaguar (tanto para las artesanas Wichí como para los intermediarios)

. productos textiles varios para satisfacer necesidades domesticas y para las actividades de subsistencia (caza, pesca, recolección) (autoconsumo)

. valor alimenticio /medicinal (autoconsumo)

. valor de existencia (biodiversidad)

 

Beneficios Indirectos (externalidades positivas)

. fortalecimiento de la identidad cultural Wichí

. valoración de la mujer dentro de la familia

. mejor nutrición de los niños (la mujer decide sobre el destino del ingreso por chaguar)

. fortalecimiento de los lazos entre mujeres (actividad social)

. mayor retención de la población Wichí en su lugar de origen

. facilita el pastoreo (a criollos, con la eliminación de chaguar)

 

Costos Directos

. mano de obra empleada en la cosecha, descarnado, hilado, teñido y tejido

. materia prima para elaboración de tintes y para recolección de leña

. costos de comercialización

 

Costos Indirectos (externalidades negativas)

. conflictos con criollos (en algunos casos)

. suelos desnudos y peor conservados por extracción de la planta (efecto poco importante)

 

 

 

Costos de Oportunidad

. Inexistentes en cuanto a la planta misma (no tiene uso para los criollos ni para el resto de la sociedad)

. Muy bajos en cuanto al espacio que ocupan los chaguarales (por el bajo valor agrícola, ganadero que tiene por unidad de superficie el chaco)

El documento TAC, también plantea, como una forma de aproximarnos al valor económico de un recurso, el analizar el Costo Marginal Social de oportunidad (CMSO), con la siguiente formula

 

CMSO = MPC + MUC + MEC,

Donde:

MPC = Costo marginal de producción (p.ej. costo de oportunidad de mano de obra, capital, energía usados en la producción)

MUC = Costo marginal del usuario (oportunidades futuras perdidas debido a la reducción del recurso por su uso presente)

MEC = Costo marginal ambiental (p.ej. daños impuestos por la actividad sobre otros individuos, actividades o el medio ambiente)

A partir de estas definiciones podemos concluir que el CMSO en el caso del chaguar es sumamente bajo, ya que cada uno de los tres elementos de la ecuación es en si mismo bajo:

El MPC (Costo marginal de producción) es muy bajo ya que prácticamente no existe costo de oportunidad para los factores de producción, que en este caso se resumen a la mano de obra de las mujeres Wichí (que no tienen alternativa de empleo)

El MUC (Costo marginal del usuario) es casi nulo, debido a que el uso presente del chaguar no significa ninguna oportunidad futura perdida (la posible escasez futura debiéndose mas a alteraciones en el ecosistema, no a un uso excesivo en el presente del chaguar)

El MEC (Costo marginal ambiental) es casi nulo ya que la extracción del chaguar no tiene ningún efecto sobre el ecosistema, no produce ningún daño ambiental, ni social o económico

Si los beneficios pudieran entonces valorarse, especialmente los beneficios sociales indirectos antes señalados, y dado que el CMSO es sumamente bajo, tendríamos una relación Beneficio/Costo sumamente positivo o un VET (Valor Económico Total) muy alto.

Y en ese sentido la relación P __ se acerca mas al 0 que a 1.

VET

Tomando en cuenta lo que señala el documento TAC, el precio no expresaría todo el valor social del recurso, lo que significaría que el mecanismo de intercambio del bien no hace una correcta y completa asignación del recurso (por ejemplo, en el caso del chaguar no reconoce la importancia que tiene este recurso en la vida económica, social y cultural de los Wichí, reteniendo a la población en sus lugares de origen y no migrando).

 

 

 

 

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Página actualizada al 2 de septiembre de 1999. Coordinadores: Guido P. Galafassi - Adrián G. Zarrilli.
Sede: Universidad Nacional de Quilmes, Centro de Estudios e Investigaciones