THEOMAI* 
RED DE ESTUDIOS SOBRE SOCIEDAD, NATURALEZA Y DESARROLLO
  

    
 

Globalización y regionalización. Las relaciones económicas
entre Rusia y la Argentina. Perspectivas
*

Beatriz Carolina Crisorio

 

* Publicado en Terceras jornadas de Historia de las Relaciones Internacionales. Globalización e Historia. Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Buenos Aires. 1998. Pp.715/733.

 

1. Introducción:

Durante la Gran Guerra la relación entre la Argentina y Rusia se vio dificultada luego del estallido de la Revolución de Octubre por la instauración de la URSS. Tras la Segunda Guerra Mundial, el orden bipolar construido durante la Guerra Fría mantuvo a ambas alejadas. A partir de los años cincuenta se inició un largo y dificultoso que permitió que en los ’70, de manera "inesperada", el gobierno de facto argentino (1976/83) autoproclamado alineado con Occidente, transformó a la URSS en el principal comprador de granos estableciendo una relación muy particular. A pesar de estas circunstancias excepcionales que dejaban de lado en los hechos las proclamadas "barreras ideológicas", Moscú estableció un intercambio que nunca logró equilibrar a su favor. El presidente R.R. Alfonsín (1983/89) tuvo que enfrentar las tensiones finales de la implosión soviética que se tradujeron en la pérdida definitiva de ese mercado para la Argentina, impactando negativamente en la ya conflictuada situación económica interna.

En diciembre de 1991 se conformó la Comunidad de Estados Independientes (CEI), dentro de la cual la Federación de Rusia (FR) intenta recuperar su antiguo liderazgo. Su nuevo rol y la transición a una economía de mercado ha provocado graves enfrentamientos internos que aun generan gran inestabilidad. Por el momento sus prioridades en el orden económico están en atraer capital para dar un salto cualitativo en su estructura productiva. En el plano de la política internacional desea ingresar, al Grupo de los Siete (G7), junto a los países más desarrollados del globo. Asimismo, reconoce la importancia de la Unión Europea (UE), con la cual ha tratado de establecer vínculos más estrechos, sin olvidar el peso que cobra la Cuenca del Pacífico con un Japón desarrollado y una China que promete ocupar un puesto cada vez más destacado en la economía internacional, compitiendo exitosamente con la CEI y los tigres del sudeste asiático en la atracción de capitales. Desde el punto de vista estratégico- militar, tras la disolución del Pacto de Varsovia, ha intentado con poco éxito ingresar en la OTAN. La cantidad de conflictos que existen en el escenario ex-soviético, de corte esencialmente étnico y nacional amenazan con balcanizar la región, otorgándole el apoyo restringido de los EEUU que le otorga a la FR el papel de gendarme. Por estos elementos apuntados, entre otros, la FR se ha visto forzada, por el momento a posponer sus aspiraciones en otras áreas como en América Latina.

Por su parte, a mediados de los ochenta y más notoriamente a fines de esa década la Argentina se vio obligada ha replantear su política exterior hacia cuatro ejes principales. Si bien intentó priorizar sus relaciones con los Estados Unidos, el convencimiento de que no sería considerada seriamente como candidata a ingresar en el NAFTA o TLC, acentuó aún más las relaciones con la UE, dirigió su mirada a sus vecinos impulsando una política de regionalización a través del Mercosur, convirtiendo a Brasil en uno de sus principales mercados. Finalmente, gracias a la reciente asociación de Chile - y pronto Bolivia - al Mercosur, se abre paso hacia el reticente mercado de la Cuenca del Pacífico.

En el presente trabajo vamos a abordar cuáles han sido los cambios más notorios en las relaciones argentino-rusas en la era de la globalización y de la conformación de bloques regionales. Recordemos que existen tres tratados de cooperación en el área aeroespacial, nuclear y agropecuaria, y estaría a la firma un tratado de cooperación científica. Sin embargo, a corto plazo, no parece sencillo sustentar la idea de la recuperación de la FR y la CEI como mercados para los productos agropecuarios argentinos puesto que existen una cantidad de elementos que obstaculizan tal posibilidad. Se da entonces la paradoja de que, derribadas las barreras ideológicas, existen por el momento impedimentos que transforman las relaciones bilaterales en distantes, tal como pasamos a analizar.

2. Las "paradójicas" relaciones bilaterales de los años setenta

En la década de 1970, bajo el tercer gobierno peronista se llevó a cabo una misión argentina encabezada por el Ministro de Economía J.B. Gelbard, a partir de la cual se suscribieron tres convenios: de cooperación comercial, de suministro por parte de la Unión Soviética de maquinarias y equipos y de cooperación científico-tecnica. Tras el fallecimiento del presidente J.D. Perón, el deterioro de la situación política, económica y social fue utilizado como pretexto para derribar a M.E. Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976. Cuál fue la actitud soviética? Paradójicamente, no sólo no condenaron el golpe sino que mostraron ciertas simpatías hacia algunos miembros del gobierno de facto abiertamente alineado con la doctrina de la "seguridad nacional". De todos modos, aunque se realizó una exposición de la producción industrial soviética en Buenos Aires (1976) el intercambio tendió a bajar. Hubo inclusive, un breve momento de tensión en las relaciones bilaterales, pero el gobierno de facto, sustentando la tesis de mantener el campo de lo económico separado de lo ideológico acrecentó sus ventas, esencialmente de granos, a la URSS. El Kremlin retribuyó este gesto, vetando las sanciones propuestas por los norteamericanos a la Argentina, por violación de los derechos humanos. Se permitió entonces la participación soviética en el sector hidroeléctrico, en las obras de Salto Grande. En 1977/78, el acercamiento se amplió de la simple cooperación económica a la militar y Leopoldo Bravo fue nombrado embajador Moscú.

Cuando la guerra fría se intensificó en 1980 a raíz de la invasión soviética a Afganistán, el presidente norteamericano J. Carter decretó un embargo cerealero contra la URSS. A pesar de los esfuerzos de Washington, el gobierno argentino optó por no acatarlo logrando incrementar significativamente las ventas en ese mercado. El dramático capítulo de Malvinas abrevió los tiempos para el gobierno de facto, que terminó, tras un gobierno de transición entregando el mando al Presidente Alfonsín.

3. El giro gorbachoviano y sus repercusiones en las relaciones con la Argentina.

Desde fines de los sesenta, la URSS entró en un profundo estancamiento económico. A fines del período brezhneviano aparecieron algunos dirigentes de la propia Nomenklatura que se mostraron preocupados por los signos del deterioro soviético en el plano interno y en el escenario internacional. Andropov, jefe del KGB, inició -antes de morir Brézhnev - su lucha contra la corrupción, tarea que continuó como Secretario General del PCUS, pero, el tiempo se volvió en su contra y falleció poco después. El breve período de Chernenko fue un retorno fugaz del brezhnevismo, que fue sucedido por el "joven" M. Gorbachov. Este expresó acabadamente cuáles eran los límites del sistema y su reforma - continuadora de Andropov y de Jrushov -, fue pensada tanto "hacia adentro" de la URSS, intentado reforzar las relaciones del poder central con las repúblicas asociadas, como "hacia afuera", buscando dar un nuevo alcance a la presencia soviética en el ámbito de las relaciones internacionales. Es importante comprender que la Perestroika intentaba fortalecer la maquinaria soviética, no derribarla. Se hacía imprescindible actualizar el complejo militar-industrial y desatascar el "mecanismo del freno" de la economía para lograr su aceleración (uskorenie), como también democratizar la sociedad, lograr la transparencia informativa (glasnost), y terminar con la corruptela de la Nomenklatura. Además, Gorbachov reconocía que la soviética había abandonado la igualdad. Para él y los reformistas estas eran condiciones sine qua non para reconstituir el liderazgo mundial de Moscú y así competir exitosamente frente a su tradicional enemigo: los EEUU.

El Secretario General (1985) logró un gran poder al ser nombrado también Presidente del Sóviet Supremo (1989). Sin embargo, atrapado entre los reformistas, partidarios de una economía de mercado, y los conservadores, deseosos de mantener la protección del Estado, fue perdiendo el control político frente a una economía esclerótica y a una situación social explosiva. El golpe de gracia fue el problema nacional y étnico. Con la mirada estrecha del chauvinismo gran-ruso intentó reconquistar parte del poder cedido por Brézhnev a las dirigencias de las repúblicas de la URSS con una reforma constitucional que aumentaba el control de Moscú. La oposición no fue acallada con la represión, y solo favoreció las fuerzas centrífugas. En el ámbito internacional realizó dos movimientos relevantes: el retiro de Afganistán para acortar las distancias con su eterno oponente (EEUU), y producir una acercamiento con Alemania y Europa Occidental permitiendo el derrumbe del Muro de Berlín.

Cómo repercutió todo este proceso en las relaciones bilaterales? En 1982 la Argentina colocaba en ese mercado 1.585 millones U$S, es decir el 20,70% de sus exportaciones, mientras que las importaciones soviéticas alcanzaban 28 millones U$S (0,52%). Los soviéticos exigieron una mayor reciprocidad en el intercambio tal como se puso de manifiesto en la primera reunión de la Comisión Mixta Argentino-Soviética. El gobierno radical, si bien declaró sus deseos de aumentar el intercambio comercial, para tornarlo más equitativo a Moscú, y se comprometió a llevar a cabo proyectos de cooperación agropecuaria, industrial y de infraestructura, lo cual no logró llevar a cabo, creando tensiones en las relaciones bilaterales. Durante la 39ª Asamblea General de la ONU, los cancilleres D.Caputo y A.Gromiko acordaron el viaje del argentino a Moscú. En esa visita (agosto de 1986), se dieron algunos pasos para avanzar en la cooperación económica, mediante un nuevo preacuerdo sobre suministro de granos - fundamental para las dificultades externas de la Argentina -, y se establecieron las bases para un convenio sobre pesca, refrendado poco después.

Al parecer, Moscú deseaba tentar a la Argentina con la propuesta de colaboración en el cosmos, frente a lo cual Caputo recordó el compromiso argentino de comprar material militar a Occidente. De todos modos, durante la visita de Alfonsín a la ex-URSS en octubre de 1986, fue llevado a visitar la Ciudad de las Estrellas. En 1987, Shevarnadze realizó una gira por la Argentina, Brasil, Cuba y Uruguay. Es un hecho que para ese entonces los soviéticos se mostraban insolventes para cubrir sus compromisos, tal como se lo comunicó Gorbachov a Alfonsín. Las exportaciones sufrieron un brusco descenso, de 1213 millones de dólares, se pasó a 209 millones lo que equivalía al 3,5% del total de las exportaciones. Los soviéticos duplicaron sus importaciones que equivalieron a 59 millones U$S (1,25%). Sin embargo, en 1989, las exportaciones argentinas alcanzaron 829 millones U$S (8,65%) y las importaciones soviéticas bajaron a 23 millones U$S (0,55%). Sin duda, desde 1986 la curva en el intercambio comercial tomó una pendiente negativa de la que no se recuperó.

Otros vientos se comenzaban a sentir en el panorama internacional que anunciaban los reacomodamientos de la década de 1990. El presidente Alfonsín dirigió su mirada a los socios tradicionales de la Argentina de Europa Occidental e hizo unas declaraciones muy sugestivas: "Quienes no desean para Europa el destino de la decadencia de Grecia, son las democracias del Tercer Mundo. Nosotros queremos que Europa sea la Grecia del mundo moderno, no queremos quedar en manos de Roma". Asimismo, inició un acercamiento productivo con los países del Cono Sur, en especial con Brasil. Es importante señalar, entonces, que algunas de las líneas de la política exterior del presidente radical pueden considerarse antecedentes de la política exterior de su sucesor, el presidente justicialista C.S. Menem.

  1. Globalización y regionalización. Argentina y el Mercosur.

La grave situación económica argentina con una inédita hiperinflación adelantó la entrega del mando al presidente Menem en julio de 1989. El mismo se entrevistó con el Canciller E. Shevarnadze en septiembre de ese año en Nueva York y se mostró interesado en visitar la URSS. En octubre de 1990, en una gira que comprendía el Vaticano y Polonia, Menem, acompañado de su Ministro de Economía D. Cavallo, fue recibido en Moscú por Lukianov (presidente del Sóviet Supremo), y por Shevarnadze, donde analizaron una posible cooperación bilateral en el sector industrial y se suscribieron acuerdos de cooperación nuclear y de lucha contra el narcotráfico. Todo fue en vano. La historia tenía previstos otros caminos que enterraron los acuerdos bilaterales.

En agosto de 1991, frente al conato golpista contra Gorbachov, el presidente de la FR, B.Yeltsin, elegido en las primeras elecciones abiertas del sistema soviético, tuvo un papel destacado como principal opositor a un movimiento "hacia atrás" en las reformas y logró frenar el putch. Era el ocaso de la Perestroika: en diciembre de 1991 se autodisolvía la URSS y poco después se conformaba la CEI culminando la bipolaridad con las exequias de la Guerra Fría.

El gobierno argentino fue uno de los primeros en reconocer la independencia de los países bálticos y de otras repúblicas ex-soviéticas. De todos modos, la labilidad en la que quedó sumergida la región postergó sin fecha las posibilidades de estabilizar las relaciones.

Paralelamente, el gobierno argentino estaba empeñado en aggiornar sus estructuras productivas, para insertarse de un modo más competitivo en la economía internacional y apuntó contra las falencias del Estado. Los argumentos ponían el acento en la ineficiencia, la corrupción, el peso de los subsidios, la falta de competencia por el ejercicio del monopolio, el encarecimiento de los servicios, la excesiva burocracia y los altos sueldos que encarecían los costos y hacían menos competitivo al producto argentino en el mercado mundial. En esta línea planteó la necesidad de adecuarse al proceso de globalización y llevó adelante la Primera Reforma del Estado. En el modo de ver de los estrategas políticos y económicos del gobierno argentino, esa reforma exigía la privatización de buena parte de las empresas estatales, el achicamiento de la burocracia estatal, la atracción del capital extrarregional, etc. En cuanto a las relaciones internacionales también se requería un giro sustancial. Se antepusieron las relaciones con los EEUU, se fortalecieron los lazos con Europa Occidental y se continuó el acercamiento con los países del Cono Sur iniciado por Alfonsín. En 1991 se firmó el Tratado para la Constitución de un Mercado Común entre la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, llamado también Tratado de Asunción. A partir de allí se suscribieron una serie de acuerdos que, entre otras cosas, incorporaron a Paraguay y Uruguay. En junio de 1996 se asoció a Chile y Bolivia se encuentra pronta a entrar.

La puesta en marcha del Mercosur en enero de 1995 coronó los procesos transformadores en Argentina y Brasil, que incluyeron sendas reformas constitucionales. Así durante la Primera Reforma del Estado se privatizaron una cantidad de empresas estatales, en especial en el sector servicios - que curiosamente no dejó de ser monopólico -, en las cuales tuvo mucha importancia la presencia de capitales extrarregionales, por ejemplo europeo occidentales principalmente español y francés, como también, pero en menor medida argentinos y latinoamericanos (en especial chilenos). Respecto de los cambios operados a partir del plan de Convertibilidad y de las reformas que la acompañaron se ha subrayado cómo las privatizaciones desplazaron el interés empresarial hacia los servicios, incluyendo la importación de bienes que afectó otras actividades.

Cuál es la relación de Argentina y el Mercosur con el resto del mundo? Si bien representa el cuarto bloque en importancia, pues su PIB representa 800 millones U$S y cuenta con 200 millones de habitantes, aproximadamente la mitad del mercado latinoamericano, no debe considerarse equiparable a los bloques de las principales áreas industriales: UE, NAFTA o la "Cuenca del Pacífico" (China, Japón, etc.).

Sin embargo, el Mercosur se ha vuelto atractivo para la IED - se han dirigido especialmente al sector alimentario y al automotriz - y para los capitales financieros. Esto es tenido en cuenta por la Argentina que ha tratado de delinear una política exterior que no interfiera el marco de confiabilidad creado por el Mercosur. En este sentido deben leerse los tratados suscritos con la UE como la Declaración Política Conjunta para fortalecer las relaciones entre la UE y el Mercosur de junio de 1995, basada en el "mutuo reconocimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos", y el Acuerdo Interregional entre la UE y el Mercosur (diciembre de 1995) estableciendo con mayor claridad el marco de la cooperación económica y de la integración, que aspira a constituir un gran mercado común para el año 2005.

Asimismo, tanto la Argentina como los otros socios del Mercosur han tratado de mantener los vínculos con los Estados Unidos. Con la inclusión de Chile como miembro asociado se abre una perspectiva de inserción en el mercado de la Cuenca del Pacífico, y de atracción de capital. Como muestra del interés que despierta el Mercosur podemos citar la visita realizada por el presidente de Corea del Sur, Kim Young Sam, en septiembre de 1996, junto a cuarenta empresarios, o la gira de Helmut Kohl, pocos días después, acompañado también de empresarios germanos, que visitó las plantas de Mercedes Benz e inauguró una planta de fibra óptica de Siemens.

De todos modos el aspecto más relevante es que Mercosur, incluido Chile, absorve el 32% de las exportaciones argentinas. Solo en Brasil se coloca un 26% de las mismas, seguido por el mercado europeo con alrededor del 21%, el resto de la ALADI (sin Mercosur) con el 12%, y el NAFTA con el 9,7%.

Cómo se conjuga esta situación con las posibilidades de recrear unas fructíferas relaciones entre la Argentina la Federación de Rusia y otras repúblicas ex-soviéticas?

Evidentemente están por el momento en un plano muy secundario dado que el interés primordial está en ampliar el mercado común, - se está hablando de incorporar a Venezuela -, y de atraer las inversiones hacia el Mercosur.

Además si bien Brasil es el socio principal, la Argentina realiza ingentes esfuerzos para no quedar rezagada como candidata para las inversiones.

En primer lugar, el Mercosur ha estimulado los vínculos intra bloque, no sólo en el intercambio, sino también en las inversiones de grupos económicos que operan en el Cono Sur. En segundo término los dos socios principales, Argentina y Brasil, compiten por atraer capitales, algo, que como desarrollaremos a continuación es primordial también para la Federación de Rusia. Por otra parte, los acuerdos con la UE han establecido vínculos que se desean profundizar. Por último, el gobierno argentino desea mantener del modo más estrecho las relaciones con los Estados Unidos por razones esencialmente políticas y estratégicas.

Conviene pasar a analizar cuáles son las circunstancias internas e internacionales que condicionan en la Federación Rusa un acercamiento con el país latinoamericano.

 

5. La Federación de Rusia y la "transición" a una economía de mercado. Un nuevo escenario internacional

Tras la disolución soviética, la región optó por un capitalismo abierto, entrando en la llamada "transición hacia una economía de mercado". Este proceso intenta imponer modelos más o menos ortodoxos en las repúblicas del antiguo bloque oriental. En ese sentido la Federación de Rusia no es una excepción. Para ello es necesario tomar en cuenta las medidas económicas implementadas en el quinquenio de Yeltsin, que reconocen un antecedente directo en la Perestroika.

Desde el punto de vista político es necesario recordar la actuación de Yeltsin - primer presidente ruso electo en elecciones más o menos libres - durante el golpe de agosto de 1991, que permitió el retorno de Gorbachov, y que luego presionó, para prescribir al otrora omnímodo PCUS y a confiscar sus bienes, y que terminó acercándose a las élites nacionalistas de las repúblicas soviéticas que se sesionaron de Moscú.

En enero de 1992 el Primer Ministro Gaidar puso en marcha un plan de liberalización de los precios que desembocó en un brote inflacionario y estableció la convertibilidad del rublo. Los sectores conservadores reaccionaron, presionando desde el Parlamento al ejecutivo para que abandonara la política liberal. El presidente Yeltsin cedió en parte a estas presiones para mantenerse en el poder y estableció una política de subsidios como base de sustentación política, a través de créditos baratos para empresas, bancos o regiones y el mantenimiento de fábricas a menudo agónicas. Estas medidas trajeron como consecuencia el empeoramiento de las condiciones de vida de buena parte de la población y de la poderosa Unión de Industriales y Empresarios de Rusia. Sin embargo, Yeltsin no retrocedió en septiembre de 1992 en una cumbre de líderes de las repúblicas, regiones, territorios y entidades autónomas rusas sostuvo: "Si las autoridades regionales prefieren vivir en una isla de socialismo desarrollado, precios planificados y alimentos racionados, pueden hacerlo. Pero en este caso serán los únicos responsables de esa política ante sus votantes."

El Ministro de Economía Nechayev (del equipo de Gaidar) anunció el cierre de las empresas estatales deficitarias - que dejaría siete millones de desocupados, es decir el 8% de la fuerza de trabajo-, y lanzó un "plan de supervivencia" para sectores estratégicos. Estos y otros problemas resucitaron a los nostalgiosos del antiguo régimen. La inflación continuó y el paro alcanzó a 900.000 desocupados, cifra muy impactante, teniendo en cuenta que éste era un problema inédito. Por ello, en el 75° aniversario de la Revolución de Octubre se produjo la primera manifestación importante de añoranza del antiguo sistema encabezada por el Frente de Salvación Nacional que exigió la renuncia de Yeltsin y la reconstitución de la URSS.

Frente a este deterioro interno los viejos adversarios, la UE y los Estados Unidos, preocupados quizás por las consecuencias de una Rusia demasiado débil, que pudiera desestabilizar peligrosamente la región, concurrieron en su ayuda sin gran entusiasmo. El Premier Majors firmó con el presidente ruso, durante su visita a Londres, un amplio acuerdo bilateral (el primero desde 1766) que estipulaba una línea de crédito por 476 millones de dólares para impulsar proyectos con la participación de empresas británicas en la modernización de los gasoductos y en la construcción de una nueva terminal de aeropuerto. Asimismo, recibió una exigua ayuda directa de 85 millones de dólares y la promesa de ser visitado en algún momento por la reina británica.

Altamente sugestivas fueron las opiniones vertidas acerca de las relaciones de los EEUU con Rusia, por el ex-presidente Nixon. Tras destacar las lacras del régimen yeltsiniano, reconocía que Rusia "es un país rico; no estamos frente a un Bangladesh armado nuclearmente. Un 95% del pueblo ruso es alfabeto y un 90% de la fuerza laboral rusa tiene estudios secundarios. La prensa es libre y Yeltsin actuó como su mejor defensor contra la interferencia de los conservadores en el Parlamento y su propio gobierno." Más adelante sostenía: "el gobierno de Yeltsin está atravesando un período de peligro mortal. El Frente de Salvación Nacional ... exigió la renuncia de Yeltsin...Esa sería una prescripción para iniciar la segunda Guerra Fría." Por ello, aconsejaba a Clinton: "Es esencial que seamos comprensivos y tolerantes, mientras intenta encontrar una nueva manera de gobernar el país a través de un acuerdo con las fuerzas centristas organizadas bajo el paraguas de la Unión Cívica... (cuyos líderes) están profundamente comprometidos con la democracia y una economía de mercado libre ... Si Yeltsin fracasa volveremos a vivir en un mundo peligroso con la amenaza de una guerra nuclear. Si Yeltsin sobrevive y si la libertad y la democracia triunfan en Rusia, viviremos un mundo más seguro."

A pesar de que la situación interna continuó deteriorándose, generando la remoción de los liberales Burgulis (secretario de Estado), y Poltaranin (Viceprimer Ministro), las reformas continuaron. En diciembre de 1992 el presidente ruso anunció la privatización de las 5000 mayores empresas estatales. Esto aceleró aún más la espiral inflacionaria, y agudizó los enfrentamientos políticos con los ortodoxos del Parlamento liderados por Jasbulatov. Yeltsin nombró entonces Primer Ministro a Chernomirdin quien, con pragmatismo, llevó adelante una política de coalición con representantes de diversos sectores. De todos modos las tensiones entre el ejecutivo y el legislativo fueron in crescendo., dando lugar a la irrupción de los tanques enviados por Yeltsin a aplastar la enconada oposición (octubre de 1993).

Con un Kremlin aún humeante, Yeltsin abrió paso a una reforma constitucional que aumentó el poder del ejecutivo. En las elecciones de diciembre de ese año el Parlamento, si bien Yeltsin obtuvo un gran apoyo (ver Cuadro N°1), la gran sorpresa fue Zhirinovsky que alcanzó un 22% de los votos. Este ultranacionalista perdió fuerza en elecciones posteriores, pero es importante señalar que encarnaba una respuesta opositora extrema a la política gubernamental. Poco después, para ganar adeptos, el gobierno realizó una importante campaña publicitaria para que los particulares compraran bonos de privatización. Esta resultó exitosa ante la creencia de que se transformaban en dueños de los bienes del Estado. De todos modos, "aquellas esperanzas, ... no se confirmaron, y las grandes empresas de la economía rusa se han convertido formalmente en sociedades anónimas, pero en la práctica la gestión corresponde a los antiguos directores o a los miembros de la Nomenklatura a los que el Gobierno a facilitado el acceso a la propiedad." En el plano económico, otro aspecto que hay que destacar es la aparición de mafias que pueden ser vistas como obstáculos en el mundo de los negocios.

Pero el gobierno de Yeltsin ha debido enfrentar asuntos más complejos como la cuestión nacional y étnica (ver Cuadro N° 3). Uno de los conflictos más dramáticos es la guerra ruso-chechena, liderada por Dudayev, quien declaró la independencia en 1992, pues a Moscú le resulta inconveniente que Chechenia logre su independencia, pues sería un "mal ejemplo" a seguir por otras repúblicas, esencialmente en el Cáucaso, como Chuvasia; Dagestán; Ingushetia; Kabardino-Balkaria; Karachevo-Cherkassia; Ossetia del Norte y Tuva. Otro foco conflictivo son las "repúblicas ricas en recursos" como Karelia, Komi y Yakutia (Sakha) que poseen recursos superiores a la mayoría de los rusos étnicos, y que tienen un malestar económico. Por último, el tercer nudo son las "repúblicas del Volga", consideradas como la mayor amenaza a Rusia pues poseen una importante infraestructura en servicios: trenes, oleoductos y petróleo que conectan a Siberia con la Rusia Europea y en las que residen unos 18 millones de rusos musulmanes: Bashkortostán, Kalmykia, Mari-El, Mordovia, Tatarstán, Udmurtia.

También está en juego el papel que desea jugar la Federación de Rusia en el contexto internacional. Recordemos que desea ser considerada como una nación de primer orden y si bien enfrenta numerosos problemas, es indudable su potencial nuclear. La herencia soviética quedó partida entre Rusia, Bielorus (ex-Bielorrusia), Ucrania y Kasajtán. Esto le permitió a Rusia hacer valer la peligrosidad de esta dispersión, en el sentido de que para los antiguos enemigos elijan el control ruso en la región como "el mal menor", tal como sostiene Nixon. Además la FR desea no sólo recibir el aval y los créditos del FMI, sino también ser incorporada al Grupo de los Siete (G-7) e incorporada a la OTAN dado que posee el segundo ejército en importancia en el mundo tras EEUU.

Respecto a la OTAN, el presidente Clinton impulsó la adhesión de los candidatos de los ex-miembros del extinto bloque oriental a la Asociación Para La Paz a partir del 13 de julio de 1994. Además, en junio de 1996 Yeltsin, desencantado de ser incorporado al G-7 prefirió quedarse para cuidar la campaña electoral de la segunda vuelta electoral del 3 de julio, donde salió fortalecido gracias a Chernomirdin y al Gral Lebed, el "lobo cosaco" que fue nombrado a cargo de un nuevo Consejo de Seguridad creado luego de las elecciones de junio, llamada también Secretaría "de fuerza". Lebed maniobró con rapidez para desembarazarse del impopular Gral Grachov, - a quien se acusa de haber iniciado la guerra con Chechenia y de corrupto -, y de sus adeptos.

Cuáles son las prioridades geoestratégicas de la Federación de Rusia en el plano internacional? Evidentemente, por la posición de debilidad relativa en la que ha quedado, el deseo de reconstruir un liderazgo hace que entre sus objetivos estén Europa y Asia. El resto del mundo, y en este caso América Latina, si bien no ha perdido interés, ha perdido peso específico.

 

6. Las relaciones bilaterales en la era de la globalización.

Tal como se ha expuesto resulta evidente que por el momento, para ninguna de las partes esta relación ocupa el primer plano en el último quinquenio:

 

a.- Replanteo de la política rusa hacia región.

Con el fin de la bipolaridad, la Federación de Rusia atrapada por sus conflictos internos no ha demostrado tener una clara estrategia hacia América Latina, donde el capítulo más significativo fue la suspensión del sustento a Cuba. En 1992 se mostró interesada en incrementar la venta de armas en la región con la visita del Vicecanciller ruso, G. Mamedov en 1992, que incluyó Buenos Aires, Santiago, Brasilia, Panamá y Venezuela. El funcionario ruso declaró no tener problemas en hacer pública su gira "debido a los cambios que se produjeron en el mundo después que se terminó la Guerra Fría" pues en ese momento los EEUU lo hubiera tomado como un intento de infiltración rusa en su área de influencia. Tan es así que el embajador norteamericano en Brasil, R. Melton, consideró "normal" el acercamiento entre Moscú y Brasilia. En noviembre de ese año se produjo la visita "privada" de Gorbachov y resulta significativo que a pesar de la reticencia de Yeltsin a autorizar la gira, el ex-premier se reunió con miembros de las fuerzas armadas."

En el plano económico, ha despertado la admiración de Moscú la puesta en marcha del Plan de Estabilidad, considerado un modelo exitoso a seguir. También ha puesto los ojos en el Mercosur y existiría un interés en estrechar los lazos con la región, pero es aún una expresión de deseos.

 

b. La política argentina hacia la Federación Rusa y la CEI

Desde la Argentina se hicieron algunos intentos para despertar el interés por un estrechamiento de las relaciones. En mayo de 1994 el Canciller G. Di Tella realizó una gira a Moscú, San Peterburgo y Turkmenia. La prensa resaltó dos objetivos de su viaje: preparar el futuro viaje del Presidente Menem y "abrir nuevos horizontes" a un grupo de empresarios de los principales grupos económicos que participaba de la comitiva: E. de Zavalía (Sociedad Rural), Ricardo Gravenhost (Molinos) Carlos Bulgheroni (Bridas), Antonio Estsrany y Gembre (Bridas), Luis Cayuela (Lybra), Sergio Einaudi (Siderca) Marcelo Irizabar (Siderca) Julio Wertheim (Banco Mercantil) y Marcos Gastaldi (Banco Extrader).

Di Tella se reunión con su par ruso, Kozirev para analizar la situación de las relaciones bilaterales que el canciller argentino evaluó así: "son mejores que nunca y además con el nuevo gobierno de Rusia se puede ser amigo y a la vez socio". "Con quien hablamos en un mismo leguaje, actuamos y razonamos de la misma manera, podemos construir relaciones tolerantes y constructivas." Destacó también que "Rusia es un país maravilloso y me parece que será aún mejor con las reformas que se están haciendo, que son admirables"

En Turkmenia, el argentino visitó al presidente Niyazov, dado que allí existe una importante inversión desde 1991 en la explotación de gas y petróleo del grupo Bridas que habría aprovechado la falta de interés que tenían en la región las compañías norteamericanas y europeas para explotar el pozo petrolífero de Keimir (del cual exportó 150 millones de dólares hasta principios de 1996). Además ubicó una importante reserva de gas en Yashlar (equiparable al consumo alemán durante catorce años).

A pesar de estos intentos, las posibilidades de dar lugar a una relación más fluida con la CEI se ha visto obstruida con los diversos problemas y conflictos que se desarrollan en su seno. Una muestra de ello es el tratado de cooperación cultural entre la FR y la Argentina que está pendiente desde principios de 1996.

c. Perspectivas

Se podrían subrayar los obstáculos que se presentan en estas relaciones: a) Imposibilidad de recuperar a la FR como consumidora de los cereales argentinos, puesto que mantiene sus lazos económicos con su antiguo granero, Ucrania, sumada a la oferta norteamericana (tradicional competencia de la Argentina). b) Pesa también en contra la histórica relación más favorable a la Argentina, que la FR desearía revertir. c) A pesar de que en el nuevo contexto internacional el peso de las relaciones económicas es más a nivel privado, entre empresarios, y en ese sentido el escenario ruso no es una excepción, la falta de un marco jurídico entre ambos que garantice la actividad económica - como el caso de Bridas en Turkmenia - inhibe un mayor desarrollo de este tipo de vinculación desde la Argentina. Sería importante investigar qué está ocurriendo en la FR.

Para analizar hacia dónde va el proceso es necesario tener presente el contexto internacional que a obligado a ambos a aplicar, políticas económicas de corte "ortodoxo", buscando la estabilización, para poder ponerse a tono con la mundialización de la economía. Por un lado, la FR desea retomar el protagonismo de su otrora grandeza imperial, pero existen muchos obstáculos que debe resolver, ubicada entre una Europa que a pesar de sus crisis se muestra se muestra más fuerte que Rusia, y una China con una economía dinámica que se presenta con niveles de crecimiento que parecen llamarla a jugar un rol muy destacado en el escenario internacional de los próximos años. Asimismo enfrenta un complicado frente interno en el plano político, económico, social, estratégico-militar, étnico y cultural, postergando una clara política de acercamiento a América Latina, y dejan abiertos numerosos interrogantes: qué autonomía pueden lograr los miembros que conviven dentro de la Federación Rusa? Qué nivel de laxitud o cohesión tendrá la CEI? Con quiénes se va a sentar a discutir en la esfera estratégico-militar dentro y fuera de la OTAN? Con quien va a compartir o competir el espacio de Europa Central y Oriental: con Alemania al frente de la UE? Cuáles van a ser sus contendientes en el Pacífico? China, Japón, Estados Unidos...?

Por el otro, también el gobierno argentino ha intentado tomar un rol de liderazgo regional e internacional que muchas veces no ha dado los resultados esperados como su fallida integración al TLCAN, y un evidente segundo puesto frente a Brasil en el Mercosur.

A pesar de los aspectos novedosos del período, en Argentina permanecen vigentes ciertos interrogantes históricos, encontrar mercados que nutran su sector externo que por el momento mantiene el acento en el sector primario-exportador. Atracción de capitales extrarregionales - o retorno de capitales -, para dinamizar la economía interna. Sin duda el Mercosur ha significado un cambio pues ha replanteado no sólo la dimensión del mercado consumidor, sino que ha dado impulso a la llegada de la IED que hasta principios de 1996 dinamizó el sector alimentario y automotriz. Asimismo Brasil, puede ser considerado por el momento uno de los principales socios de la Argentina (representa un mercado potencial de 156 millones de habitantes). Recordemos que en 1991 los actuales socios representaban para la Argentina un equivalente a mil millones de dólares, mientras que en el primer año de vigencia del mercado común (1995) se trepó a 10.000 millones. En 1995 las exportaciones al ese vecino llegaron a 5.458 millones U$S, un poco más de un cuarto del total (20.893 millones U$S) convirtiéndose en un sostén importante de la convertibilidad hasta principios de 1996, y que está siendo puesto a prueba a partir del recambio del ministro Cavallo por Roque Fernández. En general el proceso de integración es considerado como auspicioso. Claro está que no todos están incluidos en la nueva esfera de los negocios y se han escuchado protestas de quienes se sienten perjudicados a corto o mediano plazo. Para concluir subrayemos que tanto la FR como la Argentina están sumergidas en sus propios procesos de integración que por el momento se convierten en vallas para un acercamiento fructífero aunque existen algunos signos que señalan la posibilidad de recrear ese acercamiento.

 

Cuadro N° 1

Partidos políticos de la Federación Rusa

 

Partido

Líder

% votos

Promesas

Base de apoyo

Nuestro hogar es Rusia

Viktor

Chernomirdin

--

Estabilidad.Competencia Continuidad

Burócratas

Partido de la Unidad y el Acuerdo

Sergei

Shakhrai

6,8

Mayor soberanía a las regiones

Regionalistas

Partido Comunista

Gennady Zyuganov

12,40

Mayor gasto público

Pensionados

Agraristas

Mikhail Lapshin

7,9

Oposición a la reforma agraria

Agricultores

Congreso de las comuni-dades rusas

Yuri Skokov

Aleksan de Lebed

 

Defensa de Rusia en el exterior

Nacionalistas

Gran Potencia

Alexander Rutskoi

 

Recreación del imperio ruso

Chauvinistas

Liberal Democrático

Vladímir Zhirinovsky

22,8

Conquista de Alaska, vodka gratuita, asesinato de maleantes en el lugar del crimen

Obreros

Poder del pueblo

Nikolai Ryshkov

 

Recrear ex-URSS

Nostálgicos

Opción de Rusia

Yegor Gaidar Sergei Kovalev

15,4

Reforma radical, liberalismo político

Reformistas

Yabloko

Grigory Yablinski

Vladímir Lukin

7,8

Reformas, vínculos más estrechos con los Estados vecinos

Reformistas

Rusia adelante

Boris Fedorov

 

Populismo y reforma

Reformistas nacionalistas

Mujeres de Rusia

Alevtina Fedulova

8,1

Feminismo soviético

Amas de casa

 

 

Cuadro N° 2

 

Elecciones 1993/junio1996. Candidatos, porcentajes, plataformas

 

Candidatos

Plataformas en 1996

Zyugánov

Part. Comunista de la F. Rusa

1993

1996

 

 

 

Programa "De la destrucción a la creación":

Mayor control al ejecutivo, restauración voluntaria de la URSS. No ampliación de la OTAN a Europa Oriental. Denuncia de los acuerdos internacionales firmados en condiciones de no igualdad.

12,40

32,13%

 

 

Garantizar los derechos sociales (educación gratuita y salud). Compensar ahorros devaluados por la inflación. Economía mixta con control del Estado en principales ramas. La tierra no se compra ni se vende. Monopolio estatal del comercio exterior. Cuestionamiento a las privatizaciones

Lébed

Congreso de las Comunidades Rusas

 

1993

1996

Línea dura. Opción de orden "pinochetista". Participó en Afganistán y "pacificó" el Transniéster moldavo (1992) donde volvió eficiente el derruido 14° Ejército ruso.

Quedó sin aparato partidario.

 

14,71%

Apoyado por camaradas del Ejército y del Estado Mayor. Está vinculado a economistas liberales como Konstantin Kagalovski, ex- representante oficial de Rusia frente al FMI.

Yablinski

Yábloko

 

1993

1996

Alternativa democrática a Yeltsin. No logró romper bipolarismo.

7,8%

7,41%

Llamó implícitamente a votar por el Presidente Yeltsin.

Zhirinovsky

Part. Liberal Democrático

 

1993

1996

Seguido por la gente pobre, propugna una alianza con Zyugánov para atraer el

22%

5,84%

voto comunista. Sin embargo podría llamar a votar por Yeltsin

 

 

Cuadro N° 3

Conflictos en la CEI

 

Rusia / Chechenia

Los separatistas anunciaron que continuarán negociando tras la tregua de las elecciones de junio de 1996

Georgia / Ossetia del Sur

En negociaciones

Georgia / Abjasia

Estancamiento

Azerbaiján/ Armenia / Alto Karabaj

El Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Yevgueni Primakov logró intercambio de prisioneros

 

 

En 1995 ya se estaban exportando a la Federación de Rusia varias decenas de empresas como la Aceitera Gral. Deheza SA; Argencitrus SA; Asociación Unión Tamberos Coop. Limit.; Baker Hughes Arg. SA; Bodegas y Viñedos López SAIC; Centro Motor Gas SRL; Chocolates Bariloche SAIC; la automotriz CIADEA; Coop. de Carniceros de Rosario; Marítima Monachesi SA; Mastellone Hnos SA (lácteos); Molinos Río de la Plata SA; Nestlé Arg. SA; Moño Azul SACIA; varias peleteras; Siderca SAIC (metalúrgica); YPF (petrolera) etc. Fuente: Cancillería Argentina.

 

 

 

   

 

    
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